Bahía Blanca | Viernes, 09 de diciembre

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Exportemos: podemos y debemos hacerlo

Hoy el 75% de las cargas acercadas a los puertos se hace por sistema vial, en carreteras de hace 50 años.

   Los países que se desarrollaron lo hicieron a partir de una mayor integración al mundo, con empresas dispuestas a ofrecer productos de calidad en los mercados externos, aceptando las reglas del juego del nuevo mundo globalizado. 

   A pesar de esta certeza, en Argentina se viene observando una nueva etapa económica pensada en el pequeño mercado interno, desaprovechando las ventajas físicas, intelectuales y estructurales del país para competir en mercados internacionales, generando divisas  y trabajo calificado.

   Si bien en Argentina el 50% de las exportaciones están asociadas a la agroindustria, hay capacidad técnica e instalada para la exportación de productos industriales y servicios de calidad internacional. 

   Prueba son la exportación de vehículos terminados, autopartes, energía o servicios de informática o ingenierías, que ocupan el otro 50% de las exportaciones. 

   La inserción internacional inteligente forma parte de la estrategia de desarrollo para promover el crecimiento, el empleo de calidad y la inclusión social. 

   Los mercados externos son la vía para multiplicar la demanda de nuestros productos, ganar escala, incrementar la productividad, generar nuevas fuentes de ingreso sostenibles y promover el cambio tecnológico y el ascenso social.

   Está claro que para esto es necesario un compromiso entre el sector productivo y el estado para establecer programas de largo plazo, que excedan a los mandatos políticos, se fijen prioridades y se comprometan en planes de inversión para mejorar cantidad y calidad. 

   El estado, que cuenta con más de 150 representaciones externas, debería ser el principal agente de marketing de los productos nacionales, para generar negocios de exportación. Para esto sólo se requiere continuidad y funcionarios capacitados. 

   En el aspecto interno, sin duda la logística y la infraestructura es una de las restricciones mayores a este proyecto. Si bien tenemos la que fue la red ferroviaria más grande de América, hoy el 75% de las cargas acercadas a los puertos se hace por sistema vial, en carreteras de hace 50 años.

   Esto hace que el costo de la tonelada/km sea en Argentina un 38% más cara que en Brasil, y la operatoria de un puerto argentino mucho más costosa que la de uno del mencionado país.

   Las exportaciones del sector agroindustrial cuentan con un enorme potencial debido a la excelencia de nuestros recursos naturales, humanos y tecnológicos y a la creciente demanda mundial de alimentos.

   Esa debe ser sin duda la primera prioridad para el crecimiento exportador, que permitirá abrir o ampliar mercados y luego introducir los otros productos para los cuales tenemos la capacidad y calidad de producción que la demanda internacional requiere.

   Aún estamos a tiempo. Pero es un compromiso de todos, no solo de “el otro”.