La construcción arrancó con menos ritmo y nuevas formas de trabajo

23/5/2020 | 07:00 |

Esta semana,.y tras casi 60 días paralizado por la cuarentena, reanudó la actividad un rubro que es protagonista histórico de la economía bahiense.

Fotos de Rodrigo García - La Nueva

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Audionota: Danilo Belloni (LU2)

   El 19 de marzo pasado cientos de obreros de la construcción se retiraron de las obras diseminadas por toda la ciudad sin imaginar que un virus que se estaba esparciendo por el mundo los mantendría alejados de sus tareas por casi 60 días.

   Recién esta semana pudieron regresar al trabajo. Volvieron con sus cascos y zapatos de seguridad, pero también con un barbijo, distantes unos de otros y con una persona que verifica que no tengan fiebre al ingresar y retirarse. Es la construcción en tiempos del Covid-19.

   En medio de la llamada “nueva normalidad”,  la construcción retomó  ahora su actividad en una ciudad donde es protagonista histórico de su movimiento económico.

   Paralizada durante casi 60 días vuelve poco a poco a ponerse en marcha, cumpliendo protocolos que buscan reducir al mínimo la posibilidad de contagio por el coronavirus.

   En rigor se trata de un rubro sin demasiadas diferencias con otros que también se van reactivando, y obliga a los constructores a realizar adecuaciones y establecer nuevas estrategias de trabajo.

   Educación

   La construcción tuvo siempre un protocolo relacionado con la seguridad y la higiene. Se trata de una actividad con un gran número de accidentes. A los elementos de seguridad habituales –casco, zapatos, cinturones—se ha sumado ahora, por cuestiones sanitarias, el barbijo.

   También verificar la fiebre, disponer de alcohol en gel, el lavado obligatorio de manos cada dos horas, la prohibición de compartir mate o almuerzos y mantener una distancia social mínima.

   “Comenzamos a capacitar al personal, verificar quienes estaban en condiciones de trabajar e identificar al personal de más riesgo ante el Covid, sea por edad, problemas respiratorios  o diabetes”, detalló Enrique Wasserman, de la firma Galak-Wasserman.

   La constructora dispuso, tal cual indica el protocolo aprobado para la provincia, de una pistola en cada obra para tomar la temperatura a los trabajadores, al ingreso y retiro.

   El ingeniero Néstor Teplitz, titular de Coince SA y presidente de la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción, confirmó la puesta en marcha de todo tipo de obras, cada cual con su problemática.

   “La obra privada se está retomando casi en su totalidad, con los protocolos solicitados para la provincia. Los prestadores de servicio también trabajan, con lo cual todos los emprendimientos se pusieron en marcha”, explicó.

   Las obras  que se ejecutan dentro del Polo petroquímico tienen otra situación porque poseen exigencias adicionales y se van autorizando las que son consideras prioritarias.

   Por último, la situación de la obra pública es compleja ya que muchos trabajos están paralizados, a pesar de estar exentos de la cuarentena por ser considerados esenciales. La causa de la inactividad está originada en la falta de recursos.

   “En muchos casos se ha cortado la cadena de pagos y no se tiene certeza de cuándo se recompondrá. Las empresas no se arriesgan a trabajar sin saber cuándo van a cobrar”, agregó.

   Los perfiles

   Muchas empresas han modificado su manera de trabajar, no tanto por el protocolo del Covid sino buscando estrategias para evitar contagios que obliguen a, eventualmente, tener que poner en cuarentena a todo el plantel.

   “La idea es organizar grupos de trabajo en turnos rotativos, de modo que si tenemos algún contagio no tengamos que desafectar a todos los trabajadores”, indica el Ingeniero Ariel Arias, responsable de la firma Benedictino SA. Menciona además como estrategia distribuir la gente en distintos pisos del edificio, a veces en horarios diferentes.

   En obras que la firma tiene contratadas en Neuquén, la problemática es distinta, ya que en esa ciudad se permite tener un obrero por cada 70 m2 de obra. “En una vivienda de 120 m2, podemos disponer de dos trabajadores, eso incluye al profesional o el capataz. Es complejo ponerlas en marcha”, detalla.

   También en Monte Hermoso algunas empresas locales han puesto en marcha obras, aunque sin posibilidad de cumplir con las tareas de de control y supervisión.

   Marcelo Soteras, titular de Fideiurbana Desarrollos, mencionó esa complicación, impedido de viajar para realizar la dirección de los trabajos. “Contratamos un profesional del lugar para empezar”, explica. También existe una limitación en cuanto a la disponibilidad de materiales, al tener que recurrir a corralones del lugar, sin stock suficiente para atender la demanda.

   Menos gente, otros materiales

   En cuanto al ritmo de obra que permite el nuevo esquema de trabajo, la visión de las empresas es variable. Las hay que han comenzado con la mitad del personal y otras que mantienen la misma cantidad que antes de la cuarentena.

   La mayoría asume que va a haber cambios en la forma de trabajar, con más protagonismo materiales que no exigen tanta mano de obra, como las mezclas pre elaboradas o los elementos prefabricados. “No sabemos cuánto va a cambiar, pero sin dudas las cosas ya no serán como antes”, concluye Arias.

   Ventajas

   Para Horacio Fioriti, ingeniero especialista en seguridad e higiene, el hecho de incluir la construcción muchas tareas al aire libre o en ambientes con gran ventilación juega a favor de los trabajadores ante el Covid. También destacó  que la mayoría utiliza la bicicleta para el transporte. “Están en mejor situación que, por ejemplo, los empleados de supermercados, que  trabajaron siempre y no tienen contagiados. La construcción es una actividad con muchas normas, a las que ahora suma las del Covid 19. Ninguna interfiere para que las tareas se realicen con seguridad. Es una actividad que se podría haber habilitado  mucho antes”, menciona.

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