Bahía Blanca | Sabado, 02 de marzo

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Sexo sin nombre ni apellido

 Para esta práctica no importa el género, la edad, la condición social, ni la procedencia, el requisito es que haya deseo y obviamente querer disfrutar.

   En cuestiones de sexualidad y sexo la variedad respecto de gustos y preferencias es cada vez más amplia. 

   El tema de hoy no es la gran novedad, tal vez la primicia es que cada vez es mayor la cantidad de personas que se inclinan por este formato o esta práctica y el nombre que se le da es divertido, pero eso lo dejo para el final. 

   La idea es que en este episodio me acompañes hasta el final o como aplicaría en cuestiones de sexo que acabemos juntos o juntas.

   Según fuentes los romanos ya se dedicaban a esta práctica y según fuentes históricas , en fiestas, orgías y bacanales marcaban tendencia. En la actualidad es una práctica típica de ciudades con gran cantidad de habitantes, porque si bien el objetivo tiene que ver con el desenfreno, lo más importante es de que sea de forma anónima.

   Para esta práctica no importa el género, la edad, la condición social, ni la procedencia, el requisito es que haya deseo y obviamente querer disfrutar. Si bien las personas que no tienen compromiso se inclinan por esta tendencia también es cada vez mayor la cantidad de parejas consolidadas que adoptan esta variante para cumplir fantasías, darle un giro a la relación o bien salir de la monotonía.

   Si te digo tener un encuentro sexual en un espacio público no estoy hablando de nada nuevo, parques, plazas, playas, baños, la ruta, al pie de las sierras, son espacios explorados y utilizados para un tener un encuentro a cielo abierto o generalmente adentro de un auto.

   De lo que hablo hoy es de tener relaciones, tanto homosexuales como heterosexuales,  en esos escenarios pero con personas totalmente desconocidas, aunque con ciertos recaudos.

   ¿Cuál es la clave?

   La adrenalina es no saber nada, absolutamente nada de la vida del otro y no volver a verse nunca más. Es una aventura en su máxima expresión, no está permitido entablar vínculos afectivos ni establecer contactos luego de ese encuentro. Es decir una vez que se acabó, se a-ca-bó.  Nunca más es la regla básica.

   Dentro del contrato y como se realiza en espacios públicos, uno puede acordar y permitir que otros miren. En algunas fiestas o reuniones dos desconocidos comienzan a tener relaciones y hasta se permite obviamente la mirada o que alguno o alguna intervenga tocando. La ecuación es fiesta, disfrute y morbo también.

   Internet ofrece varias opciones para esta práctica y hay tantas comunidades como gustos, convengamos que la red informática facilita el encuentro obviamente con nombres de fantasía. 

   La práctica se llama dogging, porque salir a pasear al perro era la excusa para llegar al parque y tener sexo con desconocidos. Cada vez que recuerdo que en pandemia sacar al perro era una de las pocas actividades permitidas, cada vez que veo una estadística que indica cómo aumenta la tenencia de mascotas imagino la cantidad de polvos sin nombre y apellido que estarán aconteciendo.

   Hasta el próximo encuentro. Lic. Magda.