Bahía Blanca | Viernes, 19 de agosto

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Jorge Cafrune, el cantor del pueblo

Fue uno de los intérpretes más importantes de la historia del folklore de nuestro país. Trascendió las fronteras. 

José Valle / Especial para “La Nueva.”

   Jorge Cafrune fue sin lugar a dudas uno de los intérpretes más importantes de la historia del folklore nacional, la gente adoraba sus canciones y valoraba profundamente su sencillez, autenticidad, compromiso con lo social y hombría de bien. Fue realmente un hombre que vivía como pensaba, que bancaba con el “cuero” lo que expresaba con la boca.

   Nació el 8 de agosto de 1937 en la estancia “La Matilde” de El Sunchal, Perico, en el noroeste del departamento El Carmen, a 35 kilómetros de la capital provincial San Salvador de Jujuy. Hijo de José Jorge y Matilde Argentina Herrera, se crió en esa familia mezcla de criollos y antepasados de orígenes árabes (sus abuelos eran inmigrantes Sirio-libaneses).

   Realizó sus estudios secundarios en la capital jujeña y estudió guitarra con Don Nicolás Lamadrid. A los 18 años se radicó con su familia en Salta, formando allí el grupo “Las Voces del Huayra” junto a Gilberto Vaca, Luis Alberto Valdez y Tomás Campos; en 1957 grabaron su primer disco para la compañía discográfica salteña H. y R., y realizaron una gira compartiendo espectáculo con el pianista Ariel Ramírez, por Mar del Plata, La Plata, Tandil y varias provincias. Luego se produjo un paréntesis en su carrera musical porque cumplió con el servicio militar obligatorio.

   Formó el grupo “Los cantores del alba” junto a Javier Pantaleón, Tomás “Tutú” Campos y Gilberto Vaca pero al poco tiempo inició su carrera como solista.

   Debutó televisivamente en Canal 4 (Monte Carlo TV), el histórico canal uruguayo, en medio de una gira que incluyó varias presentaciones en Brasil.

   En 1962 impactó con su actuación en el programa de TV que conducía el poeta Jaime Dávalos, al poco tiempo se consagró como revelación del festival de Cosquín por elección del público y, desde ese momento, comenzó a convertirse en un artista sumamente popular actuando en radio, TV y teatro y realizando presentaciones por todo el país.

   El 31 de enero de 1965 en la última luna coscoína, durante su actuación hizo subir al escenario mayor a Mercedes Sosa, relegada por las autoridades y organizadores por razones políticas, el Turco Cafrune manifestó en ese momento al público presente: “Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y voy a recibir un tirón de orejas de la Comisión (por los organizadores del Festival), pero qué le vamos a hacer, siempre he sido así, galopeador contra el viento. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que, como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa”.

   El mítico cantautor José Larralde decía de Cafrune: “nos hicimos bastante amigotes, fue un hombre honesto, cabal. Me grabó los temas Sin Pique y Permiso, sin conocerme, y cuando los interpretaba decía son poesía de un chango de Huanguelén, para promocionarme. Lo conocí en mi pueblo, en un recital y me hizo subir al escenario a cantar toda la noche, estaré agradecido al turco toda mi vida”.

   En 1967 Cafrune realizó un homenaje al recordado caudillo riojano Chacho Peñaloza, recorriendo el país a caballo, llevando su arte y su palabra a lo largo y ancho de nuestra patria.

   Entre 1972 y 1974, Jorge Cafrune formó un dúo con el niño Marito (al que conoció en el Festival del Canto Argentino de Balcarce) con quien grabó discos e hizo varias giras por el país y Europa. El éxito en España fue extraordinario y Cafrune llegó a radicarse allí por varios años, formando incluso pareja con la ibérica Lourdes López Garzón (de esa unión nacen Facundo y Macarena) recordemos que su primer matrimonio fue con Marcelina Amalia Gallardo (la madre de Yamila, Victoria, Zorayda Delfina y Eva Encarnación).

   Regresó al país en 1977 por el fallecimiento de su padre. Se vivían tiempos difíciles en nuestra patria, quizás los más oscuros de nuestra historia, gobernaba una cruel y sanguinaria dictadura comandada por el General Jorge R. Videla. Cafrune, a pesar de la amenaza, decidió quedarse en el país y continuar con sus shows y presentaciones.

   En el clásico festival de Cosquín de enero de 1978, cuando su público le pidió que interprete Zamba de mi esperanza (que estaba prohibida por las autoridades), Cafrune accedió manifestando que “aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar”, esa actitud lo puso en la mira del gobierno militar.

   El 31 de enero de 1978, Jorge Cafrune dio inicio al homenaje a Don José de San Martín, una travesía a caballo para llevar desde Plaza de Mayo hasta la ciudad natal del Libertador  (Yapeyú) un cofre con tierra de Boulogne-sur-Mer, donde falleció. Esa noche en cercanías de la localidad de Benavídez, en el norte del conurbano bonaerense, fue atropellado por una camioneta Rastrojero conducida por un joven de 19 o 20 años, Héctor Emilio Díaz. El cantor falleció al día siguiente. El hecho nunca fue del todo aclarado, para muchos se trató de un asesinato orquestado por el gobierno de turno aunque para la justicia fue un accidente de tránsito. 

   Cafrune participó en las películas “Cosquín, amor y folklore” (1965) de Delfor María Beccaglia, “Ya tiene comisario el pueblo” (1967) de Enrique Carreras, “El cantor enamorado” (1969) de Juan Antonio Serna, “Argentinísima” (1972) de Fernando Ayala y Héctor Olivera y, post mortem, en “El canto cuenta su historia” (1978) de los mismos directores que la anterior.

   Sus versiones de “Virgen india”, “El Orejano”, “No te puedo olvidar”, “Que seas vos”, “Zamba de mi esperanza”, “Coplas del payador perseguido”, “Cuando llegue el alba” y “Peón de Campo” son verdaderas joyas de la música popular argentina.

   Jorge Cafrune está vivo en el alma popular, se ha convertido en un mito de nuestra cultura nacional, en pocas palabras: fue y será por siempre “el cantor del pueblo”.

* El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural.