Alberto prepara anuncios y resiste cambios en el gabinete

14/9/2021 | 14:57 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Por
Eugenio Paillet

   El presidente Alberto Fernández puso a todo su gabinete a trabajar contra reloj para llegar a tiempo con las medidas que se anunciarían este jueves en un gran acto, que tendrían como único objetivo empezar a dar vuelta el ánimo social que fue determinante en la dura derrota del domingo, y a la vez encarar los dos años que le quedan de gestión, en especial el mes que falta para las elecciones generales, en medio de otro clima.

   Es lo que dicen los principales voceros del Presidente luego de las reuniones de urgencia que mantuvo ayer y esta mañana con sus principales funcionarios, como el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; los ministros de Economía, Martín Guzmán; de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; de Trabajo, Claudio Moroni, y sus inseparables colaboradores Julio Vitobello y Juan Pablo Biondi.

   Fernández, dicen quienes están al tanto de esos proyectos de urgencia que Alberto quiere anunciar pasado mañana, haría hincapié en tres o cuatro aspectos fundamentales que tienen como único objetivo, casi de emergencia, poner un poco más de plata en el bolsillo de los jubilados y las clases más postergadas, donde se cree que hubo mayor cantidad de voto castigo en la dura derrota del domingo.

   Así, el jefe de Estado anunciaría mejoras a partir del mes que viene en los haberes de jubilados y pensionados, en la Asignación Universal por Hijo, en el aumento del salario mínimo vital y móvil que el ministro Moroni analiza por estas horas con sindicalistas y empresarios, y en otros planes sociales que benefician en total a unos seis millones de personas, más de la mitad de ellas asentadas en el conurbano bonaerense.

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   El presidente se mueve de ese modo contra reloj en medio de fuertes versiones sobre cambios en el gabinete nacional presuntamente reclamados por Cristina Fernández o el sector duro del Frente de Todos que responsabiliza a Fernández por la debacle electoral del domingo. O, al mismo tiempo, en medio del “clamor” de su propio entorno para que “lea muy bien” el mandato de las urnas del pasado domingo y finalmente “se albertice” o tome distancias de la dependencia a ultranza que mostro hasta ahora de su jefa política.

   Para empezar, esta mañana se reiteraron voces oficiales que aseguraron que el Presidente no hará cambios en el gabinete, no en los tiempos ni en las formas que le reclaman desde el cristinismo más intransigente. Lo que incluye como ya se ha visto a actores sociales que acompañan al gobierno y varios intendentes del Gran Buenos Aires.

   Alberto pareció querer hacer una demostración de fuerza en esa pelea interna cuando para su primera reunión del lunes apenas arribado de Olivos, post tsunami electoral del domingo, convocó a su despacho de la Casa Rosada a Guzmán y Kulfas, y luego sumo a Cafiero, tres de las cabezas más reclamadas desde los sectores que responden a la vicepresidenta.

   “El Presidente no va a cambiar ahora ministros, no tiene sentido, ya dijo que escuchó el resultado de las urnas y con este equipo va a aplicar las correcciones que sean necesarias”, se escuchó hoy cerca del secretario General Vitobello, uno de sus principales alfiles.

   Habría además otros factores que podrían influir en la decisión de no cambiar ministros justo ahora, antes de las elecciones generales de noviembre, que en el primer piso de la Casa Rosada se esgrimen en voz baja y tratan de no hacerlos públicos. El presidente en efecto buscaría “albertizar” su gestión y para eso tiene que mostrar que gira hacia la moderación con el mismo equipo que el formó. “Si empezamos entregando alguna cabeza ante el primer grito de la interna sería una pésima señal para noviembre”, insisten en los aposentos presidenciales. Hay quienes aseguran no obstante que esa pulseada sigue abierta.

   Sobre una eventual radicalización de Cristina Fernández, fiel su estilo según pruebas a la vista ante derrotas ya sufridas, en la Casa Rosada lo niegan de plano. O al menos aseguran que difícilmente Alberto estaría dispuesto a “chocar del todo” la nave oficialista cuando lo que se impone si se quiere recuperar al electorado que huyó enojado o frustrado del lado del oficialismo el pasado domingo, es una moderación prometida en 2019 (“Volvimos mejores”) y nunca cumplida hasta ahora.

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