Un tema que merece un debate profundo

"Nadie debe morir con dolor ni con su dignidad vulnerada y hoy pasa"

17/10/2020 | 07:00 |

La doctora Pamela Mas criticó el protocolo que impide acompañar a los pacientes con Covid, o sospechados de tenerlo, en los últimos momentos de su vida.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Pamela Mas es médica. Especialista en clínica, con una diplomatura en bioética y dedicada a brindar cuidados paliativos a personas que transcurren sus últimos momentos de vida. 

   Por eso está enojada; fastidiada y triste. Con una fuerte pena por lo que está ocurriendo con cientos de personas que, bajo la amenaza del Covid, deben enfrentar solas y sin los mínimos cuidados el delicado momento de morir. Avasallados sus derechos y el de sus familiares, en la que considera una de las decisiones más “absurdas e irracionales” ante una enfermedad que, asegura, no es menos que cualquier otra.

   --¿Qué son los cuidados paliativos? 

   --Es algo que surgió a mediados de los 60, como una inquietud para humanizar el proceso de morir de las personas, un movimiento social que busca reivindicar la humanización de  la medicina en una época donde prima la fragmentación en la atención del paciente. En la década del 90 la OMS lo definió como los cuidados que se brindan a un paciente y a su familia frente a una enfermedad amenazable, no curable y crónica, e incluye el aspecto psíquico, físico, social y espiritual. Hoy se plantea como un derecho humano fundamental. Nadie debe morir con dolor ni con su dignidad vulnerada.

   --¿Requiere una formación específica?

   --Es una especialidad médica y se ejerce en equipo. En Bahía Blanca no hay muchos profesionales pese a ser una especialización que debe estar garantizada, que existe un proyecto de ley nacional de estos cuidados y una ley que plantea los derechos del paciente. Los hospitales tampoco tienen equipos de cuidados paliativos. 

   "Hay especialistas capacitados en el manejo del dolor, pero no equipos multidisciplinarios. Es además una especialidad con profesionales muy expuestos al Burnout (stress crónico, agotamiento emocional). Creo que también resulta poco apetecible: estos cuidados implican mirar a los ojos a un moribundo, algo que inspira tristeza y nos interpela a nosotros mismos sobre la idea de la muerte".

   --¿Qué está pasando hoy, en el contexto del Covid?

   --La cuarentena no hizo más que profundizar el gran déficit del sistema de salud y el Covid trajo una gran crisis: hoy estamos totalmente deshumanizados, con ancianos que hace más de cien días que no ven a sus familias. Esto es llamativo porque el discurso del gobierno y de los equipos de salud es que tenemos que cuidar a los más vulnerables y a las personas de riesgo, pero nadie les preguntó a ellos como quieren ser cuidados. 

   "Les hacemos creer que los cuidamos del Covid privándolos de su derecho a ver a sus familias. Me pregunto qué pasa si mientras los cuidamos del coronavirus fallecen sin haber visto a sus nietos. Esto está pasando todos los días y en el medio están los familiares con su profundo dolor y que ignoran que tienen ese derecho fundamental que les está siendo quitado. Son cosas que hay que traer urgente al debate".

   --¿No es una medida razonable aislarlos?

   --Hay un avasallamiento de los derechos humanos. Existe la ley 26529 de los derechos del paciente que los ampara. No es un hecho menor que los pacientes con Covid o los sospechosos fallezcan solos o aislados, algunos esperando el resultado de un hisopado. 

   --¿Son cuestionables los protocolos para acompañar a infectados de Covid en estado grave?

   --Hay hospitales que tienen un protocolo de visita, otros no. Ese momento tan difícil del final de la vida está siendo vivido con un sufrimiento extra, generado por imposiciones que incrementan la patología mental en la población, generando un alto grado de ansiedad y depresión en la población sana confinada.

   "A esto se le suma el tremendo dolor de los duelos patológicos a los que están expuestos por los fallecimientos de seres queridos a los que no pueden acompañar en sus últimos momentos por esta deshumanización".

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   --¿Tienen problemas para desarrollar hoy estos cuidados paliativos?

   --Sí, están siendo difíciles de implementar en esta época al  no haber equipos en los hospitales. Pero además de la escasez de equipos tenemos otras limitaciones. Es alarmante, por ejemplo, que no se consiga una medicación como el Midazolam, una droga que se usa cuando el paciente tiene indicación de sedación paliativa. No se puede entonces garantizar un adecuado manejo del final de vida, con un control de  síntomas y que sea lo más armonioso posible.

   --¿Saben por qué no se consigue? 

   --Se dice que está reservado para pacientes con Covid. Ante esto me pregunto: ¿Quién tomó semejante decisión de a quién dirigirle esta droga y bajo que preceptos bioéticos lo hizo? ¿La persona que tomó esta decisión cree que hay pacientes más importantes que otros?

   “El contexto actual hace creer que el Covid es más importante que una enfermedad terminal. Estas cosas se tienen que poner ya en discusión y estas decisiones se tienen que tomar de manera consensuada y bajo la mirada bioética”.

--¿Está de acuerdo con la medida de aislar a los infectados?

   --Es una pregunta difícil. Mi opinión personal es que no es necesario aislarlos, que hay que recuperar la clínica médica y pensar en cada paciente. El protocolo dice que fiebre alta o falta de aire obliga a aislar como sospechoso de Covid. Me parece que primero hay que considerar el contexto del paciente. 

   "Si es un enfermo oncológico es natural que tenga falta de aire y eso no implica sospecha de Covid. Creo que el protocolo tiene que estar al servicio de las personas y no las personas al servicio del protocolo. Ahí es donde se pierde el foco y nos deshumanizamos". 

   --A usted le tocó vivir algo muy penoso hace unos días.

   --Sí. Y lo traigo a colación con el consentimiento familiar. El caso de una señora de 85 años que tenía un tumor y estaba con falta de aire y fiebre, síntomas propios de esa presencia. Era claro además que estaba cerca del fin de vida. Por protocolo se la aisló para hisoparla y la familia no la pudo acompañar, esperando el resultado de 48 horas.

   "La señora falleció antes, sola, porque en ese hospital no había protocolo para acompañamiento. Falleció sin ser asistida, ni acariciada, sin ver a un familiar, con nadie que le agarre la mano. Cuando llegó el resultado era negativo. Por eso digo que hay que recuperar la clínica y el sentido humano. No siempre tenemos 48 horas para esperar un resultado".

   --No pareciera justo.

   --Claro. Y en los hospitales donde sí hay protocolo de acompañamiento me animo  a cuestionar más esa decisión. Si un hombre de 80 años con Covid o sospecha está en etapa de fin de vida, ¿quién es la institución o un protocolo para decidir por su mujer y prohibirle acompañarlo o darle un beso final porque la considera paciente de riesgo. ¿Desde cuándo permitimos, como ciudadanos, que el estado se meta en algo tan íntimo con el argumento de cuidarle la salud a la mujer con su marido falleciendo? ¿Qué pasa si ella, bien protegida, elige el riesgo de tener Covid pero darle el beso de despedida? ¿Le vamos a negar ese derecho? La salud va más allá del Covid. El duelo mal resuelto o la tristeza también nos hablan de falta de salud.

   --¿Quién debería rever estos protocolos? ¿Qué se podría hacer?

   --Me animo a hacer un llamamiento a las autoridades, a colegas, a abogados para que reveamos de manera urgente esto. En Europa fue duramente criticada por  la opinión pública la manera que fallecía la gente con covid. A seis meses de confinamiento hay que plantear un cuidado humanizado, una ética. 

   “Incluso hay que impulsar a las familias para que en ese momento de tanto dolor, se empoderen y no esperen pasivamente las directivas del equipo de salud,  sino que busquen activamente que se garanticen los derechos del paciente. A veces el dolor genera pasividad cuando se necesitan familiares despiertos. Hay muchos profesionales a disposición de las autoridades para modificar ciertas cosas. La discusión es esencial porque estamos hablando de derechos humanos”.

   --¿Por qué cree que está pasando esto?

   --Sinceramente no lo sé, no lo puedo explicar. Cada vez que veo un caso me resulta irracional e incomprensible, me resulta imposible de explicarlo. Porque se  está hablando mucho de la empatía y en esta situación nos olvidamos de esa palabra. 

   "No puedo dejar de asombrarme que no se cuestionen estos protocolos deshumanizadores. La muerte es tremendamente difícil. Y aún más debe ser estando solo, aislado, a veces con contención mecánica, sin nadie que les acerque un vaso de agua. No habría que pensar en el Covid sino que es el momento de partir y que esa partida debe ser lo más humanizada posible. Es falsa la dicotomía entre covid y acompañamiento: se pueden dar las dos cosas perfectamente".

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