Recalculando: el nuevo escenario para la “segunda etapa”

20/11/2021 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en la capital provincial.

NA

Por
Ricardo Salas

   Ya superado el proceso electoral se abrió un escenario de paridad entre el Frente de Todos y Juntos sobre el tablero político de la provincia de Buenos Aires, más allá de las escaramuzas entre "ganadores y perdedores". 

   Pero después de las elecciones renovación legislativa es momento de dar vuelta la página. A dos años para el próximo calendario electoral tanto la gobernación como las fuerzas de oposición deben conectar con la realidad y empezar a atender la agenda social.  

   Los pronósticos de “reactivación económica” y los anuncios para seguir potenciando la obra pública deben estar acompañados de medidas vinculadas a las principales demandas ciudadanas. como la falta de empleo, pobreza, inseguridad y educación. 

   Por cierto, la pandemia no terminó y se debe controlar algún posible foco de rebrote de coronavirus mientras los profesionales y trabajadores de la salud continúan su lucha por la reapertura de paritarias. Se trata de la quinta semana consecutiva de medidas de fuerza para exigir que el gobernador Axel Kicillof reabra las negociaciones con el sector que mayor sobrecarga laboral y exposición al riesgo tuvo durante la pandemia.  

   Al igual que el presidente Alberto Fernández, Kicillof también planea realizar un relanzamiento de su gestión gubernamental con un paquete de medidas que incluye un plan de infraestructura social y de viviendas para el conurbano y el interior bonaerense.  

   En las diagonales indican que para la denominada “segunda etapa” en la “reconstrucción transformadora de la provincia” el objetivo es dejar atrás “los seis años de crisis acumulados, cuatro de macrismo y dos de pandemia”, según remarca públicamente el gobernador, tras asomar entre los escombros de pronósticos sombríos electorales.   

   También Kicillof última detalles de los proyectos de Presupuesto y Ley Fiscal que enviará a la Legislatura pero que recién podrían tratarse después del recambio de diputados y senadores bonaerense. 

   Se presume que la idea del gobernador apunta a tratar ambas iniciativas después del 10 de diciembre con la nueva composición que, en teoría, exteriorizaría una impronta más amigable -o menos hostil- tanto en el recinto del Senado como en Diputados luego de la remontada electoral del domingo pasado. 

   La gobernación tiene ahora otra perspectiva política con la conformación del nuevo Senado, donde empatará en bancas a la oposición (23 para cada una de las fuerzas). El conteo de votos del escrutinio definitivo se viene realizando en La Plata, donde se dispuso un centenar de mesas para el trabajo simultáneo. 

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   Funcionarios de Kicillof pretenden que la senadora electa y exministra de Gobierno, Teresa García, sea quien conduzca el bloque de Todos porque facilitaría en gran medida los pedidos gubernamentales. 

   La llegada de García como legisladora puede inyectarle a la bancada de senadores por el oficialismo “experiencia y muñeca política” a la hora de tejer acuerdos parlamentarios junto a la vicegobernadora Verónica Magario.  

   En síntesis, este virtual “empate técnico” en la Provincia no fue tal en el Senado bonaerense, ya que el FdT logró inclinar la balanza: de estar en una relación 20-26 con la oposición consiguió que a partir de diciembre ese número se transforme en 23-23 y que, en caso de empate, Magario incline en favor del oficialismo.  

   Este nuevo reparto de poder se verá seguramente en los temas importantes a tratarse en la Legislatura a la brevedad, como lo son el Presupuesto y las leyes impositivas y, eventualmente, la autorización para endeudamiento, que seguramente tendrá al senador bahiense Marcelo Feliú, presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado, como uno de los protagonistas, más aún con este nuevo reparto de escaños.  

   Ya se sabe que tanto el legislador bahiense como su colega en Diputados, Juan Pablo de Jesús, serán convocados y notificados por parte del Ejecutivo provincial para diseñar la estrategia parlamentaria para el tratamiento de la “Ley de Leyes”. 

   En efecto, y aunque en el Senado niveló fuerzas, Kicillof dependerá del bloque de Juntos para obtener el quórum necesario para sesionar. De ese modo, uno de los “resortes” de los que dispondrá la oposición será dejar sin número al Frente de Todos para que se pueda abrir el recinto de calle 51. 

   “El Gobernador no tiene la llave para aprobar cualquier cosa” avisan legisladores del esquema opositor relativizando el margen de maniobra que tendrá Kicillof para avanzar. 

   Por cierto, la liga de intendentes peronistas que capitanea Martín Insaurralde, el jefe del Gabinete de ministros de Kicillof, salió empoderada tras las elecciones del domingo, luego de que fueran protagonistas centrales de la remontada electoral que el Frente de Todos protagonizó en la Provincia y que, si bien no le alcanzó para evitar la derrota, dejó la diferencia entre Diego Santilli -el delfín del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta- y Victoria Tolosa Paz en poco más de un punto porcentual. 

   El resultado sacudió la interna de Juntos por el Cambio y parece reavivar el fuego entre los “halcones” que responden al expresidente Mauricio Macri, el sector dialoguista de Rodríguez Larreta y la cúpula de la UCR en el largo camino hacia 2023. 

   De hecho, el aparato del PRO trabajó el proceso electoral para acelerar su retorno al gobierno nacional y bonaerense.

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