Informe especial

¿Vacunar a los menores, convencer a los antivacunas o reforzar a los adultos?

25/7/2021 | 06:30 |

Las variantes que va mostrando el Covid-19 obliga a modificar estrategias permanentemente. Una viróloga radicada en nuestra ciudad y una infectóloga local analizaron el presente y alertaron sobre el futuro.

Fotos: Emmanuel Briane y Pablo Presti-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Los gobernantes de nuestro país debaten en estas horas entre bajar cada vez más el rango etario de los vacunados contra el Covid-19 o completar el esquema con los ya inoculados con una dosis.

   En medio de esa disyuntiva aparece un fantasma sobrevolando: el arribo de la tercera ola de infectados, de la mano de la variante Delta que incluso ya complicó a varios países europeos que habían completado los esquemas vacunatorios en gran parte de su población.

   Mientras la viróloga Mariana Puntel, radicada hace 3 años en nuestra ciudad, recomendó que Argentina comience a planificar la pronta vacunación de los grupos etarios más jóvenes ya que serán los nuevos afectados por las variantes del virus que se originen próximamente, la infectóloga bahiense María Laura Spadaro señaló que lo primordial es completar el esquema de vacunación de las personas mayores de 30 años, aplicando las segundas dosis.  

   Precisamente, Puntel pronosticó que nuevas olas de contagios de Covid-19 probablemente afectarán a grupos etarios cada vez más jóvenes y señaló, en ese sentido, que se debe avanzar en la vacunación de adolescentes y niños en edad escolar.

   La especialista en virología se radicó hace casi tres años en nuestra ciudad para desempeñarse en el CONICET, donde es investigadora en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas.

   La licenciada en Ciencias Biológicas y doctora en Ciencias Químicas de la Universidad de Buenos Aires, explicó el riesgo que corren las comunidades con bajos niveles de vacunación y la relación con el surgimiento de nuevas variantes del virus, cada vez más contagiosas y riesgosas.

   “Los virus poseen de por sí tendencia a mutar, ya que tienen un ciclo de vida muy corto debido a que no son un ser vivo sino un parásito obligado de la célula. Entonces, depende exclusivamente de la infección de una célula para poder perpetuarse y generar herencia. A partir de la infección de las células es que los virus logran una nueva generación. Es importante tener en cuenta que los virus con genoma a ARN poseen una gran tendencia a mutar por características de su maquinaria de replicación”, señaló. 

   Y agregó: “En ese proceso, se produce una competitividad, en la que el nuevo virus tiende a superar la respuesta inmune del organismo al que infecta. Para ello una de las estrategias es la selección de mutaciones que muestren ventajas que como generar una progenie más abundante que la variante anterior”.

   En ese sentido, las variantes que están descriptas por la OMS y las más estudiadas son las denominadas “variantes de preocupación”.

   “Variantes hay siempre, pero algunas no se distinguen tan claramente de otras. En estos casos, sí muestran características muy específicas como las variantes Alfa (Reino Unido), Beta (Sudáfrica), Lambda o Andina (Sudamérica) o la Delta (India), que son capaces de evadir la protección que tiene el individuo aunque esté vacunado”.

   Según Puntel, un fenómeno que se está describiendo en paralelo a las variantes es que éstas van afectando a los rangos etarios que menos protección tienen. Por ejemplo los grupos que aún no fueron vacunados.

   “No es casual que la segunda ola haya impactado más fuerte en el grupo de entre 40 y 60 años, porque los de mayores de 60 han sido los primeros en ser inoculados. Y posiblemente, en la tercera ola siga bajando el promedio de edad de infectados. Por eso, la vacunación es una carrera contra el tiempo, para llegar antes que el surgimiento de nuevas variantes y por ende, que el impacto sanitario sea mucho menor”.

   En ese tren de pensamiento, su estimación es que, finalmente, toda la población mayor de 2 años tenga que ser vacunada.

   “Por eso muchos países están avanzando con las pruebas clínicas en esos grupos etarios”.

   --Entonces, ¿es probable que una nueva variante afecte a adolescentes y niños?

   --Sí, porque son los que aún no están vacunados. Cuando ya no encuentre tanta recepción en individuos mayores, el virus va a seguir tratando de sobrevivir y atacará nuevos segmentos. Estimo que las próximas olas de contagio serán de bajo rango de edad.

   “Hasta ahora hemos observado que los niños no manifiestan mucho malestar, muestran baja carga viral y sintomatología leve cuando se contagian. Por eso, hoy la escuela se la considera un lugar seguro, y lo es. Pero no debe sorprendernos que eso cambie en un futuro cercano si no se avanza con la vacunación de esquema completo en todos los rangos etarios. Para evitarlo, Argentina deberá intensificar la vacunación a partir de los 18 años y dedicarse enseguida al segmento de 12 a 18 años como se ha hecho en otros países, y posiblemente luego se continúe al segmento de 2 a 12 años”.

   --¿Las nuevas variantes se nutren de los grupos no vacunados?

   --El escenario ideal para el nacimiento de nuevas variantes es el grupo de no vacunados. Las comunidades donde circula con mayor rapidez son aquellas que no presentan defensa inmunitaria. Es una preocupación mundial tanto los movimientos anti-vacunas, como las comunidades con escaso acceso a las vacunas porque dejan un flanco abierto muy importante para el desarrollo de nuevas variantes cada vez más agresivas.

   “Las comunidades con muchos individuos no vacunados tienen poca chance de controlar la dispersión viral. En estas personas los anticuerpos se desarrollan tarde luego de la infección, y son el caldo de cultivo para la aparición de nuevas variantes. En cambio, aquellos que si estén vacunados van a tener menor severidad de la sintomatología, y dependiendo de la variante, entre el 70% y el 90% de las personas podrán contrarrestarlo sin necesidad de una internación hospitalaria”.

   --Las personas que optan por no vacunarse, ¿tienen alguna otra manera de fortalecer su sistema inmunológico?

   --Por el momento no hay otra estrategia específica contra el COVID fuera de la vacunación, por lo que es el único método eficaz para contrarrestar la agresividad de este virus. No hay que tener dudas de la eficacia de las vacunas. Las vacunas son seguras. Las tecnologías tanto de Adenovirus recombinantes (vacunas de Astra-Zeneca, Sputnik, y Jansen), como de ARN mensajero (vacunas de Pfizer y Moderna) ya habían sido probadas en estudios clínicos para otras enfermedades. Hace más de 20 años que se viene trabajando estas tecnologías y esos estudios fueron un precedente fundamental para fabricar las vacunas actuales. En este sentido, está bien descripto que la renovación celular natural de nuestro cuerpo se encarga de eliminar el material genético de las vacunas recombinantes. 

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   “Hay muchos mitos dando vueltas y ninguno está comprobado científicamente. Se dicen muchas cosas sin sustento alguno y eso lleva a la gente a la confusión, pero hoy, la única manera de contrarrestar este virus, es con vacunación que refuerce la respuesta inmune natural. Hay que tener en claro también que estas vacunas no evitan la infección, sino que contrarrestan los efectos más severos del virus, que pueden llevar a la muerte. Debemos aclarar que hasta comprobar que la circulación viral ha sido controlada en nuestra comunidad, deberíamos mantener el uso de barbijo y la distancia social aun en individuos vacunados”.

   “A su vez, con la vacuna se logra reducir el campo de acción del virus. Y ya no va a poder circular generando variantes y terminará estabilizándolo, tal como pasó con la Influenza. De esa forma, vamos a tener un virus que estará en la comunidad endémicamente, pero sin la gravedad de un principio”.

   --¿El Covid puede ser erradicado o sólo controlado?

   --La ciencia avanza muy rápido. Con esquemas completos de vacunación podremos controlarlo. Yo creo que este virus circulará al menos por 5 años más. Pero quizás en una década desaparezca completamente, aunque dependerá de los avances de la ciencia. Gracias a la vacunación se han erradicado muchas otras infecciones como polio, rubeola, paperas, así que no descartaría que suceda lo mismo con el Covid.

   --¿Argentina puede llegar a detectar su propia variante, como ha sucedido en Brasil?

   --La variante Andina nació en Sudamérica y circula en nuestro territorio, por lo que no descartaría que haya una variante local también. El nivel de análisis genómico que tiene la Argentina es muy bajo. Es necesario incrementar el nivel de secuenciación de muestras para tener evidencia real de que las variantes que circulan en nuestro territorio. A partir de eso, es probable que tengamos variantes locales que no estemos detectando, además es posible que aún no sean lo suficientemente diferentes a las demás ya existentes.

"Se debe detectar a aquellos grupos que aún están en duda de vacunarse"

   La doctora María Laura Spadaro es una especialista bahiense en infectología y se desempeña en el Hospital Municipal de nuestra ciudad.

   Aunque coincidió con Puntel en que probablemente las nuevas variantes del Covid impacten en grupos etarios más jóvenes, señaló que ello no traería demasiados riesgos de salud en los menores de 18 años sin comorbilidades y que, por lo tanto, el Estado debe enfocarse en completar los esquemas de vacunación en las personas mayores ya inoculadas con una dosis y que esperan por la segunda.  

   “Está claro que el Covid se está moviendo hacia grupos etarios más jóvenes, tal como sucedió en esta segunda ola de infectados, en el que bajó notoriamente el promedio de edad de afectados. Pero, según mi parecer, habrá menor gravedad en los casos de infectados pediátricos”.

   Según Spadaro, la segunda ola de contagios triplicó a la del año pasado, aunque la relación de mortalidad no fue significativamente mayor. 

   “¿Que quiere decir ésto? Quizás estas cepas nuevas sean mucha más contagiosas, pero eso no quiere decir que sean más graves que las anteriores. Es obvio que la circulación llevó a un número de casos descontrolados. El año pasado no lo palpamos tanto porque la gente estuvo mucho tiempo encerrada. Por ende, creemos que el virus se mueve hacia la gente más joven porque es la que más circula, ya sea para ir a trabajar o estudiar”.

   Con la vacunación hay distintos objetivos. La meta final es erradicar la enfermedad, pero antes de eso se deben lograr otros objetivos. 

   “El actual es bajar la gravedad. Entonces, no creo que tenga sentido, en este momento, gastar las vacunas en pacientes que sabemos que no van a sufrir cuadros graves. Sí creo que debería intensificarse y reforzarse la inoculación de mayores y, simultáneamente, empezar a detectar a aquellos grupos que aún están en duda por distintas circunstancias”.

   Y añadió: “Lo ideal es avanzar en el convencimiento de la importancia de vacunarse hacia las personas que no quieren hacerlo. Hay algunos que será imposible de convencer, pero hay muchos que no lo hacen porque les sembraron muchos interrogantes. A esos hay que despejarles la confusión, porque no hay dudas que la vacunación es indispensable para luchar contra el Covid”.

   Luego de completar el esquema de vacunación en mayores de 30 años, para Spadaro sería necesario apuntar a los adolescentes que finalizan el ciclo escolar.

   “Son casi adultos, tienen mucha circulación y seguramente contacto con adultos mayores. Eso se vio en los viajes de egresados a Bariloche, que volvieron todos contagiados”.

   Sin embargo, puso sus reparos en la vacunación pediátrica, que incluye a los menores de 18 años.

   “No es que no se van a contagiar, sino que no los va a complicar tanto. La gran mayoría no siente ni siquiera los síntomas. Sí considero necesaria la vacuna pediátrica para los casos de riesgo, con comorbilidades, porque a ese grupo sí los puede afectar gravemente”. 

   “El Covid obviamente que contagia a todos los rangos. No es que elige por edad. Pero afecta en forma distinta. A los más grandes les produce cuadros sintomáticos y en los más chicos causa leves”.

   Spadaro señaló que una de las problemáticas actuales es que no se están diagnosticando casos pediátricos. 

   “A los pediatras les cuesta mucho pedirles un hisopado, porque consideran que es invasivo. Entonces, tratan el caso como una gripe común, sabiendo que el cuadro no se va a complicar demasiado. Pero no se está teniendo en cuenta que en ese caso no diagnosticado comienza una cadena de contagios, porque ninguna familia se aisla si no está diagnosticado el Covid en alguno de los integrantes”.

   --¿Cómo vislumbrás la tercera ola de contagios?

   --Su gravedad dependerá de dos factores: si seguimos con estas cepas ya detectadas en el país, podemos decir que se puede controlar. Si ingresan variantes de afuera, como puede ser la Delta, traerá algunas complicaciones. La Delta está generando estragos en lugares que estaban relativamente tranquilos, por lo que en nuestro país seguramente afectará más.

   “La Delta es muy contagiosa, por lo que genera muchos casos simultáneos, pero no tiene más gravedad que las anteriores. Puede ser similar a lo que fue la Influenza en 2009, que en dos meses invadió la ciudad. Hubo momentos que el 60% tenía gripe. Pero complicó más por el colapso sanitario en ese corto tiempo que por la gravedad en sí”.

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