Día del Médico

¿Por qué se celebra el Día del Médico?

6/12/2020 | 06:30 |

  La fecha fue elegida en honor al doctor Carlos Finlay, nacido en Cuba el 3 de diciembre de 1833.

   El jueves pasado se celebró el Día Nacional del Médico y el Día Panamericano del Médico, establecido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

   La fecha fue elegida en honor al doctor Carlos Finlay, nacido en Cuba el 3 de diciembre de 1833. Este médico dedicó años a buscar la causa de la fiebre amarilla, y en 1881 afirmó que la enfermedad era transmitida por el mosquito Aedes aegypti, el mismo que en la actualidad transmite los virus que producen Zika, Dengue y Chikunguya.

   Todo ese esfuerzo salvó millones de vidas. Ese espíritu pionero e innovador es el mismo que impulsa a Roche a buscar soluciones para mejorar la vida de las personas.

   Históricamente, Argentina fue prolífica en médicos que han contribuido con su profesión a cuidar la calidad de vida de la población. Sólo por citar algunos:

--José María Ramos Mejía ( 1842-1914), orientado a la sociología y las políticas públicas sanitarias.

--Gregorio Aráoz Alfaro (1870-1955), de destacada actuación en la lucha contra la tuberculosis y a cargo del Departamento Nacional de Higiene, que con los años se convertiría en el actual Ministerio de Salud.

--Bernardo A. Houssay (1887-1971), premio Nobel de Medicina por sus valiosos trabajos sobre fisiología humana, con repercusión en el tratamiento de la hipertensión arterial y la diabetes.

--Ángel H. Roffo (1882-1947), cuya tesis doctoral fue sobre “El cáncer, contribución a su estudio" y dedicó su vida al estudio de las enfermedades oncológicas.

--René Favaloro (1923-2000), quien fue un inventor, educador y cardiocirujano argentino, reconocido mundialmente por haber desarrollado el bypass coronario con empleo de vena safena.

   Distintos intereses, enfoques diferentes, y unidos por un solo objetivo: respetar el juramento que los compromete a cuidar la vida. Esa fue la razón por la que el 3 de diciembre los médicos celebran su día, recordando que en esta profesión la innovación es muchas veces la llave para lograr el éxito en ese compromiso.

Milstein, el médico bahiense más reconocido

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   La República Argentina ha recibido tres Premios Nobel en Ciencia a través de la labor de tres personalidades que se formaron y/o desarrollaron sus actividades de investigación en el país.

   Ellos fueron los doctores Bernardo Houssay (Ganador del premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1947.), Luis Federico Leloir (Ganador del premio Nobel de Química en 1970) y el bahiense César Milstein (Ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1984).

   Precisamente, los anticuerpos monoclonales que son fabricados en Argentina para terapias oncológicas fueron descubiertos por Milstein, lo cual le valió el Premio Nobel de Medicina 1984, cuenta Ximena Sinay en un libro dedicado al químico argentino.

   "César Milstein, la química de la pasión", publicado por Capital Intelectual, evoca que cuando comenzó a trabajar en Cambridge con George Köler en anticuerpos, todavía "la fusión (de células) no estaba en nuestras mentes".

   Milstein investigaba los anticuerpos, proteínas producidas cuando una sustancia extraña llega al organismo e incentiva la respuesta inmunológica capaz de eliminar al invasor.

   Los científicos "se devanaban los sesos viendo cómo conseguir anticuerpos puros y solamente aquellos que necesitaban para luchar contra un antígeno en particular", por lo que "encontrar la manera de fabricarlos artificial y constantemente se había convertido en un norte para Milstein", reseña Sinay.

   "Es como una aguja en un pajar. Si tenemos un anticuerpo específico contra esa sustancia, ese anticuerpo puede funcionar como un imán capaz de ignorar la existencia del pajar y reconocer exclusivamente la aguja", explicaba el propio Milstein ante una audiencia de 1.200 personas reunidas en la Facultad de Ciencias Exactas, cuando corría el año 1999.

   En 1975, Milstein, Köler y Niels Jerne comenzaron con los experimentos.

   "Lo importante era purificar las células productoras del anticuerpo, pero una célula no produce una alta cantidad de anticuerpos y, por lo tanto, se necesitaba cultivarlas para obtener poblaciones de células idénticas, que produzcan cantidades ilimitadas de anticuerpos", contaba Milstein.

   Como cultivar células productoras de anticuerpos, o linfocitos B, no era posible porque se mueren muy rápidamente fuera del organismo, "el truco fue inmortalizar las células".

   Milstein falleció el 24 de marzo de 2002 en Cambridge, Inglaterra, víctima de una afección cardíaca, a los 74 años de edad.

   Sus investigaciones y logros aún son reconocidos en todo el mundo.

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