La agenda de la reconstrucción hasta la “nueva” normalidad

5/9/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Por
Ricardo Salas

   La pospandemia continua marcando el ritmo del gobierno y de la oposición aún cuando los datos sanitarios marcan un crecimiento diario de la curva de muertes y contagios por coronavirus. 

   Se sabe. El gobernador Axel Kicillof se distanció fuertemente de la postura del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien busca flexibilizar cada vez más el aislamiento social.

   Un dato objetivo de la coyuntura sanitaria fue aportado por médicos y trabajadores de la salud que sienten que están perdiendo la batalla ante la elevada ocupación de camas de terapias intensivas. Fue un latigazo para dirigentes de la orilla opostiora y ciertos “comunicadores porteños” que comenzaron a “recular en chancletas” después de “promover” varios meses la “anticuarentena” poblacional que pedían los máximos responsables de salud del ámbito bonaerense, señalan en La Plata.  

   Kicillof siempre estuvo en sintonía con la posibilidad de apretar la botonera presidencial de Alberto Fernández para volver hacia una cuarentena estricta ante la circulación comunitaria de un virus altamente contagioso, ya no sólo en el AMBA.  

   Naturalmente y por cuerda separada, la confirmación de que el cadáver hallado era del joven Facundo Astudillo provocó un lógico impacto político dentro del Gobierno. Desde la administración Kicillof se afirmó que no habrá encubrimiento para nadie y que se esperará el avance de la investigación judicial, para encarar, de ser necesario, una transformación estructural de la Policía Bonaerense.

   "La gestión de Berni mordió la banquina y casi dejó a la fuerza de seguridad con las ruedas para arriba", chicanean diputados opositores que ahora sí irán a fondo con el pedido reclamando la presencia del ministro de Seguridad en la Legislatura para que brinde explicaciones acerca del accionar policial con relación al caso Facundo, tras su desaparición en inmediaciones de los partidos de Villarino y Bahía Blanca.   

   Al margen, la política también sigue sumando amagues preelectorales. Observan en el horizonte las elecciones legislativas de 2021. “Transcurridos más de 6 meses de pandemia, debemos dejar de lado las diferencias para poner entre todos a la Provincia de pie", reclama el Frente de Todos legislativo como herramienta que ayude a salir de la coyuntura a los municipios más comprometidos.

   En ese contexto, Kicillof está tratando de instaurar una agenda por fuera de la pandemia, y que se alimenta de “fotos” con la puesta en marcha de obras de inversión, y de toda actividad que muestre la fachada gubernamental ocupada en la producción y el empleo “futuro”. 

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   Fue así que el Gobernador anunció días atrás el plan quinquenal “Provincia en Marcha” que impulsará la economía bonaerense enfocado en la obra pública y en financiamiento para el desarrollo productivo para que las consecuencias de la pandemia generen el “menor daño posible". 

   Uno de los cuatro ejes fundamentales: el ambicioso programa de Infraestructura y Obra Pública, con un desembolso superior a los $ 120 millones, destacó el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Agustín Simone. Dentro del plan de agua y saneamiento, se proyectan mejoras en la Planta Potabilizadora Patagonia de Bahía Blanca. 

   El reciente paquete de anuncios de reactivación productiva estaba en “carpeta gubernamental” cuando ya tenia la estrategia de estirar en el tiempo las definiciones y por otro lado, machacar con el concepto de “tierra arrasada” para explicar las deficiencias de la gestión, tras el paso de la exgobernadora María Eugenia Vidal. Inicialmente también se “cajoneó” por el impacto del Covid-19. 

   Uno de los interrogantes que sobrevuelan las diagonales es justamente establecer si pasada la batalla del coronavirus Kicillof logrará conservar el clima de gobernabilidad que tiene junto a su equipo ministerial enrolado mayoritariamente en el “cristinismo puro” para pilotear una tormenta pospandemia que se anuncia crítica tanto en términos económicos como sociales en toda la provincia. 

   "Axel tiene una mirada muy clara de desarrollo económico con inclusión social. Queremos que el corazón productivo de la Argentina vuelva a latir”, exageró el mandamás de la Cámara de Diputados, Federico Otermín, el legislador cercano al lomense Martín Insaurralde. 

   La tropa de intendentes de Juntos por el Cambio agitó el debate por las usurpaciones de terrenos que se registran en los últimos meses, casi arrinconando a Kicillof con una definición política sobre el tema. La movida empujó también a intendentes peronistas del Conurbano a blanquear su inquietud. Incluso, al igual que el ministro de Seguridad, Sergio Berni, no pocos sospechan que detrás de la ocupación ilegal de tierras y viviendas hay “organizaciones sociales”, algunas de ellas cercanas al oficialismo.  

   El fino equilibrio que mantienen el gobernador y algunos referentes territoriales de la oposición para convivir pacíficamente, parece quebrarse una y otra vez. “Facturas que en algún momento se cobrarán en calle 6”, presagían. 

   "Necesitamos una clara respuesta de los ministros Berni (Seguridad), Julio Alak (Justicia) y Andrés Larroque (Desarrollo de la Comunidad) porque no podemos seguir esperando que la ministra de la Nación, Sabrina Frederic, reflexione respecto a qué funcionario le corresponde la problemática. Los delitos de todos los días en la calle no se van a resolver solos", dijeron senadores bonaerenses de Juntos por el Cambio. 

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