Sin instrucciones precisas

Llegó el protocolo, pero nada asegura el regreso a clases en las escuelas

8/11/2020 | 07:00 |

A siete meses de cerradas las aulas, los distritos escolares recibieron un extenso proyecto que eventualmente permite pensar en cómo sería retomar.

Audionota: Romina Farías

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Grupos reducidos, subgrupos, horarios diferenciales de entrada y salida, recreos sin contactos, clases de no más de 90 minutos, limpiezas periódicas, barbijos y ventilación permanente son algunas de las varias exigencias que plantea el protocolo de más de 70 páginas que en las últimos días recibieron los distritos de la provincia de Buenos Aires para comenzar a discutir, evaluar y consensuar un posible regreso a las clases presenciales.

   El gobernador Axel Kicillof fue sin dudas quien con más contundencia definió su visión de ese posible retorno: “operativamente será un despelote”, señaló el mandatario, en referencia a las medidas sanitarias, educativas y preventivas que habría que adoptar, más allá de no diferir demasiado en las que ya se han dispuesto y puesto en marcha en decenas de actividades liberadas y recuperadas.

   Sucede además que al no haber instrucciones precisas desde el área de educación, al no existir una decisión firme, discutida y consensuada por todos los actores sobre cómo actuar en el tema educación, lo poco que se escribe o se dice no tiene un sustento real, desde el momento que ni siquiera se conoce con precisión qué localidades y qué establecimientos podrían implementar las medidas planteadas en una primera instancia.

   El intendente Héctor Gay mantiene reuniones virtuales periódicas con autoridades educacionales. Lo cual le permite tener un panorama que tiene más de incertidumbre o especulación que de lecturas concretas.

   “Mi impresión es que, claramente, este año no va a haber ningún tipo de vuelta a clases, ni de tipo presencial ni de sumar contenidos pedagógicos”.

   Esa es la impresión del jefe comunal sobre la posibilidad de cerrar de manera presencial un año lectivo que se caracterizó por un contenido de aulas vacías, algunos esbozos de clases virtuales y una total incertidumbre desde marzo hasta hoy sobre cómo actuar frente a la persistente presencia del coronavirus.

    Es, al menos, su conclusión luego de mantener contacto en las últimas horas con funcionarios del área de Educación de la provincia de Buenos Aires y con el Inspector Jefe Claudio Martini.

   “La realidad es que en lo único que se está pensando a nivel local es en el armado de algún tipo de actividades de tipo recreativas y de encuentro, sobre todo con los alumnos que terminan alguna etapa de estudio. No será algo pedagógico ni un regreso a las aulas. La idea es plantear algún encuentro en un espacio abierto y organizar algunas actividades entre mediados de este mes y mediados de diciembre. Desde el municipio vamos a colaborar en lo que podamos. Pero reitero: el único bosquejo que hoy se considera es recreacional, no pedagógico”, agregó.

   Como ha ocurrido con todos los distritos bonaerenses, los últimos días de octubre, a siete meses de cerradas las aulas, los distritos escolares recibieron un extenso protocolo que eventualmente permite pensar en cómo sería retomar algún tipo de actividad pedagógica con asistencia a las escuelas.

   “Es una publicación que está disponible, que señala cuestiones genéricas relacionadas con la pandemia, como el distanciamiento, la higiene y otras conductas a verificar, aunque en ningún lugar señala de manera específica cuándo, quiénes y cómo se podría tener regreso a algún tipo de actividad presencial. No hay ninguna directiva sobre esa posibilidad, algo que, a esta atura, hace pensar claramente que sería una utopía pensar en esa posibilidad para este año”, señaló Fabiola Buosi, presidenta del Consejo Escolar.

Cómo sería el retorno

   A dos meses de terminar el año, con la cuarentena más extensa del planeta, a la que no siquiera se llama ya cuarentena, y cuyas fases se han desdibujado en el tiempo, el denominado “Plan jurisdiccional de la provincia para un regreso seguro a las clases presenciales”, fechado en octubre, poco y nada dista de los varios que ya han sido aprobados y regulados para otras actividades de carácter presencial. Menciona el texto en sus primeros renglones:

   “La vuelta a clases presenciales es un anhelo de toda la comunidad educativa que, para concretarse, requiere: un bajo riesgo epidemiológico, una planificación, organización, capacitación y de la adopción de nuevos hábitos y medidas de cuidado”.

   Con ese marco, la Dirección General de Cultura y Educación planificó este plan para el regreso seguro a las aulas, que indica protocolos y modelos a implementar.

   Pero el camino burocrático a cumplir antes de ponerlo en práctica deja en claro que nada será inmediato. La Jefatura de Gabinete de Ministros y la Dirección General de Cultura y Educación establecerán primero, de manera conjunta, el procedimiento a partir de la evaluación epidemiológica semanal. Habrá luego mesas de coordinación a nivel provincial, encuentros a nivel regional y distrital con la participación de autoridades municipales, sindicatos de trabajadores, docentes y auxiliares, consejos escolares y actores del sistema educativo.

   A partir de consensos logrados entre todas estas partes, el regreso a clases presenciales será “de manera progresiva”, en el momento que disponga el Gobierno provincial.

   La primera etapa prevé actividades presenciales para aquellos estudiantes cuya continuidad pedagógica no presencial ha sido afectada en estos meses o registran una baja devolución pedagógica. 

   Luego se verificarán las condiciones de infraestructura de cada establecimiento, la provisión de los elementos de higiene, las normas de desinfección y protección.

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   Los establecimientos habilitados para clases presenciales destinarán “un periodo de tiempo” a la planificación y la capacitación de equipos de dirección, docentes y auxiliares en medidas de bioseguridad.

   Los primeros en regresar a la escuela serán los equipos de dirección, docentes y auxiliares para luego incorporarse “las y los estudiantes”, gradualmente.

   Las clases presenciales será en grupos reducidos, con distanciamiento social de 2 metros, y verificando se cumplan las medidas de higiene, protección, limpieza y ventilación.

   El ingreso y egreso de la escuela será en horarios alternados, de modo de generar menor concentración de circulación en la vía pública.

   Las jornadas de horarios serán reducidos (3 horas y medio máximo).

   Las clases se organizarán de una duración máxima de 90 minutos, con un tiempo de descanso de 15 minutos. Ese lapso deberá destinarse a la higiene personal de estudiantes y docentes y a la ventilación de los ambientes. Durante esos recreos se deberá mantener distanciamiento; usar tapaboca; evitar contacto físico y no compartir juegos.

   Todos los servicios educativos deberán contar con un termómetro digital. Los docentes utilizarán máscaras de acetato y tapabocas. Los auxiliares utilizarán antiparras (o máscaras de acetato) y tapaboca nariz.

   La cantidad de estudiantes que ingresen al baño será acorde con la capacidad de las instalaciones sanitarias para cumplir con las pautas de salubridad.  Ante la aparición de un caso sospechoso o confirmado, se seguirá el protocolo de actuación que se disponga.

¿Por qué la vuelta a clase ya?

   Rolando Bruni reside desde 2017 en Bahía Blanca y se desempeña como Director General y Representante Legal de la Red Educativa La Salle en el Colegio "La Inmaculada". Férreo defensor del inmediato regreso a las aulas, en 2018 publicó el libro “un adolescente en casa”, libro que busca, dijo, ser una herramienta no sólo para la familia.

   “No se tienen los suficientes conocimientos para entender la problemática de los chicos. El adolescente es un ser en un proceso evolutivo de cambio. El cuerpo, el entorno, las exigencias sociales y los duelos personales son algunos elementos que si no los abordamos de la manera correcta los estaremos complicando en este proceso de crecimiento”.

   Esta semana escribió una sentida carta a favor del pronto retorno a las aulas

   “Vamos hacia ocho largos meses sin clases, el entusiasmo de la mochila nueva, ver que Seño me toca, la alegría de los adolescentes de secundaria para reencontrarse con sus compañeros, el acto de inicio, familias y escuela juntos en pos de la educación de los chicos, al poco tiempo del inicio quedó trunco. Y está bien que se suspendan las actividades cuando nos acecha una pandemia. Ahora bien en una cuarentena eterna, quién se pregunta qué necesitan los chicos que necesitan las familias que necesitan las escuelas”.

   Así comienza su reflexión Rolando Bruni, máxima autoridad de La Inmaculada, en sentida y extensa carta de reflexión. El funcionario menciona que todos han respetado protocolos, “pero hoy hay una apertura en distintos espacios y la escuela queda al margen”.

   “¿Cómo se encuentra nuestros chicos después de este aislamiento?. Sus emociones, sus vínculos, la incertidumbre, los miedos. No hablo de lo pedagógico que de alguna manera lo que se perdió se puede recuperar”, indica.

   Menciona además que es momento de tomar “decisiones esperanzadoras”, dando respuestas a las necesidades de nuestras familias, de los chicos, de los docentes, sin dejarnos invadir por los miedos, la frustración y la incertidumbre.

   ¿Si hoy en Bahía nuestros chicos pueden salir al parque, jugar, caminar andar en bicicleta que es tan necesario y sano ¿porqué no volver a la escuela?, con todas las prevenciones y protocolos dando la libertad a las familias que opten por mandar a sus hijos. Tienen que volver los chicos a la escuela, los tenemos que esperar con la fiesta del  reencuentro hoy es más importante lo emocional que lo pedagógico, poder mirarnos, saludarnos aunque sea en una burbuja sanitaria, que es lo que corresponde nos permitirá pasar de la incertidumbre a la certeza”

Los egresados del Covid

   El año 1955 no fue simple para los estudiantes del país. La grieta entre peronistas y antiperonistas estaba a punto de convertirse en un verdadero terremoto. En junio el bombardeo militar a la plaza de Mayo, en agosto el presidente Juan Perón anticipa que “cuando uno de los nuestros caigan caerán cinco de los de ellos” y en septiembre cae su gobierno para dar paso a la llamada Revolución Libertadora.

   En ese contexto de un nuevo gobierno de facto, miles de maestros y profesores quedan cesantes en sus cargos por estar afiliados al peronismo (era obligación hacerlo) y las escuelas poco menos que desmanteladas en sus cuadros docentes. Si bien hubo algunos reemplazos y adecuaciones, la realidad es que en noviembre el gobierno tomó una decisión: dio por terminado el curso lectivo y que los estudiantes de todo el país quedaran aprobados de manera única y uniforme con un 4 como nota final.

   Si bien las circunstancias son completamente diferentes, el 2020 será un año escolar que también deberá tener un final. ¿Será otra generación de los 4? ¿Será la generación aprobada con positivo? Como fuera, la historia demuestra que la capacidad del ser humano por superarse y recuperarse es superior a cualquier calamidad. 

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