Bahía Blanca | Jueves, 06 de octubre

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“Soy uno de los tantos técnicos que la pandemia dejó sin trabajo”

El cerrense Emiliano Ortiz dirigió durante dos meses a Deportivo, de Rincón de los Sauces, en el Regional Amateur, torneo que se interrumpió por la aparición del Covid-19 y que se reanudará en enero de 2021, sin la participación del club petrolero, que ya confirmó su deserción. “Pocho” se quedó sin fútbol, pero le tendieron una mano para que no se le derrumben las finanzas. ¿No me cree? Lea por favor...

Fotos: Archivo-La Nueva y gentileza familia Ortiz

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

(Nota ampliada de la edición impresa)

   Deportivo Rincón, de la ciudad neuquina de Rincón de los Sauces, desistió de participar en el torneo Regional Amateur que ahora se pospuso para enero de 2021, y su entrenador, el cerrense Emiliano Ortiz, le manifestó a La Nueva.: “Soy uno de los tantos técnicos del fútbol argentino que se quedó sin trabajo a causa de la pandemia”.

   Más allá de la frase, dura por cierto, es necesario aclarar que el joven y exitoso DT que como jugador siempre defendió los colores de Sansinena, en nuestro medio continúa con su cargo de empleado en el centro de Despacho del Ministerio de la Seguridad de la Provincia (sede Bahía Blanca).

   “Te digo algo que no sabías: ante la falta de fútbol, al no estar al frente de ningún equipo, al no haber actividad de ningún tipo, me empezaron a quedar las tardes libres, así que acomodé los tiempos para hacer algunas horitas en Casa Visani, en el corralón del `Pato´, quien me está dando una mano para que yo, al menos, pueda equilibrar las finanzas”, sostuvo "Pocho".

   En su corta carrera como DT de Primera división, de 2016 en adelante, “Emi” consiguió dos títulos (con Sansinena en el Federal B 2016, en dupla con Leandro Donayevich, y con Sporting en el Apertura 2018) y un subcampeonato (Clausura 2017 con el rojinegro).

   En 2019 dirigió a un juvenil plantel de Tiro Federal y en enero de 2020 asumió su primer desafío fuera del ámbito de la Liga del Sur: Deportivo Rincón, que renovaba sus ilusiones participando una vez más del popular (por la cantidad de inscriptos) y extenso Regional Amateur.

   ¿Cómo le fue? Excelente. El “León”, como apodan al club petrolerero en el sur de nuestro país, iba invicto en la fase de grupos (2 cotejos ganados y 5 empates), hasta que la aparición del Covid-19 provocó la forzada paralización de la competencia y un cambio abrupto en la vida de Emiliano Ortiz, quien ya se había radicado en Rincón de los Sauces junto a su familia.

   “El 17 de marzo, después de decretarse el aislamiento social, preventivo y obligatorio, me reuní con los dirigentes para evaluar los pasos a seguir. Yo sabía que algunos entrenadores, en otros lugares, se iban a quedar a esperar, pero acá no me dieron opción. Me pidieron que me vuelva a Cerri porque se estaba por cerrar el país y no iba a ver transporte de ningún tipo”, contó tratando de no olvidarse de nada.

   “Me dijeron que en mi casa iba a estar mejor que en cualquier otro lado. Además del cuerpo técnico, también liberaron a los jugadores. Nos confiaron que si el certamen se reactivaba, íbamos a tener que regresar para continuar con el proyecto que habíamos iniciado y por el cual el club estaba conforme. Sin embargo, mi caso es especial, se los hice saber y ellos entendieron mi situación”.

   —¿A qué te referís?

   —Por mi trabajo en Bahía, les expliqué que si tenía que volver, era necesario sentarse a charlar otra vez. Fui a Rincón aprovechando que me quedaban unos días de vacaciones para usar y pidiendo una licencia especial por seis meses (hasta junio, cuando estaba previsto que finalice el certamen) sin goce de sueldo.

   “Cuando arrancó todo este tema de la pandemia no dije nada porque creía que el virus iba a dejar de ser famoso en pocos meses, pero cuando se extendió, les comenté que, más allá de mis ganas de querer volver, de continuar con lo que habíamos iniciado, no les podía asegurar mi continuidad porque yo estaba trabajando otra vez e iba a ser necesario empezar de cero con lo que podía llegar a venir”.

En el sintético del "Depo", con su señora Gisela y los hijos de ambos: Juanfer en brazos de papá y Enzo haciendo de las suyas.

 

   —¿Cuándo te enteraste que Rincón no iba a participar del torneo?

   —A fines de octubre, el último día de plazo que había establecido el Consejo Federal para que los clubes confirmen o no su participación. La dirigencia esperó hasta la fecha límite evaluando un montón de cuestiones, y las razones de la negativa, además de ser comprensibles, fueron muy bien fundamentadas.

   —Llamó la atención que se baje del campeonato, no creo que haya sido por una cuestión económica porque es una institución que en ese aspecto brilla todo el tiempo: ¿qué explicaciones te dieron?

   —La incertidumbre y la desprolijidad aceleraron la determinación de la Comisión Directiva, con el presidente Aníbal Villalba a la cabeza. Hace más de medio año que nadie sabe como se va a jugar el torneo, que no tiene fecha de inicio... En un momento se informó que se pasaba para junio de 2021, imaginate, todo eso cansó a la dirigencia, que optó, como última alternativa, bajar al equipo y pensar en la próxima temporada.

   “Rincón es un club serio, que se caracteriza por el orden y tener de la mejor manera a la gente que trabaja por y para la entidad”.

   —Leí que en los últimos meses Rincón de los Sauces está muy complicado con los contagios, ¿eso pudo haber repercutido?

   —Ni hablar, fue la principal razón para desertar del Regional. Antes de que se tome la decisión, hubo un brote masivo y preocupante en la ciudad, se multiplicaron los casos, pasaron de 3 o 4 por día a casi 500 por semana. En una población de 60.000 habitantes, hoy más del 50 por ciento tuvo o tiene Covid.

   “Toda la provincia de Neuquén está en jaque con la pandemia. Cada vez que llamo a algún dirigente me dice que está bravo, que no lo pueden frenar, que es por eso que no pueden pensar en el fútbol, que primero está la salud de todos los pobladores de Rincón y zonas aledañas”.

   —Una determinación sensata y consciente.

   —Tal cual. Rincón, pese a ser una ciudad de pocos años (se fundó en 1970), muy moderna y estar equipada para emergencias sanitarias, se encuentra a 230 kilómetros de la capital neuquina, es decir del primer hospital preparado y armado teconológicamente para atender pacientes con Covid.

   “Creo que la localidad no está preparada para recibir a un equipo visitante, que se produzca un contagio masivo y tener que andar derivando gente por toda la provincia”.

 

Los helados, más baratos

   “Rincón de los Sauces es una ciudad que vive pura y exclusivamente de la industria gasífera y petrolera, pero no llueve dinero todo el tiempo como algunos imaginan. La pandemia, al frenar la importación y exportación del crudo, hizo estragos en algunas empresas, que empezaron a tener conflictos financieros y tuvieron que despedir gente”, explicó “Pocho”.

   “No pregunté cómo está la real situación de las compañías que colaboran con el club, no creo que me corresponda, pero si la dirigencia priorizó la salud y el bienestar general de la población antes que el fútbol, es sumamente entendible”, reconoció.

   —¿Seguís en contacto con los jugadores del plantel?

   —Sí, el grupo era muy potable. Cuando arrancó la cuarentena, con el Profe (Ezequiel Grouleff) y los futbolistas seguimos entrenando vía zoom, pero después de un tiempo, cuando ya se hacía pesado cumplir tareas a través de una pantalla, decidimos cortar.

   “Igualmente, más allá de que no se hacía por obligación y el club no exigía nada, quedamos a disposición del equipo por si alguno quería seguir recibiendo un plan de trabajo físico para realizar en la casa. Es más, los teléfonos siguen abiertos, de un lado y del otro”.

   Según Ortiz, más allá de que su equipo no estará en el Regional Amateur que se viene, “tampoco se sabe a ciencia cierta cuando retornará el fútbol”.

   “Nadie sabe nada, es increíble”, se quejó casi en voz baja.

   —¿Te ilusionás con volver, no sé, en junio de 2021, si es que arranca otra edición del torneo?

   —Primero tendría que pedir permiso en mi trabajo, y después evaluar en que condiciones quedó el club proyectándose para una futura competición. Me refiero a lo estrictamente deportivo: plantel, objetivo, proyecto y planificación.

   —Me quedé pensando en la licencia que habías pedido en su momento: si volviste a trabajar es porque negociaste los días, ¿cómo hiciste?

   —Al llegar a Bahía, llamé para interrumpir ese permiso, pero no fue todo tan sencillo. Estuve un mes esperando a que me den otra vez el alta y pueda regresar a mi puesto laboral.

   —Vuelvo a Rincón: ¿cobraste el sueldo hasta el último día trabajado?

   —Me cumplieron en todo. Es un club modelo, ejemplar, bien del interior, con dirigentes que creen y se basan en la palabra. Al principio, con mi señora (Gisela Santos) y mis hijos (Enzo Javier, de 5 años, y Juanfer, de uno) vivimos en el hotel “El Portal”, pero después nos mudamos a un departamento amoblado y con todos los servicios.

   “No te hacen faltar nada, incluso nos habían dado pase libre para el complejo de los Petroleros, donde podíamos utilizar las instalaciones sin costo alguno. En lo familiar, en lo que respecta a la vida social, la pasamos realmente muy bien”.

   —¿Cómo es Rincón de los Sauces?

   —No es muy grande, pero tiene un arroyo (uno de los brazos del río Barrancas) en las bases de las montañas y uno de los museos de dinosaurios (“Rinconsaurus”) más importante del país. Es un lugar pintorezco, todo está en orden y es una ciudad muy avanzada tecnológicamente.

   “Aunque muchos crean que es como vivir en el medio del desierto, a mi me encantó el lugar. El rinconense es amable y hospitalario y, lo que me llamó la atención, no existen grandes diferencias de precios con los supermercados mayoristas y minoristas”.

   —¿En serio, el sur es más caro?

   —Si recorrés, encontrás precios similares a Bahía, más que nada si elegís comprar en La Anónima o en un “Chino”. Tenés que hacer una compra muy grande para conseguir un beneficio de ahorro. Por ejemplo: si acá un paquete de fideos cuesta 100 pesos, allá está 110; no más que eso. Por ahí la carne sí estaba más cara, pero son otros cortes y nosotros nos consumíamos tanto.

   —¿No hiciste ningún asado?

   —Si, cuando me fue a visitar mi papá (Ramón) y algunos familiares, pero a mi y al Profe nos pagaban los almuerzos y las cenas, por eso no teníamos necesidad de gastar demasiado en mercadería. Gisela y los chicos salían casi todos los días a tomar un helado, porque allá, el kilo, cuesta 200 pesos menos que acá. Y no me preguntes por qué...(risas).

   —¿Y el combustible?

   —Ahhh... Mucho más barato. Llenar un tanque allá sale 500 pesos menos que acá. Yo me movilizaba en mi auto, pero si tenía que venir a Bahía, el club me pagaba la nafta ida y vuelta. Hasta en eso se fijaban.

   —¿Qué otra característica distingue a Rincón de los Sauces?

   —Es la ciudad de las camionetas... (risas); hay de todos los modelos y colores, en su mayoría ploteadas con logos de las empresas petroleras. Por ahí la condición social de la gente es de otro paladar, distinta a nuestras costumbres, pero no dejan de ser de clase media, o media alta, y no aparentan absolutamente nada. Son macanudos, excelentes anfitriones y se desviven por atenderte.

   “Rincón está lejos de todo, pero a su vez tiene todo también. Muchos me cargan, me dicen que fui a un lugar que no figura en el mapa, pero les vivo aclarando que es un pueblo como General Cerri pero más completo. Tiene tres estaciones de servicio, una plaza central gigante, cine, restaurantes, un museo y una movida cultural interesante”.

   “Sí debo admitir que entre Rincón y Neuquén no hay nada, solo algunos pueblitos y el desierto que te muestra la Patagonia en su máxima expresión”.

   “Cuando me preguntabas por el costo de vida, me olvidaba de algo: los alquileres son carísimos. En eso, más los impuestos y los servicios, yyy... se te van como 50.000 pesos todos los meses. Yo no pagaba, pero sacaba cuentas y me daba cuenta que para vivir allá necesitás el doble de un sueldo que cualquier empleado de comercio, por ejemplo, cobra en Bahía.

   —No quiero preguntar, entonces, cual era el salario del cuerpo técnico...

   —Ja,ja... Si hubiésemos tenido que pagar comida y alquiler nos íbamos arriba de los 100.000 pesos y ya no era negocio estar allá. En las condiciones que nos contrataron, pudimos hacer una diferencia y eso me llena de orgullo, más allá de que dirigir es mi pasión y que por el fútbol voy a donde sea mientras pueda estar bien y me permitan desarrollar mi trabajo.


Un club de apenas 8 años

   “Deportivo es un club moderno, nuevo, con una sede que permanece abierta como hasta las 9 de la noche. Es una institución social muy activa (cuenta con 300 socios empadronados), con sala de kinesiología, prensa, secretaría, salón para reuniones y un gimnasio multipropósito”, señaló “Emi” sobre la entidad fundada el 9 de septiembre de 2012.

El club tiene colectivo propio.

 

   “Con respecto al estadio, se encuentra en el interior del predio de los Petroleros, tiene una tribuna alta de cemento en un lateral y cuenta con una capacidad para 2.500 espectadores. El campo de juego es de césped sintético y tiene las medidas reglamentarias”, contó a modo de información.

   “Allá la gente va a la cancha a disfrutar del espectáculo; el partido es la excusa perfecta para pasar una tarde en familia, con el mate y siempre algo para acompañar...(risas)”.

   —Me quiero imaginar el estadio: ¿se puede comparar a alguno de la Liga del Sur?

   —Mmm... Puede ser parecido al “Pepino” Borello, el que tiene Olimpo en el predio del club Teléfonos. Es bastante similar, en cuanto a la estructura y a la disposición de vestuarios y banco de suplentes.

   —¿Algo más para decir del “Depo”?

   —En el club, cada uno cumple su función: el técnico es técnico, al igual que el ayudante, el utilero, el médico y todos los que colaboran para que no nos falte nada. Eso es valorable, porque te dan exclusividad y vos te tenés que preocupar por lo que te toca hacer. Además, los empleados del club no tienen otro trabajo, no necesitan hacer una “changa” fuera de la institución para ganarse un “mango” extra. Eso allá no existe.

   “Los dirigentes quieren que te ocupes del club y que tengas las herramientas y el material humano a tu disposición para que puedas cumplir con tu tarea lo mejor posible”.

   En Rincón todo lleva el derivado de “Rincón”, y en la ciudad, que creció de manera exponencial en los últimos años si tenemos en cuenta que en el censo de 2010 la población apenas llegaba a 10.500 habitantes, residen más foráneos que lugareños.

   “No hay demasiados extranjeros, pero si muchos mendocinos y puntanos”, aportó Ortiz.

   Con respecto al fútbol, el DT cerrense había armado un equipo competitivo, con dos refuerzos bahienses (Manu Dambolena, Nicolás Pacheco) y otros tres jugadores que pasaron por el torneo liguista: Cristian Verona, Nicolás Di Bello y Emanuel González.

   “Los dirigentes quedaron muy conformes con el equipo, con el manejo del cuerpo técnico y con la profesionalidad con la que se llevó adelante el proyecto. Nos dijeron que nos iban a llamar para un futuro, pero el cuadro de la realidad será totalmente distinto al de ahora. Habrá que ver la situación de acá y la de allá; evaluar en que condiciones quedó el club y la ciudad después de esta pandemia”, esgrimió “gorra” Ortiz.

   —¿Tenías equipo como para ir por el ascenso?

   —Había plantel como para pelear, individualidades muy importantes que se tenían que seguir enganchando con la estructura equipista. Más allá del funcionamiento, estábamos aceitando el estilo y nos quedaban varios detalles por corregir. Se eligieron refuerzos de jerarquía (14 incorporaciones) para complementar una base del club con no más de 6 futbolistas.

   “En 25 días de pretemporada armamos un plantel con calidad y experiencia, además de un equipo aguerrido para la categoría. Entre los de mil batallas estaban el capitán Héctor Rueda, que es de ahí, Hugo Prieto y Daniel Dip”.

   “Hoy en día, Deportivo no tiene plantel estable, ni siquiera para la Liga local (Lifune, con sede en Neuquén). La base actual debe ser de 18 o 20 jugadores, teniendo en cuenta 8 mayores y pibes de 15, 16 y 17 años. El 70 por ciento de los chicos que son de la institución y practican con el elenco de Primera no supera los 18. La idea es participar y foguear juveniles sin la presión de tener que pelear un campeonato”.

 

“Gallina” hasta la médula

   "Pocho" es padre de Enzo Javier y de Juanfer, y usted lector ya se puede estar imaginando porqué eligió esos nombres para sus hijos.

   “Enzo por Francescoli y Javier por Mascherano; y Juanfer (así, todo junto) por Quinteros, quien marcó el gol más importante de la historia de la Copa Libertadores y del superclásico del fútbol argentino”, declaró el ex lateral por izquierda inflando el pecho y con orgullo.

   “¿Te darás cuenta por qué Juanfer?”, me preguntó.

   —Ni idea.

   —Claro, todo el mundo se da cuenta menos vos, que sos de Boca.

   —Me dijeron que en Rincón de los Sauces la mitad más uno es azul y amarilla.

   —No, hay de todo como en todos lados. Te quiero contar algo que me pasó, una anécdota, ¿puedo?

   —Adelante.

   —El 10 de abril, en Rincón, estaba previsto un partido de fútbol, categoría Senior, en cancha de 11, entre River y Boca, que organizaba el club conjuntamente con el municipio. El xeneize tenía el equipo completo para viajar y jugar, pero al “Millo”, donde ya estaban confirmados Ariel Ortega, el Negro Astrada y el Bichi Fuertes, le iban a faltar jugadores, así que se comunicaron con el presidente de Deportivo (Aníbal “Nito” Villalba) para ver si existía la posibilidad de completar con futbolistas de la ciudad o lugares cercanos.

   —No me digas que...

   —Seee... Le pedí al “presi” de jugar, que me tenga en cuenta. Me dijo que sí, y estaba como nene con chiche nuevo; sabés lo que significaba para mi tener la 3 de River, darle un pase al “Burrito”, que Leo Astrada me acomode en la cancha...

   “Sin embargo la ilusión duró poco, porque 20 días antes me tuve que volver a Bahía a causa de esta maldita e interminable pandemia. Por supuesto que ese encuentro de exhibición también se suspendió”, admitió Emiliano, que si se daba iba a volver a pisar una cancha grande, como futbolista, después de 12 años.

   —Ahora, ¿tan seguro estabas que ibas a jugar de “3”?

   —No, no sé, pero averigüé y no venía ningún marcador de punta por izquierda, ni Gordillo, ni el “Loco” Enrique, así que crecían mis chances de jugar en el puesto que más conozco.

   “No sabés el entusiasmo que tenía, entrar a la cancha con la camiseta blanca y la banda roja... Soñaba todos los días, hasta una noche imaginé que le iba fuerte a `Chicho´ Serna y la daba una patada en los tobillos...(risas). ¡Qué lindo!”.

   “El presidente de Deportivo es fanático de Colón, así que imaginate la locura que tenía con la llegada del Bichi Fuertes. En una de las tantas charlas que tuvimos le dije que si no jugaba ese partido entre River y Boca, renunciaba... (risas). Se empezó a reír y me contestó: `de última vas al arco´. Voy a donde sea, la idea es estar y jugar”.

 

Promesa cumplida

   Fanático de River, Emiliano contó lo que sucedió en su casa de su Cerri natal, la mañana previa al duelo entre River y Boca en el Santiago Bernabeu de Madrid, por la final de la Copa Libertadores, aquel inolvidable --para el pueblo millonario, por supuesto-- 9 de diciembre de 2018.

   “Ese día, en Cerri, se lleva a cabo la Fiesta anual de la Carne, con una feria gigante donde concurre todo el pueblo. En un puesto que vendía camisetas vi una de River con el número 8 en la espalda, que es el que utilizaba Juanfer Quinteros. Se la compré a Enzo, pero también le quise llevar una de regalo a mi sobrino Simón”, relató.

   —¿Y?

   —Cuando le pregunté al vendedor que otro número tenía, me contestó: “todas tienen el 8”. No lo podía creer, pero terminé comprando una igual a la de Enzo. Cuando llegué a mi casa, mi papá (Ramón) me recriminó: “¡trajiste dos camisetas de un jugador que es suplente!”. Le contesté: “no había otras, ¡y mirá si Juanfer entra y hace un gol!”. Faltaban algunas horas para la final, pero me había quedado pensando en eso”.

   “Después del almuerzo, me decidí y la dije a toda la familia: `si Quinteros entra y hace un gol, a mi próximo hijo le voy a poner Juanfer´. Mi señora me miró de reojo y no acotó nada; claro, porque el nombre ya lo habíamos definido: si era varón, era Fausto”.

   —¿De cuántos meses estaba embarazada en ese momento?

   —No, todavía no estaba, creemos que quedó tras los largos e interminables festejos de esa Copa que conseguimos en España...(risas). Yo, por las dudas, había hecho la promesa, y Juanfer nació el 25 de septiembre de 2019, así que sacá la cuenta... Lo llamamos, lo pedimos, y ese hijo llegó.”

   —El destino estaba marcado.

   —Tal cual. Si el que vendía camisetas tenía la de Pratto, Armani o Borré, mi hijo se iba a llamar Fausto, tal como estaba decidido. Hubo algunos cuestionamientos para el nombre Juanfer, pero Enzo me ayudó para que la promesa se haga realidad. Sí, como decís vos, el destino estaba marcado.

 

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Cotejos. Dirigió Ortiz en la Liga del Sur: Tiro (2014-15 y 2019), Sansinena (2016) y Sporting (2017-18). Ganó 66, empató 26 y perdió 33, lo que le da un 59,73 por ciento en cantidad de puntos conseguidos. Ascendió del Federal B al A con el "tripero" de Cerri y con el rojinegro de Punta Alta obtuvo el Apertura 2018.