Bahía Blanca | Miércoles, 30 de noviembre

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Gustavo Lucero: “Las empresas tienen un rol clave en ser agentes de cambio en la sociedad”

La formación, el crecimiento y el bienestar del trabajador en su ámbito laboral, son los temas que marcan la agenda.

   El ingeniero Gustavo Lucero ha sumado experiencias de vida y profesionales fuera del país, en especial en Inglaterra y Japón, que hoy le otorgan una mirada profunda sobre cómo se desarrolla una gestión a nivel empresarial. Y acerca de la dinámica que debe trazar un líder.

   Casado con María Julia y padre de dos hijos, este hombre de 65 años ocupa el rol de gerente de Recursos Humanos de Profertil. Labor que despliega desde hace 14 años, mediante una cultura corporativa que ya es parte clave de la planta de producción ubicada en Ingeniero White.

   La formación, el crecimiento y el bienestar del trabajador en su ámbito laboral, son situaciones que lo desvelan. Y que le insumen las mayores expectativas de cara a un escenario de nuevas complejidades tras la pandemia.

   1. “Si bien me vinculé a Profertil hace catorce años, hay una historia de vínculo que nace mucho antes. Me recibí en la Universidad Nacional del Sur. Estudiaba Electrónica, por entonces la carrera del futuro. Trabajé unos años en el Conicet y de pronto surgió la posibilidad de pasar al Polo Petroquímico, a una empresa que estaba en construcción, pero nunca se terminó. El problema era que la tecnología era inglesa y frente al conflicto por las Islas Malvinas aquel proyecto se complicó. No obstante, tuve la posibilidad de ir a Inglaterra, donde estuve dos años trabajando, y a mi regreso recalé en el Polo Petroquímico. Fue cuando me surgió una beca del gobierno de Japón. Estuve seis meses en la isla de Kyushu, una experiencia muy interesante, ya que los cursos se desarrollaban directamente en empresas. Por ejemplo en la planta de Nissan, que era la más nueva en cuanto a fabricación de automóviles, y obviamente aquello me abrió la cabeza. Un mundo diferente”.

   2. “A mi regreso tuve una oferta para ir a trabajar a Campana, a una planta de fertilizantes de Pérez Companc, por entonces única en la Argentina. Como ingeniero fui asignado al grupo de proyectos que empezó a llevar a cabo la ingeniería conceptual del complejo de Bahía Blanca. Hasta que en 2009 tuve una propuesta para volver a mí ciudad y reencontrarme así con colegas con los cuales ya había trabajado”.

   3. “¿Por qué Recursos Humanos? Es parte de las experiencias internacionales que acumulé. Tuve la suerte de integrar un área de ingeniería en un ámbito empresarial muy moderno, en cuanto al control automático de procesos. Trabajaba con tecnología de punta. Por entonces en la Argentina existían los llamados departamentos de Personal, que en general hacían la administración de las cuestiones básicas. No se hablaba de Recursos Humanos. Ya en Inglaterra había advertido que se mencionaba la importancia de la formación de la gente, pero sobre todo en base a la cultura corporativa, que no es única, ya que cada empresa tiene su identidad. Luego, ya en Japón, me di cuenta que la tecnología estaba al alcance de todos. Era cuestión de poder comprarla. La cuestión pasaba por cómo sacarle el jugo a la tecnología, de que la gente haga lo que tenga que hacer con ella. Ello es parte de esa cultura corporativa. Un tema que me interesó bastante, por lo que desde mi regreso de Japón realicé un postgrado en Dirección Estratégica de Recursos Humanos. Por otra parte tuve a alguien dentro de una empresa que, yo siendo un ingeniero de control, creyó en mí y dijo: ‘vamos por acá´. Me demostró uno de los desafíos más grandes que debe poseer un líder”.

   4. “Si el rol de liderazgo siempre fue desafiante, hoy lo es mucho más aún. Días pasados hablaba con unos colegas sobre si tiene sentido seguir hablando de la pandemia y de la post pandemia, sobre todo pensando en el dolor que significa esto para mucha gente. Pero más allá de que sigamos hablando o no, es imposible negar el impacto que tuvo en todos. En el mundo del trabajo, en la vida familiar”.

   5. “Hasta hace unos años hablábamos como un tema superador sobre el balance entre la vida familiar y laboral. ¿De qué se trata el equilibrio? Son dos fuerzas de la misma intensidad en el sentido distinto que se tienen que neutralizar. Bueno, acá me viene a la mente un empleado tironeado. La familia y la empresa hacen equilibrio. Con la pandemia el trabajo se metió en las casas de los empleados. Tuvimos que trabajar en forma remota en videoconferencias, nos metimos directamente en las casas. Y la vida familiar pasó a ser parte de la empresa. Vos estabas en una videoconferencia y por allí aparecía un bebé a upa o una mascota. Por allí alguien te preguntaba: ‘¿quién es el de la foto de atrás?’. Resultó una nueva era de integración, por lo que los nuevos líderes tienen una gran responsabilidad. Primero en ser líderes presentes, porque si bien siempre nos preocupó mucho la seguridad industrial, que la gente trabaje en forma segura, sin accidentes, hoy también estamos hablando de la importancia de la salud emocional, que es una cuestión diferente. Y es ahí donde los líderes adquieren un rol esencial”.

   6. “Estoy convencido que las empresas tienen un rol clave en ser agentes de cambio en la sociedad. Mejores empresas, con buenas gestiones en recursos humanos, terminan de alguna manera derramando. Algo aspiracional sería que algo de ello se convierta en políticas públicas. Por ejemplo, si todas las empresas trabajamos activamente en mejorar las licencias por paternidad, a la larga la ley de contrato de trabajo lo va a contener”.

   7. “Nosotros fuimos certificados por el Sedronar como un ámbito libre de adicciones, un tema que impacta mucho en la sociedad. En ese sentido tuvimos un gran aliado en Julio Leguizamón, secretario general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de Bahía Blanca. Es muy importante que la gente que trabaja en la planta esté en perfectas condiciones de poder hacerlo. Esto no tiene un sentido persecutorio, sino que aquel que, de pronto, tenga un problema, podamos contenerlo”.

   8. “Con las autoridades de la UNS firmamos un convenio para esponsorear una tecnicatura universitaria, una carrera de dos años donde se formen operadores en procesos industriales. Que complemente la formación de una escuela técnica”.

   9. “En 2017 empezamos en la Escuela Técnica de Ingeniero White un trabajo para que los chicos puedan terminar su formación técnica, ya que requieren llevar a cabo 200 horas de trabajo en algún lugar, por lo que todos los años recibimos a jóvenes que transitan el sexto año. En las reuniones de cierre que teníamos con los padres percibíamos dificultades para que los chicos sigan trabajando. Para muchas familias era un gran sacrificio sostener la etapa educativa de sus hijos. Pensamos ‘¡qué bueno poder ayudarlos para que puedan terminar el último año en la Escuela Técnica!’. Y luego apoyarlos para que puedan seguir una tecnicatura mediante una beca. Por otra parte, están los muchos pasantes de distintas carreras de la UNS, todos parte del Programa UP, una muy buena experiencia universitaria que desarrollamos en la empresa”.

   10. “Aprendí mucho de todos los jefes que tuve. Pensaba: ‘Esto lo voy a hacer el día que tenga un equipo a cargo’. Y también sobre lo contrario, lo que no iba a hacer nunca. Debe haber un montón de definiciones sobre líderes, pero el tema siempre pasa por acompañar. Tuve un jefe que decía: ‘Soy un representante de artistas. Tengo en una valijita el nombre de todos ustedes y mi objetivo es que todos crezcan’. Hoy mi orgullo es ver a mi equipo de trabajo. Gente que era muy joven cuando llegué y hoy son señores profesionales. Lo bueno cuando uno se va de una organización es mirar hacia atrás y ver que lo que se dejó es mejor en lo profesional”.

   11. “Hace unos años se hablaba de retener el talento, una imagen fea: Yo retengo algo por la fuerza. Después cambiamos por fidelizar. El líder tiene que lograr que cada día, cuando uno se levanta, elija ir a trabajar. Y que por la noche vuelva a su casa, si bien cansado como parte de la dinámica, de buen humor. Satisfecho y orgulloso por lo hecho”.

   12. “También tengo otro equipo de trabajo, de sistemas, con lo cual me encargo de la parte técnica, que al fin y al cabo fue mi objetivo de carrera. Recuerdo a Alvin Toffler. Imaginó el impacto que iba a tener en la vida el conocimiento, la globalización y la tecnología. O sea, más allá de todo lo que la tecnología nos sirve para habilitar procesos, lo importante es la gente. Con lo cual hoy en día es clave hablar del bienestar del empleado, de cómo integra el trabajo”.

   13. “Vivía en un pueblito cerca de Gales, de dos mil habitantes. Era 1990 y recuerdo que una pareja inglesa, en una reunión en mi casa, nos preguntó si los argentinos éramos como nosotros, mi mujer María Julia y yo, o como Diego Maradona”.

   14. “Se jugaba Italia ’90 y recuerdo que rezaba todos los días para no cruzarnos otra vez con Inglaterra en un Mundial (risas). Yo trabajaba en la puesta en marcha de una ampliación de una planta y tenía a mi cargo a varios operadores de la zona de Liverpool. Gente dura. Pasamos algunas fases por penales y nos ganó Alemania en la final, sabiendo que para los ingleses los alemanes tampoco son muy simpáticos que digamos. Pero hubo un periodista de la BBC que había sido muy duro en su crítica hacia nuestra Selección, diciendo que Argentina había sido una desgracia para ese Mundial. En este pueblito en el que vivíamos había un policía con el que siempre me cruzaba. No había embajada, con lo cual todos los trámites tenía que hacerlos en la estación de policía. Un día llego a mi casa y veo que había un patrullero en la puerta. Y este policía dentro, tomando un té con mi mujer y mi hijo jugando con su casco. No entendía nada. Había ido a mi casa para decirnos que éramos los únicos argentinos con los que tenía trato y pensaba lo mal que nos sentiríamos de escuchar, en un país que no era el nuestro, tanto ataque a la Argentina. No lo podía creer. El día que volvimos nos fuimos a despedir de este señor. En Inglaterra dejamos amigos y buenos recuerdos”.

   15. “En Japón noté claramente que lo más importante en ese país es la sociedad. Después viene el individuo. Lo colectivo siempre está por encima de lo individual. Recuerdo que había una escuela, para mi excelente, y los padres planteaban algunas quejas. Yo les decía que para mí la escuela funcionaba perfectamente. ‘Mirá, esta es la única escuela para mi hijo’, me contestaron. Allá, la escuela privada es sólo para la familia real. O sea, el pensamiento es: ‘esto es lo que yo le puedo dar a mi hijo y esto tiene que ser muy bueno’. Lo mismo, de alguna manera, ocurre en materia de seguridad. En contrapartida, noto que en Argentina hemos ido resolviendo en forma individual las cuestiones colectivas”.

   Vos también podés proponer un líder para entrevistar en nuestros próximos episodios. Escribí un correo a contenidos@lanueva.com con el asunto LÍDERES o utilizá la etiqueta #UnLíderEnBahíaEs en las redes sociales junto al nombre del candidato.