Los 43,6 grados no alcanzaron para el récord, pero la marca de ayer fue la segunda más elevada de la historia local

14/1/2022 | 12:06 |

La jornada de ayer fue la segunda más calurosa en la historia de Bahía Blanca. Segunda, pero inolvidable.

Fotos: Emanuel Briane-La Nueva.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   En un país como el nuestro, donde el fútbol es pasión de multitudes, muchas frases surgidas de ese deporte se convierten en sentencias. Desde la inolvidable “La pelota no se mancha” de Diego Maradona, pasando por el “paso a paso” de Mostaza Merlo. Pero sin dudas hay una mirada sobre este deporte-competencia que ha marcado el poco mérito que supone, por ejemplo, ser subcampeón del mundo. Nos referimos al concepto ensayado por Carlos Salvador Bilardo, el técnico campeón del mundo 1986, quién sostiene que lo único que importa es ser campeón, el primero. La idea de que “del segundo nadie se acuerda” es parte de un injusto folclore impuesto.

   A la jornada de ayer, por caso, le faltaron apenas tres décimas para convertirse en la más calurosa de la historia de la ciudad. Quedó segunda, pero es discutible que quienes ayer asomaron su cuerpo a las calles bahienses olviden la hoguera que fue la ciudad y las sensaciones de un día único. 

   El Servicio Meteorológico Nacional estableció la máxima de ayer en 43,6º C, quedando detrás de los 43,8º C registrados el 20 de enero de 1980, marca que lidera el ranking de más altas temperaturas locales.

   Iguala además la marca del 20 de enero de 1934 y desplaza del tercer lugar a la registrada el 28 de enero de 1957, con 42,5º C.

   El día de ayer quedará grabado en la mente de quienes caminaron la ciudad. El aire caliente parecía salir de una puerta de horno mientras el viento se encargaba de llevar la sensación térmica por encima de los 45º C. Cualquier comentario sobre que hacía la gente para enfrentar el calor quedó desdibujado ante el colapso que sufrieron los servicios de agua y electricidad. Una seguidilla de dos o tres días de temperaturas elevados fueron suficiente para devastar las instalaciones de las prestatarias.

   El viento además no dejó que el calor le robara el protagonismo y sopló de manera incesante y con fuerza, al punto que la municipalidad decidió cerrar todos los parques y algunas calles donde la presencia de añosos árboles las convierte en riesgosas para el tránsito vehicular y peatonal. No se podrá sacar chapa mencionando que se transitó el día de más calor de la historia. Fue el segundo, del que nadie se acuerda, según la filosofía futbolera, del que nadie tampoco se va a olvidar, de acuerdo a las sensaciones marcadas en cada testigo de la tórrida y bochornosa jornada.

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Los calores pasados

   “A partir del mediodía transitar por las calles de la ciudad se convirtió en una verdadera odisea en medio de un clima implacable y el aire convertido en una hoguera. Todo se transformó en un desierto a las 15:20”.  La Nueva Provincia, 21 de enero de 1980

   “La temperatura de ayer fue realmente tropical y asfixiante, desusada en nuestra ciudad, Pocas veces, muy pocas, el termómetro registró esta temperatura a la sombra. Ha sido un día bochornoso, más cansino y agotador, si cabe, por causa del viento norte que sopló con extremada violencia toda la tarde. En las calles el aire era sencillamente irrespirable y los escasos viandantes buscaban afanosos la vereda de la sombra. Ha ce tiempo no se tenía un día como el de ayer. Que no se repita es nuestro voto”. La Nueva Provincia, 20 de enero de 1934

   “Todo pudo ser muy grato ayer, Nochebuena con sus votos de felicidad. Pero entre la holganza y los augurios surgió el mercurio. Implacable fue subiendo y subiendo hasta derribar todas las marcas de todos los diciembres bahienses. A las 16:10 el termómetro se alzó a 42,2 grados. Nadie en la calle, ni vehículos, toda la calle para que el sol entubase su calor. Como si una hoguera de cuatro rumbos nos cercase. A la noche, las cosas parecías distintas. Y la ciudad no era una inmensa soledad. Los patios, las calles, las plazas, los parques tuvieron la compañía de quienes comenzaban a asomarse tras el peso de un día agobiante”. La Nueva Provincia, 26 de diciembre de 1971

Avenida Alem, enero de 1980, el día más caluroso de la historia local

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