Bahía Blanca | Miércoles, 28 de septiembre

Bahía Blanca | Miércoles, 28 de septiembre

Bahía Blanca | Miércoles, 28 de septiembre

Bahía campeón provincial 1970 (y una foto)

El encuentro permitió a Omar Morán realizar una de las fotos icónicas del básquet bahiense.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

 

   Hace 51 años, en noviembre de 1970, el seleccionado de Bahía Blanca se adjudicó, por séptima vez consecutiva, el torneo provincial de básquet, derrotando en la final al poderoso equipo de La Plata.

   Bahía Blanca, La Plata, Punta Alta, Junín, Pergamino y San Nicolás participaron de este torneo que era por entonces de los más relevantes del deporte de los cestos y cuyo ganador asumía la representación de la provincia en el torneo argentino.

   El torneo se disputó en Punta Alta y el encuentro final en cancha de Altense, que presentaba un lleno completo en un partido que, en los papeles, podía tener cierta paridad.

   Pero claro, esa idea quedó rápidamente desbaratada ya que el seleccionado bahiense tuvo una de las mejores noches de su historia, “concretando una faena realmente brillante”, con su trabajo “sencillamente extraordinario”.

   Una de las claves del triunfo estuvo en las actuaciones de Atilio Fruet y Ugozzoli, anulando, el primero, la vía de gol platense del “Gallego” González y, el segundo, la ventajosa altura de Ernesto “Finito” Gherman.

   Por otra parte, el ataque bahiense fue demoledor, con Adrián Monachesi metiendo todo lo que tiraba, con Fruet y Cabrera goleando “desde cualquier posición”.

   Dirigidos por Bill Américo Brusa, Bahía salió a la cancha con Fruet (20), Cabrera (28), De Lizaso (6), Monachesi (19) y Ugozzoli. Ingresaron luego Cortondo (4), Raúl López (4), Raúl Alvarez (2) y Roberto Ojunián. Sumaron 83 puntos, aventajando por 24 a los 59 finales de La Plata, dirigido por Miguel Ángel Ripullone, y que además de González y Gherman sumaba a Sfeir, Perazzo y Arnal.

   En ese partido se dio además la foto más famosa de la historia del básquet local, cuando Omar Morán capturó el festejo de un doble entre De Lizaso y Fruet, que inmortalizó de manera única la pasión que el básquet despierta en su ciudad capital.