Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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Un retrato de Ramón Estomba, escondido desde 1928, vuelve a la luz

No se trata de una pintura cualquiera: es parte de uno de  los mayores fraudes de la historia de nuestra ciudad.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.
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Audionota: Guillermo Crisafulli

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   La pregunta fue hecha casi al pasar, sin expectativa alguna, al director de Museos de nuestra ciudad, Christian Díaz, en referencia a la posible existencia de un cuadro del coronel Ramón Estomba –fundador de Bahía Blanca-- pintado en abril de 1928 por José Fonrouge y entregado a la municipalidad para ser exhibido en ocasión del primer centenario de la ciudad. 

   “Lo consulto con el curador del museo”, fue su respuesta. 

   A los pocos minutos, lo inesperado: “Dice que sí, que está”. 

   Una fotografía enviada por WhatsApp confirmaba la existencia de la obra, que volvía a ver la luz 94 años después de pintada. No se trata de una pintura cualquiera: es parte de uno de los mayores fraudes de la historia local.

La búsqueda

   Todo comenzó en 1928, centenario de la ciudad, cuando entre las varias celebraciones planeadas se consideró la posibilidad de obtener un retrato fidedigno del coronel Ramón Estomba, fallecido en 1829, cuyo rostro era desconocido hasta entonces. 

   Con ese propósito, la comisión Pro Centenario, integrada por destacados vecinos, contrató los servicios de José Fonrouge, afamado retratista e investigador, platense, de 44 años de edad. El hombre debía realizar dos tareas: primero, averiguar si existía alguna pintura de Estomba y, en caso de hallarla, hacer un retrato para presidir los actos del centenario.

   Fonrouge aceptó la propuesta y de inmediato se puso en contacto con familiares de Estomba residentes en Montevideo, quienes le aseguraron que disponían de un retrato del fundador.

   Viajó al vecino país y se reunió con sobrinas nietas de Estomba quienes, refirió, le proporcionaron una lámina con los rasgos del fundador. De inmediato puso manos a la obra y una semana antes del 11 de abril llegó a nuestra ciudad con su trabajo. 

   La satisfacción de la comisión Pro Centenario era inmensa. No sólo habían podido hallar el rostro de Estomba sino que, a su vez, la pintura era de un gran impacto. 

   “Estomba revive en el lienzo. Es un retrato expresivo, ejecutado con delicadeza de estilo. Ha triunfado el artista que, además, es un historiador exquisito, de espíritu investigador y de paciencia”, publicó este diario. 

   De inmediato el cuadro fue colocado en el Salón Blanco del palacio municipal, para ser descubierto el mismísimo día del centenario. 

   Fonrouge, que se alojó en el hotel Atlántico, en Brown y avenida Colón, recibió 5 mil pesos por su trabajo y emprendió el regreso a La Plata. Quedaban pocas horas para que el fraude quedara al descubierto.

Mariscal de Napoleón

   Publicada una foto de la obra en los diarios locales, la misma fue vista, en la Capital Federal, por un conocedor de pinturas y retratos. 

   El experto no salía de su asombro cuando descubrió que el cuadro no era sino una reproducción de un retrato de Édouard Adolphe Casimir Joseph Mortier, Mariscal de Francia, soldado de Napoleón, realizado por el pintor Charles Philippe Larivière. 

   Las obras, la de Fonrouge y la de Larivière, eran idénticas, a excepción de la banda que cruzaba el pecho, roja en el soldado de Napoléon, celeste y blanca en el de San Martín. 

   La situación se conoció de inmediato en la ciudad, ya que fue publicada en el diario La Prensa, con la foto de las dos obras, sin dejar dudas del embuste. 

   “Se trata de un hecho increíble, una revelación que cae como una lápida sobre el artista y nos duele señalar el fraude”, publicó un diario local.

   Incrédulos, los miembros de la comisión convocaron de urgencia a Fonrouge mientras hacían descolgar el cuadro y lo mandaban con discreción al subsuelo del palacio Municipal.

Fonrouge, Farulla y la tía Bartola

   Fonrouge no eludió la citación y en pocas horas estaba en nuestra ciudad. Mencionó entonces haber cumplido “una ardua tarea y fatigosa búsqueda” del retrato de Estomba y aseguró poseer una miniatura con los rasgos del fundador. 

   Cuando mostró su dibujo inspirador a la comisión, se vio que se trataba de una lámina en pésimo estado, “con el borroso retrato de una cabeza humana, en la que nada era posible percibir con nitidez”.

   Presentó además un escrito donde detallaba que el dibujo se lo había facilitado Lorenzo Farulla, familiar de Estomba, y que había sido realizado en Lima. Fonrouge lo obtuvo de manos de Bartola Poe Estomba, sobrina nieta del coronel. La nota llevaba las firmas de Leonor Alberti de Farulla y de Julia Alberti de Patroni, apoyando los dichos por Fonrouge.

El duque de Treviso, la pintura que inspiró a Fonrouge para recrear a Estomba. 

   Sin embargo, nobleza obliga, Fonrouge reconoció “la similitud de su cuadro con el del mariscal francés” y propuso dos salidas: buscar más documentación sobre Estomba para verificar sus rasgos o pintar cualquier otra personalidad que la comisión le pidiese”.

Ramón Estomba, según José Fonrouge.

   Esta última postura pareció ratificar el embuste. La confianza en su persona estaba perdida para siempre.

   La comisión decidió entonces llamarse a silencio, mantener el cuadro en un rincón del sótano y dar vuelta la página. Los festejos del centenario tenían una agenda por demás nutrida, así que lo más sano era olvidar el engaño y el desaire y sumarse a los festejos.

El cuadro

   Nunca más se supo del cuadro de Fonrouge. Una crónica publicada por este diario en la década del 60 menciona al pasar que todavía se encontraba en el sótano municipal, aunque muy pocos recordaban su historia. 

   En algún momento el lienzo perdió su marco, fue enrollado y colocado dentro de un estuche. Nunca fue ingresado ni inventariado por el museo, con lo cual pasó a ser una pieza ignorada. 

   Pero, a diferencia de algunas otras obras, no se perdió en ninguna de las mudanzas que tuvo el museo. Ha ido a todos lados, siempre escondida, siempre olvidada. 

   Hasta hace unos meses, cuando el curador del Museo, por curiosidad, la extendió sobre el piso para ver de qué se trataba. Advirtió su mal estado, con afectación por humedad y con pintura desprendida y roturas. No encontró referencia alguna así que volvió a enrollarla y ubicarla en un estante.

   Hasta que una pregunta al pasar permitió á la pintura volver a brillar. Con los colores hasta entonces desconocidos, con sus generosas medidas de 1,65 x 2,40, con la firma de Fonrouge. 

   Es cierto que es parte de un fraude, de un engaño. Qué es copia de un oficial ajeno. Pero también es parte de la historia de la ciudad, del centenario, de una búsqueda fallida. 

   Hay que recordar, por otra parte, que el retrato oficial que hoy se tiene de Estomba es una “creación literaria” sin sustento histórico, una interpretación libre del comisario Jorge Aníbal Muñoz, resuelto “mediante técnicas de reconstrucciones antropométricas”, una suerte de “identikit”. 

   Se conoce además un cuadro de Juan Lamela que muestra al fundador de perfil, sin más respaldo que el padre del autor de la obra haber servido a las órdenes de Estomba. 

   El rostro de Estomba sigue siendo desconocido, como el de miles de soldados de la época de la Independencia. Su corta existencia, signada por las guerras, peleando a las órdenes de Belgrano, San Martín, Bolívar, Rosas y Lavalle, dan cuenta de una vida sufrida, cuya única misión de paz fue fundar un modesto fuerte en medio del desierto para morir un año después. 

   El cuadro de Fonrouge no deja de ser parte de su historia...

Datos sueltos

--Fonrouge. Nació en La Plata en 1884 y falleció en la misma ciudad, en 1939. En 1908 se radicó en Europa, becado por la provincia para seguir sus estudios pictóricos. Fue uno de los creadores del Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata.

--Una copia. El cuadro del mariscal Édouard Mortier (1768-1835) pintado por Charles Larivière tampoco es una obra original: Larivière la copió de la realizada por Marie-Nicolas Ponce-Camus por encargo de Napoleón para ubicar en la Salle des Maréchaux, en el Palacio de las Tullerías. El cuadro de Larivière, la copia, le fue solicitada por Louis Philippe para colocar en Versalles.

--Mortier. Ingresó en el ejército en 1791. Fue ascendido a general de división y posteriormente a mariscal de Francia. Por su desempeño fue recompensado con el ducado de Treviso. Murió en un atentado contra el rey, en 1835.

--Estomba. Nació en Montevideo, en 1790. Ingresó al ejército con 18 años y fue guerrero de la Independencia sudamericana. Rivadavia lo ascendió a Coronel en 1827. Fundó Bahía Blanca en abril de 1828 y murió un año después, afectado de una enfermedad que lo llevó a la demencia.