Los datos de la IERAL

¿Cuál es el margen de rentabilidad de la producción porcina en nuestro país?

21/3/2021 | 06:30 |

Las estimaciones muestran que existe una sensible relación con el nivel de eficiencia. La granja que más alimento consume y menor productividad por madre logra (eficiencia baja) pasa de un margen positivo (+$ 6,5 por kilo) a un margen negativo (—$ 6,6).

Producción porcina en la Argentina. / Fotos: Archivo La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “El año 2020 estuvo marcado por una fuerte volatilidad en los márgenes de la producción porcina”, dijo Juan Manuel Garzón, de la IERAL (Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana), de la Fundación Mediterránea.

   “Las granjas de menor eficiencia comenzaron con márgenes de alrededor de 6,5 pesos por kilo, luego cayeron a terreno negativo entre mayo, junio y julio, llegando a —$ 18,7 por kilo a valores de enero de este año. A partir de entonces se recuperó con fuerza hasta tocar un techo de $ 20 en septiembre”, agregó.

   “El margen promedio de 2020 se ubicó en $ 1,7 por kilo mensual: 1,6 % del costo total. Esta misma evolución tuvieron los márgenes en las granjas de eficiencia media y alta, aunque la mejor performance alimenticia y productiva les permitió mantenerse en terreno positivo durante todo el año, con la única excepción del mes de junio para los establecimientos de eficiencia media, con una pérdida de $ 4,3 por kilo”, agregó.

Juan Manuel Garzón, economista de la IERAL.

  De este modo, desde la IERAL se concluyó que las estimaciones muestran que los márgenes son altamente sensibles al nivel de eficiencia de la granja.

   “En este enero, los establecimientos de eficiencia baja tienen márgenes negativos, con —$ 6,6 por kilo producido, mientras que los de eficiencia alta márgenes registran datos bien positivos: +$ 20,7 / kilo”, agregó Valentina Rossetti, también de la Fundación Mediterránea.

   “Se puede apreciar que hay poco más de 27 pesos de diferencia entre los extremos. Y, el caso de la granja de eficiencia media, muestra un margen positivo de $ 9,9 por kilo”, amplió.

Desde que se realiza esta medición de resultados económicos, en la IERAL se identifica un patrón estacional en la evolución de los márgenes; esto es, desciende durante los meses de otoño/invierno (particularmente entre mayo y julio), para recuperarse hacia fines del año.

   En 2019 las granjas de menor eficiencia registraron un margen promedio mensual de $ 2,8 por kilo producido a precios constantes de este enero, equivalente al 2,9 % de los costos totales, con 5 meses, entre enero y de marzo a junio, de márgenes negativos.

   Las granjas de eficiencia media y alta, en tanto, presentaron márgenes positivos durante todo el año, de un promedio mensual de $ 16,8 y $ 25,4 por kilo de capón producido, a valores de este enero, montos que representaron un 20,3 % y un 34,2 % del costo total, respectivamente.

  El margen promedio de los establecimientos más eficientes fue de $ 26 por mes (32,2 % del costo total), medidos a valores de enero de 2021, y el de los de eficiencia media fue de $ 16,8: 18,6 % del costo.

Valentina Rossetti, economista de la IERAL.

   “Comparando los resultados económicos de enero de este año y el mismo mes de 2020, se observa una caída importante en los márgenes, particularmente en las granjas menos eficientes”, añadió Garzón.

   También dijo el economista que se advierte que la granja que más alimento consume y menor productividad por madre logra (eficiencia baja) pasa de un margen positivo (+$ 6,5 / kilo) a un margen negativo: —$ 6,6 / kilo.

   Para la estimación de los resultados económicos, la entidad utiliza el concepto de márgenes netos por kilo vendido, que surgen de descontar todos los costos de los ingresos por venta de capones y animales de refugo, incluyendo las amortizaciones, los impuestos (excepto Ganancias) y el costo de oportunidad de la tierra que ocupan las instalaciones de las granjas.

Sobre los costos 

   Rossetti dijo que, si bien los ingresos de las granjas crecieron, también lo hicieron los costos.

   “Durante el primer semestre de 2020 los costos de producción se incrementaron relativamente poco, ya que fue de alrededor del 4 % entre enero y junio, pero se aceleraron en la segunda mitad del año, con subas del 42 % entre julio y diciembre. Al final, fue un incremento interanual nominal del 55 % nominal y real del 9 %”, explicó.

   También sostuvo que 2020 cerró con costos por kilo producido en el orden de los $ 115,9 para las granjas de eficiencia baja; de $ 99,4 para las de eficiencia media y de $ 88,9 para las de eficiencia alta. Y que en este enero los costos continuaron la tendencia alcista, tanto respecto al mes anterior como al mismo mes del año previo.

   “Medidos en poder de compra, los costos subieron alrededor de un 19-20 % interanual en enero, y un 2,4 % real intermensual”, precisó.

   Para Garzón, el componente de mayor incidencia en los costos es el alimento.

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   “Según las estimaciones, en enero de este año representó casi el 70 % del total de costos en granjas de eficiencia media. Vale notar que la participación de este ítem se ha incrementado en el último tiempo en forma significativa. Mientras que durante 2019 fluctuó entre el 61 % y el 64 % del total, en 2020 subió casi 10 puntos desde el piso del 60 % alcanzado en abril y mayo”, detalló.

   Las amortizaciones, en tanto, constituyen el segundo ítem en términos de importancia.

   “En enero del corriente año representaban entre el 10 % y el 12 % de los costos totales, siempre dependiendo de la eficiencia de la granja. Si bien este concepto se ha encarecido un 5 % en términos reales respecto de un año atrás, su participación relativa ha caído”, sostuvo.

  Garzón señaló que la mano de obra tiene una incidencia de alrededor del 6 %, la cual se ha reducido en el último año (—10 %), a pesar del aumento experimentado en su valor: +7 % en términos reales.

   “Los demás componentes tienen una baja participación, inferior o igual al 5 %. Y todos ellos han reducido su incidencia en este enero respecto a un año atrás, a pesar de que la mayoría, a excepción de energía, sanidad y fletes, se ha incrementado a valores constantes respecto de enero de 2020”, aseguró Garzón.

Acerca de los ingresos

   Los ingresos de las granjas dependen de la venta de los kilos de capón producidos, así como —aunque en mucho menor medida— de la venta de animales de refugo.

   “Al repasar lo sucedido en 2020, se observa que el sector enfrentó un contexto muy adverso en materia de precios en la primera mitad del año, con valores declinantes en términos nominales”, comentó Rossetti.

   “Para tener referencias: mientras que en el primer trimestre de 2020 el precio del capón, tipificado máximo, se mantuvo estable en alrededor de los 77/78 pesos por kilo, en los meses siguientes comenzó a descender hasta tocar un mínimo en junio de $ 61,5”, afirmó.

   “Por fortuna para la actividad, la situación mejoró en la segunda parte del año y, en efecto, en el segundo semestre los valores recuperaron terreno con subas ininterrumpidas hasta noviembre”, dijo.

   En términos reales, y descontando la inflación, el capón se incrementó un 10,4 % entre el inicio y el cierre de 2020. Viniendo más al presente, en este enero el precio del capón se ubicó en $ 113,3 por kilo, un 46,1 % por encima del valor de un año atrás, superando la inflación general del período: +38,3%, desde enero de 2020 a mismo mes de 2021.

   “Gracias a la gran recuperación de precios del segundo semestre, los ingresos de las granjas mejoraron en 2020 respecto al año anterior: un 52,1% en términos nominales y un 7,2% en términos reales”, agregó Garzón.

   “En enero de 2021 se mantuvieron en terreno positivo en términos reales (+5,6 % i.a.) y, teniendo en cuenta la venta de capones y de animales de refugo, el ingreso en este enero se ubicó entre $ 115 y $ 116 por kilo vendido”, sostuvo.

Variabilidad, eficiencia y distintos niveles de granjas

   Mediante la estimación de márgenes netos en modelos de referencia de producción intensiva de capones, el IERAL viene realizando un seguimiento de los resultados económicos de la actividad porcina desde hace varios años.

   El informe presenta estimaciones actualizadas de márgenes para un sistema de producción intensiva de 500 madres (teórico), que se lleva adelante en establecimientos con distintos niveles de eficiencia, tanto en conversión alimenticia como en kilos producidos por cerda-madre año.

   La intención es mostrar qué sucede con el resultado económico de las granjas cuando se modifica la eficiencia productiva con la que logran gestionar el negocio.

   Con respecto a la conversión alimenticia se plantean tres posibles situaciones (valores promedio): 2,5, 2,8 y 3,1 kilos de alimento por kilo de capón producido.

   En cuanto a la productividad por madre, también son tres los casos alternativos: 2.563, 3.536 y 4.116 kg/madre/año. Se aprecia que, de los supuestos de eficiencia definidos, surgen nueve escenarios o situaciones, casos en los que las granjas diferirán ya sea en sus costos, en sus ingresos y/o en ambas variables y que, por ende, determinarán otros tantos resultados económicos.

   Con esta simulación se espera cubrir la variabilidad que, seguramente, existe en materia de eficiencia a nivel de granjas “reales”. No puede desconocerse que en el mercado conviven granjas que logran estándares muy elevados en materia de conversión y productividad por madre con otras que, por motivos varios, vinculados seguramente a debilidades de gestión, no alcanzan niveles tan satisfactorios en estos parámetros; o los logran, pero no consiguen mantenerlos.

   Si bien se presentarán los resultados económicos de los nueve casos definidos, el análisis detallado focaliza en 3 de los 9 casos posibles:

   —Granja que logra conversión alimenticia de 3,1 kg/alimento por kg/capón y 2.563 kg/madre/año. Este caso se referirá como el de eficiencia baja.

   —Granja que logra conversión alimenticia de 2,8 kg/alimento por kg/capón y 3.536 kg/madre/año. Se trata del caso de la eficiencia media.

   Granja con conversión alimenticia de 2,5 kg/alimento por kg/capón y 4.116 kg/madre/año. El caso de la eficiencia alta.

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