Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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Culto al clítoris

El clítoris está atravesado por fuertes mandatos culturales. Prohibido, negado, casi tan escondido como la ignorancia. ¿Cómo conocer aquello de lo que no se habla? ¿Cómo sentir placer cuando nuestras  abuelas, madres, hermanas y amigas hasta les resultaba imposible ubicarlo y menos aún estimularlo?

   Si hay algo que celebro es que la palabra clítoris no tenga sinónimos. Tantos siglos relegado, escondido, ignorado, desconocido y hasta mutilado, que el simple hecho de que sea parte del título ya me da placer.

   Tal vez por su ubicación demanda tiempo descubrirlo y una vez ubicado estimularlo requiere arte, así que si sos de ese grupo especial de hombres que considera que la tiene clarísima, poné pausa, recojo a diario testimonios de mujeres en las que a ellas les llevó tiempo encontrarlo y estimularlo correctamente, así que lo más seguro es que estés dentro del grupo que al que catalogamos por su torpeza manual o bucal; también hay habilidosos y habilidosas.

   El clítoris, a simple vista o tacto, es una estructura pequeña situada a un nivel profundo. Lo que se suele palpar es la punta externa o glande y es solo una porción de toda la estructura ya que su totalidad tiene una profundidad con distintas partes que encajan en un espacio entre el monte de Venus y la vulva. 

   Por ende la medida aproximada oscila entre los 4 y 8 milímetros aunque toda su longitud, considerando la parte interna  alcanza entre los 14 y 24 milímetros, su tamaño varía según se encuentre erecto o en reposo.

   Por siglos se lo compatibilizó con el pene pero a diferencia de este su única función es el placer. Si bien Freud y otros científicos estudiaban al clítoris pero sin hacer gran difusión, en 1998 Hellen O’ Connell, australiana, fue quien estudió y describió la anatomía completa.

   El clítoris está atravesado por fuertes mandatos culturales. Prohibido, negado, casi tan escondido como la ignorancia. ¿Cómo conocer aquello de lo que no se habla? ¿Cómo sentir placer cuando nuestras  abuelas, madres, hermanas y amigas hasta les resultaba imposible ubicarlo y menos aún estimularlo?

   Lamentablemente se sigue considerando que la persona con vulva experimenta placer pleno en la penetración pero la presencia de este órgano tira por tierra teoría y hasta las prácticas más esmeradas. Cómo penetrar, con qué caudal de lubricación, con cuánta intensidad en el movimiento conducirían al orgasmo, sin embargo es recomendable la estimulación clitoriana.

   Como sucede con otras partes del cuerpo, en primer lugar debe ser explorado para poder ubicarlo, luego para verificar su estado y evitar infecciones u otras afecciones. Si bien la vagina no se lava por dentro porque está dota de un mecanismo de autolimpieza el clítoris debe ser higienizado detalladamente; lo recomendable es durante la ducha retirar el prepucio y limpiar las secreciones que pueden quedar adheridas.

   Por último, disfrutalo, sola o en compañía recomiendo que lo toques, lo frotes, lo acaricies, lo lubriques, lo conozcas y puedas distinguir cuál es la presión adecuada, los niveles de intermitencia, también distinguir aquello que no resulta agradable o se torna doloroso. 

   El clítoris por algo no tiene sinónimos, tal vez para que sea nombrado con todas sus letras, para que forme parte del juego individual, en pareja o hasta colectivo. Sugiero que te animes a pedir que te brinden placer a través del clítoris, jamás debe ser algo  vergonzoso, por el contrario implica compartir parte de nuestro cuerpo con quien cada una desea y experimentar una sensación extremadamente agradable  en toda su potencia.

   Hasta el próximo encuentro. Lic. Magda