Una lástima, Kong

29/12/2020 | 06:30 |

Los monstruos gigantes han constituido un tema recurrente en el cine de todos los tiempos.

Por
María Florencia Daneri

Por María Florencia Daneri / Especial para La Nueva.

   Los monstruos gigantes han constituido un tema recurrente en el cine de todos los tiempos. Desde King Kong hasta Godzila, consecuencias de radiaciones misteriosas o algún derrame químico, constituyen un fiel reflejo de las fobias y temores de la humanidad. Estos extraordinarios seres que sienten, llamativamente, siempre una especial atracción por perseguir a los que somos de tamaño regular y destruir nuestras ciudades.

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   Sin embargo, el miedo se disipa si hacemos un análisis de sus características físicas: la ciencia nos jura que estos seres nunca podrían existir en la vida real. Buenas noticias pero...¿por qué? la proporciones de un animal, la forma de su cuerpo, de las patas o de las alas están diseñadas acordes a su tamaño y resultarían inútiles si este cambiase de manera tan extrema. Si miramos los huesos de los animales grandes son mucho más anchos y robustos que los de los animales pequeños, las patas de un elefante son mas macizas y rectas en proporción que las de un insecto, así como el tronco de un árbol adulto es proporcionalmente más grueso que el de un arbolito.

   En la película de King Kong se tomó como modelo un gorila y se aumentaron proporcionalmente sus dimensiones para crear uno gigante. Para que la criatura este correctamente dimensionada hasta el tamaño de 15 metros que tiene en el film su peso tendría que ser de ...¡130 toneladas! Una criatura de estas características difícilmente podría saltar para treparse a un edificio y posiblemente ni siquiera hubiera podido mantenerse en pie, ya que la estructura del hueso sería incapaz de sostener tanto peso y colapsaría. No es casual que los animales más grandes se encuentren en el mar. Allí, la ballena azul puede llegar a pesar 190 toneladas y se mueve ágilmente gracias al empuje del agua, mientras que en tierra un lento elefante no llega a sobrepasar las 10 toneladas. Una ballena no podría sobrevivir en la tierra, de hecho cuando quedan varadas en la playa muchas veces mueren, ya que su estructura ósea es incapaz de soportar el propio peso del animal.

   Pero.. ¿qué hay con el atemorizante rugido de Kong? Sabemos que las cuerdas vocales son músculos cuya tensión produce la vibración del aire que da lugar al sonido. Cuanto mayor es la longitud más baja es la frecuencia de vibración, dando sonidos más graves. Nuestros oídos están diseñados para escuchar dentro de un cierto rango quedando por fuera, por ejemplo, el ultrasonido de los delfines y murciélagos, a los que somos sordos. En el caso de Kong sus gigantescas cuerdas vocales emitirían sonidos de una frecuencia tan baja que resultarían inaudible para el ser humano, cayendo en el rango de los infrasonidos con los que se comunican elefantes y ballenas.

   Así que sigamos asustándonos de los gigantes en el cine, ya que en la tierra no asustarían a nadie... una lástima, Kong.

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