Bahía Blanca | Domingo, 07 de agosto

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Con la pandemia, se incrementó un peligroso hábito

En medio de la incertidumbre, la falta de contacto social y de estar alejado de los seres queridos, la práctica de fumar se ha vuelto más intensa en los fumadores.

Foto: Emmanuel Briane-La Nueva.

   El tabaco es el único producto de consumo humano que mata a la mitad de los consumidores. En nuestro país, ocasiona alrededor de 40.000 muertes al año, incluyendo 4.000 de fumadores pasivos.

   En la provincia de Buenos Aires, 2 de cada 10 ciudadanos mantiene el hábito, aunque la mitad dice tener intenciones de abandonarlo.

   No ha sido fácil para nadie sortear el aislamiento de meses y meses impuesto por las autoridades como un resguardo para evitar el contagio del Covid-19.

   Angustia, ataques de pánico, depresión e insomnio son algunas de las consecuencias que la pandemia ha generado en miles de personas que, para evitar una enfermedad, debieron enfrentar otras, no menos letales o complicadas.

   En medio del encierro, la incertidumbre, la falta de contacto social y de estar alejado de los seres queridos, la práctica de fumar se ha vuelto más intensa en los fumadores, como un mecanismo para calmar una ansiedad a veces abrumadora.

   Lo preocupante de esta conducta es que el cigarrillo es uno de los elementos que favorece el contagio del coronavirus, disminuye las defensas del organismo y aumenta la posibilidad de contraer neumonía.

   Silvia Rey, coordinadora del Programa Provincial de Control del Tabaco, señaló que el año último “disminuyeron notablemente las consultas para dejar de fumar” y que, “por el contrario”, el consumo en personas que fuman se incrementó casi un 40 % durante el aislamiento.

   Recién ahora, que las condiciones se han flexibilizado un tanto, el Programa Provincial comenzó a recibir consultas de personas interesadas en dejar de fumar.

   “En los últimos dos meses los contactos con fumadores aumentó casi un 60 % en comparación al 2019, antes de la pandemia”, indica la funcionaria.

   Rey señaló que en la provincia de Buenos Aires fuma el 23,1 % de las personas, “un porcentaje alto comparado con lo que ocurre a nivel nacional (donde fuma el 19,5 %)”.

   Y si bien existen decenas de razones que justifican, largamente, la conveniencia de no fumar, el Covid sumó afecciones que vuelven aún más preocupante ese vicio.

   “Fumar daña los pulmones y disminuye las defensas contra las infecciones, lo cual aumenta el riesgo de contraer Covid con un pronóstico más grave. Ese riesgo es mayor si la persona tiene alguna enfermedad cardiovascular, respiratoria o diabetes”, señala Rey.

   Esta aseveración es respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y decenas de estudios publicados en las más prestigiosas revistas científicas.

   El tabaquismo, sea en forma activa o pasiva, incrementa la cantidad de células infectadas con coronavirus y otras enfermedades, como la influenza y la neumonía. Deteriora la función pulmonar y dificulta que el cuerpo luche contra el Covid-19.

   Las vías respiratorias son la primera línea de defensa contra el virus. En cultivos hechos de las vías respiratorias expuestas al humo del cigarrillo se detectaron entre dos y tres veces más células infectadas, generando una infección más severa al bloquear la actividad de las proteínas del sistema inmunológico.

   Silvia Rey mencionó que los tratamientos más efectivos para dejar de fumar incluyen el farmacológico, que ayuda a controlar la abstinencia,  y el cognitivo, orientado a la modificación de la conducta.

   “La combinación de ambos aumenta considerablemente las chances de dejar de fumar, por eso es importante buscar ayuda cuando la persona que fuma no puede lograrlo solo”.

   Los recursos más utilizados son el uso de vareciclina (nombre comercial Champix) para aliviar la ansiedad y el síndrome de abstinencia. Hoy es un medicamento que está faltante en las farmacias porque se han detectado varias contradicciones en su uso.

   El segundo recurso es el reemplazo de la nicotina, sea en forma de goma de mascar, parches, inhaladores o pastillas, sin los químicos dañinos del tabaco y que alivian algunos síntomas físicos y permiten atender los aspectos emocionales que causa abandonar el hábito.

   En la provincia existen lugares donde se brindan tratamientos para dejar de fumar. Se puede consultar escribiendo a controltabacopba@gmail.com o ctabaco@regionsanitaria1.ar

Paquetes con mensajes

   Lejos han quedado las publicidades que alentaban a fumar como una manera de fortalecer valores, ser un aventurero, un ganador, destilar juventud, “estar en el humo”. No había serie o película donde el héroe no encendiera un cigarrillo. Incluso los médicos y deportistas dejaban en claro sus preferencias a la hora de fumar.

   “Di Stéfano juega con más ganas porque fuma Caravana”, decía un aviso de los 40.

   Hoy esa invasión publicitaria se ha modificado y cada vez es menos habitual ver fumadores en películas o series. Ha sido además un verdadero éxito en nuestra ciudad la prohibición de fumar en ambientes cerrados. Es difícil abstraerse a un dato duro e incontrastable: El tabaco mata, en el mundo, 22 mil personas cada día. El 87% son fumadores directos, el 13% pasivos.

   Comprar cigarrillos, por otra parte, es encontrarse con contundentes mensajes en su paquete. "Fumar detendrá tu corazón", ahora sumando la leyenda: "Agrava el daño por COVID".

   Otras frases habituales son: "Fumar causa cáncer de pulmón", “Provoca infartos”, “Te quita años de vida”. Cada mensaje tiene respaldo científico y entre los beneficios que dejar el vicio supone, sin dudas hay uno que aparece como realmente alentador: quien abandona el vicio a los 30 años suma 10 años más de esperanza de vida, si lo hace a los 40 suma 9 años y a los 50 seis.

   En los últimos días, el gobierno estableció nuevas exigencias a las empresas tabacaleras para que no se incentive el consumo.

   Una resolución del Ministerio de Salud prohíbe determinados aspectos de la publicidad del tabaco.

   Las mismas consisten en la prohibición a las empresas fabricantes e importadoras de productos de tabaco de incluir en la publicidad y etiquetado de productos de tabaco y en toda forma de información al público.

   “La mención a ingredientes y aditivos, como saborizantes, aromatizantes o cualquier otro tipo de ingrediente, haciéndose extensivo la prohibición a leyendas, imágenes o signos figurativos que hagan referencia a los mismos, o a sus posibles efectos sensoriales y/o que tengan el posible efecto de hacer más atractivo el consumo del producto por los niños y adolescentes, o dar la idea de que sea menos riesgoso para la salud”.

   La cartera sanitaria nacional dispondrá con “exclusividad” la información al público en el etiquetado y publicidad sobre ingredientes de los productos de tabaco y/o sus posibles efectos, con el objetivo de dar a conocer las consecuencias para la salud, la naturaleza adictiva y la amenaza mortal que plantea el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco.

   De acuerdo a la resolución gubernamental, las empresas de cigarrillos tendrán un plazo de un año para adecuar las etiquetas de los productos y la publicidad de los mismos, “y un plazo de seis meses previo al lanzamiento de nuevos productos, para presentar ante el Ministerio de Salud la propuesta de etiquetado y publicidad de los mismos para su autorización”.