Nilo Navas: “Si medimos todo por el éxito o el fracaso, estamos en un gran problema”

6/10/2020 | 07:00 |

Profesor de Ciencias Económicas, guardavidas y un apasionado por la historia, Nilo es un auténtico líder.

Por Walter Gullaci

   Aquellas heridas en el alma que le originó el hundimiento del Belgrano, en plena guerra de Malvinas, siguen en proceso de suturar. Lo que quizás nunca suceda. Pero cabeza dura como es, Nilo Abel Navas intentará hasta lo imposible para que semejante experiencia siga alimentando un mar de desafíos. Uno tras otro.
No es casual que, a sus 57 años, este sobreviviente de aquel ataque artero de la flota inglesa se autodefina como un realizador de sueños.

   -¿Por qué Nilo?
   “Yyyy… Yo trato de embarcar a gente cercana a desafíos que, posiblemente, parezcan lejanos. Pero bueno. Suelo decir que lo fácil ya lo hice. Lo difícil, también. ¿Y sobre lo que parece imposible? Estoy en eso…”, sostiene con una sonrisa amplia. Tan particularmente suya. De oreja a oreja.
Profesor de Ciencias Económicas, guardavidas y un apasionado por la historia, Nilo es un auténtico líder. De esos que dejan su marca en cada acción. En cada hecho. Como ese de plantar bandera en la mismísima Antártida, adonde llegó a bordo de su propio velero. El “Galileo”.

Nilo, en diez conceptos

   1. “Malvinas fue todo un detonante. La guerra duró 74 días, pero lo más duro no fue aquello, sino lo que vino después. El post Malvinas fue muy duro para los veteranos. La pasamos muy mal. En mi caso pude salir adelante gracias al estudio y al deporte. Pero fue terrible aquello. Eran épocas donde no existían los planes sociales ni nada que se le parezca, y se nos tornaba complicado encontrar trabajo. Recuerdo que siendo ya profesor de Ciencias Económicas, estando calificado, en mi currículum aparecía esa estigmatización del ´loquito de la guerra’…”.

   2. “Muchos soldados dieron la vida por la Patria. ¿Cómo puede ser que aún se destrate a esta gente? Hablo en tercera persona como si yo no perteneciera a este escenario. Es derecho y obligación de mi parte no permitir esa desvalorización hacia los ex combatientes. Acá hubo un gran proceso de desmalvinización. Durante los ´80 y toda la década del ´90 muchos intentaron arrancar la página de Malvinas. En especial la clase política. Si esto no sucedió fue por la fortaleza de los veteranos que nos unimos y nos fortalecimos en asociaciones y centros de lucha”.

   3. “Si en este país seguimos midiendo toda situación por el éxito o el fracaso estamos en un gran problema como sociedad. Así vemos que Messi es un desastre porque no fue campeón y Maradona fue un genio porque sí lo logró. No es así”.

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   4. “El estudio me salvó. Tanto como la relación con los jóvenes, con mis alumnos. Los pibes son energía. Con ellos insisto en la necesidad de estudiar y trabajar en equipo. El hundimiento del Belgrano es considerado el naufragio más “exitoso”, entre comillas, de la historia mundial, porque la relación tripulantes-fallecidos así lo amerita: sólo murió un tercio. En general, con semejante clima de 10 grados bajo cero, 100 kilómetros de viento de un temporal y olas de 6 a 7 metros, no queda nadie. Sin embargo, 770 fuimos los sobrevivientes. ¿Y por qué lo logramos? Porque funcionó el equipo”.

   5. “Yo sigo buscando mi equipo. Y lo voy logrando después de hacer muchas millas y embarcando gente, hasta que encontré un grupo de siete personas muy comprometidas. Soy el armador de un proyecto, pero tengo un capitán y me subordino a él. Cuando da una orden se cumple, por más que yo, Nilo, sea el dueño de la embarcación”.

   6. “El 23 de noviembre de 2013 firmé la compra del Galileo, una fecha muy importante porque es la del nacimiento de Juan Carlos Bollo, uno de mis grandes amigos que falleció en el Belgrano. Él jugaba en Alem al básquetbol y usaba una vincha que quedó en manos de su hermano Chiche, quien me la regaló. Esa vincha viaja conmigo en el barco a todos lados. La tengo puesta en un globo terráqueo que compré en Mar del Plata”.

   7. “Tras Malvinas recuerdo que me acostaba, ¿y sabés cómo me podía dormir? Pensando en el sonido del mar. Sentía cómo el mar golpeaba contra el barco. Y ese era un sonido que me relajaba. No era traumático, todo lo contrario”.

   8. “En 2005 hice el curso de timonel y un año después terminé comprando “El Rumbo”, mi primera embarcación. Así armé mis primeros proyectos. Hasta llegar a la necesidad de contar con una embarcación más grande. Así terminé comprando en 2013 el Galileo y armando un proyecto trienal. El primer viaje fue recorrer la costa patagónica, el segundo pasó por fundar la Biblioteca Héroes de Malvinas en el Faro del Fin del Mundo, en San Juan de Salvamento, y el tercer viaje fue llegar a la Antártida, que por suerte ya lo logramos. Recorrimos 11 mil millas, algo así como 20 mil kilómetros, en un barco que navega a vela”.

   9. “El nuevo desafío pasa por rodear la Isla de los Estados. La idea es organizar la campaña Ushuaia-Valparaíso, Valparaíso-Pisco, Pisco-El Callao. Y ya para 2023 pienso remontar Centroamérica, circunnavegar por el Canal de Panamá y volver por Brasil. ´Basta de frío´ me dicen mis navegantes (risas). Hasta se me cruza la idea de llegar a Hawái, a Pearl Harbor, donde el crucero Belgrano (por entonces de bandera estadounidense y llamado USS Phoenix) fue atacado el 7 de diciembre de 1941 por los japoneses”.

   10. “No me pesa esto de la cuarentena. Si me tengo que quedar en un cuartel, me quedo. Fui preparado para eso. Pero el común de la gente no lo está. Esta pandemia provoca una crisis absoluta. Si bien es sanitaria, afecta muchísimo la parte social. Se trata de algo macro difícil de controlar”.


De la poeta bahiense Marcela Crucianelli

   

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