Bahía Blanca | Domingo, 02 de octubre

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“Todavía no tuve tiempo para pensar dónde estoy, sigo sorprendido”

Pedro Rossi lleva una semana en Estados Unidos, donde comenzó la temporada que lo depositará —de acuerdo a su objetivo— en una Universidad.

Fotos: gentileza y archivo-La Nueva.

Por Mauro Giovannini

Twitter: @MGGiova

Mail: mgiovannini@lanueva.com

(Nota publicada en la edición impresa)

 

   “Long skilled combo guard. Good shooter. Good Passer, High IQ and playmaking”.

   Pedro Rossi llegó a Daytona Beach con bajo perfil, aunque allá, en el norte del continente, le abrieron los brazos y lo presentaron como a una estrella: perimetral con muchas habilidades. Buen tirador. Buen pasador, alto coeficiente intelectual y creador de juego.

   “Todavía no tuve tiempo para pensar dónde estoy, sigo sorprendido. En un tiempo supongo que caeré, estoy viviendo un sueño al estar acá y poder estudiar y jugar. Es otro mundo”, le contó a La Nueva. el escolta de 18 años y 2,04 metros.

   El bahiense lleva una semana en la DME Sports Academy, ubicada en Florida, Estados Unidos. Allí disputará el torneo nacional preparatorio, una etapa de transición entre el secundario y la universidad. Le dieron la camiseta número 34.

   “El primer día tuve que estar aislado, hasta que me hicieron el hisopado que por suerte dio negativo. Así que el martes fui a tirar y recién el miércoles tuve el primer entrenamiento con mis compañeros. Muy piola todo, me sentí muy cómodo aunque es un juego distinto al de argentina, cada uno quiere tener sus pelotas, pero habrá que ir adaptándose”, relató el jugador formado en Bahiense del Norte, club al que arribó cuando aún no había cumplido los cuatro años.

   Su idea es sumar un año de experiencia y roce, perfeccionar su inglés y dar el salto a una institución que compita en la NCAA, la meca del básquetbol universitario, para la temporada 2021-2022.

   “Si Dios quiere, voy a buscar una Universidad para el año que viene, aplicar con un cien por ciento de beca y poder entrenar y estudiar al mismo tiempo”, resumió Pedro.

   —¿Qué esperabas encontrarte allá y cuál fue tu primera impresión al llegar?

   —Pensé que iban a ser todos mucho más fríos y la verdad son muy familieros, sobre todo acá en la Academia. Me aceptaron desde el primer día.

   —¿Ya estás instalado?

   —Sí, vivo en una residencia que está al lado de la Academia. Me tocó con un americano que se llama Brandon, compartimos una habitación para cuatro personas, aunque por el momento estamos nosotros dos solos. Es piola y es nativo de acá, así que me sirve compartir mucho tiempo con él para mejorar mi inglés.

   Pedro pertenece a la gloriosa camada 2002 de Bahiense, que coleccionó títulos a todo nivel.

   Fue campeón local en 2014, 2015, 2016, 2017 y 2019; campeón provincial 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018; y campeón nacional 2016, 2017 y 2019 (fue subcampeón en 2015 y 2018).

   Lógicamente, integró las selecciones bahienses en cada categoría, incluso cuando con 16 años fue campeón y MVP del Provincial U17 de Junín.

   Y tiene pasado —y, entendemos, futuro— en selecciones nacionales, donde ya disputó dos certámenes oficiales: el Sudamericano U17, alcanzando el segundo escalón del podio, y el Mundial 3x3 U18, logrando la medalla de bronce, ambos el año pasado.

   Antes de dar el salto a Estados Unidos, Pedro jugó tres temporadas de Liga de Desarrollo en Gimnasia de Comodoro Rivadavia. Incluso, allí alcanzó a debutar en Liga Nacional el pasado 5 de marzo.

   —Imagino que cuando surgió esta posibilidad, no lo dudaste…

   —Es una oportunidad que se me dio para entrar por una ventanita a Estados Unidos. Era la forma que tenía para mostrarme. Quiero estudiar y aprender excelente inglés, que es un sueño que tengo también, y tratar de mejorar día a día con el básquet, dando lo mejor de mí. Quiero ser el mejor Pedro que pueda ser, estoy en camino…

   Un camino que promete ser apasionante.

Hay más bahienses

   Rossi no es el único jugador de nuestra ciudad que apostó por los Estados Unidos en los últimos años.

   La temporada iba a contar con otros tres jugadores, aunque Mateo Fernández Solari ya hace un tiempo regresó a Bahía Blanca.

   Luego de recalar en Campbellsville y pasar a formar parte de Barstow College (NAIA), en California, el base campeón con Napostá pegó la vuelta hasta que surjan novedades ya que no iba a tener competencia —por la pandemia— y las clases eran solamente online.

   El caso de Arens tiene horizonte definido: está completando su último año, por lo que podría graduarse en un par de meses en Kutztown University de las carreras de Gestión Deportiva y Profesorado de Español.

   Y en lo deportivo, el panorama también es certero, aunque oscuro: dieron por aplazada la temporada y, salvo algún que otro amistoso, no volverá a jugar al básquetbol al menos hasta el segundo semestre de 2021. ¿Será en Europa?

   Por su parte, Ramiro Santiago quien cursa su primera temporada en Harding University de la NCAA II—luego de dos años en Seward County Saints de la NJCAA— aún mantiene la esperanza de poder jugar oficialmente en la presente temporada. 

   Hasta el momento, mientras estudia Comercio Internacional, tiene agendado el 7 de enero próximo como fecha tentativa de inicio de competencia que, por el COVID-19, será más corta de lo habitual.