Bahía Blanca | Viernes, 20 de mayo

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Lograr una inflación inferior al 60 % ¿una quimera para el Gobierno?

Tanto factores externos como internos hacen muy difícil cumplir esa "meta".

Francisco Rinaldi / frinaldi@lanueva.com

    Comprometido explícitamente en la carta de intención firmada con el Fondo a reducir la emisión de pesos y cerrar la brecha fiscal, el Gobierno quiere llegar a diciembre con una inflación anual inferior al 60 por ciento, aunque los precios internacionales de la energía y la consiguiente dificultar para reducir el déficit fiscal hacen muy difícil bajar esa cifra.

   Es que dos de los componentes fundamentales del plan consensuado entre el ministro Martín Guzmán y el Fondo descansan en la reducción de la asistencia del BCRA al Tesoro hasta un 1% del PBI (leáse, bajar la emisión de pesos directa), para lo cual, es indispensable achicar la diferencia entre ingresos y gastos públicos.

   Sobre este punto, Guzmán pretende recortar subsidios energéticos, lo que redundará en facturas más caras para los servicios de luz y gas residenciales.

   Por este motivo, la propuesta de la secretaría de Energía en las recientes audiencias públicas fue de un alza de tarifas del 42,72% anual para los usuarios que no tengan la tarifa social y del 21,27% para los que sí la tengan.

   Los porcentajes de aumentos equivalen al 80 y al 40%, respectivamente, del Coeficiente de Variación Salarial (CVS), que subió un 53,4% entre diciembre de 2021 e igual mes de 2020.

   En algunas zonas del país (por ejemplo, Gran Buenos Aires) se espera un impacto en las boletas para los próximos días, los que ya fueron adelantados por el INDEC. Es que por su metodología de cálculo, en el IPC, el organismo recoge los cuadros tarifarios de los Entes Reguladores independientemente del momento en que se apliquen, donde ya se decidió un aumento del 21,6%, de forma que se espera un porcentaje similar para la segunda mitad de año, redondeando, así, el porcentaje anual propuesto por la cartera energética en las audiencias de ayer y del martes.

   Para la Región Pampeana (donde está Bahía Blanca), la aplicación del criterio de zona fría para las tarifas de gas debería morigerar dicho aumento, algo que solo se podrá saber cuando lleguen las boletas a los domicilios.

   Pero, aunque con diferente intensidad, es de esperar que los aumentos de tarifas afecten a las mediciones inflacionarias del segundo semestre de este año, alejando la idea de no llegar al 60% interanual.

Metas

   La actual administración se comprometió con el Fondo Monetario a bajar los subsidios a la energía, el déficit fiscal y la asistencia monetaria directa al Tesoro (los adelantos transitorios y el giro de utilidades del BCRA), que no debería subir más allá del 1% del PBI.

   Para cumplir este objetivo, se buscará colocar deuda pública en los mercados locales (bancos) de forma de reemplazar la emisión de pesos por deuda indexada por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (esto es, la inflación), otro de las patas flojas del plan del ministro, de acuerdo con algunos economistas.

   “Hasta ahora, la meta de emisión se viene cumpliendo. El problema es que ya se asistió al fisco en 202.000 millones de pesos y el compromiso asumido con el Fondo es que llegue a un máximo de 705.000 millones. Pero reducir el déficit no está siendo tan fácil, porque los precios internacionales de la energía han subido mucho por la guerra entre Rusia y Ucrania”, explicó el economista Amilcar Collante.

   Para su colega, Julián Rojo, especializado en temas energéticos, los subsidios acumulan 13.000 millones de dólares, aumentando nada menos que un 91% en moneda extranjera a abril de este año, una clara muestra del desafío que tiene la actual administración por delante.

   Así, con una cuenta de subsidios en alza, la diferencia entre ingresos y gastos estatales exige de una mayor emisión para cerrarla, echando más leña al fuego de una inflación afectada en el corto plazo por la puja distributiva, que enfrenta, de uno y otro lado de la soga, a sindicatos que no quieren que los salarios pierdan poder de compra con empresarios renuentes a resignar ganancias.

   Como no podía ser de otra manera, la política vuelve a meter la cola y los rumores de pedidos de apartamiento de Guzmán corren como reguero de pólvora por las crónicas de los columnistas políticos con mayor llegada al poder.

   Una película donde no falta casi nada. Solamente, un final feliz.