Transporte Metropolitano de la Bahía, un tema cultural

9/9/2019 | 11:53 |

“Vivimos una Edad Metropolitana entre Punta Alta y Bahía Blanca, pero seguimos resistiéndonos a entenderlo”.

AIMAS (*) /  Especial para "La Nueva."

   En 2005, 11 organismos públicos y privados que tienen injerencia en zonas de los municipios de Coronel Rosales y Bahía Blanca acordaron el diagrama de accesibilidad ferroviaria a sus puertos y ciudades. El documento quedó impreso en el Plan Estratégico Territorial de Nación (PET, de 2007) que emitía el Estado Nacional recopilando los planes de todo el País.

   En esas reuniones, se acordó denominar al Área Metropolitana de la Bahía al conjunto de las ciudades y barrios ubicados entre Puerto Rosales, Baterías, Punta Alta, Villa Arias, Ingeniero White, Bahía Blanca y Cerri.

   Cuando en 1963 las metrópolis más importantes de Estados Unidos fueron a pedir fondos al Estado Federal, éste les indicó que sí les participaría dinero, si se constituían en autoridad de 4ta categoría: Autoridad metropolitana. 

   Así fue que se fueron desarrollando las más estables coincidencias en materia de transporte urbano y entre las urbanizaciones de aquellas. 

   Es lo que debiera obligar el Estado Nacional y los Provinciales a cada región metropolitana o grupo de ciudades que interactúen en intensidad en transporte de personas, como el Alto Valle - Neuquén, por ejemplo.

   No existe un cinturón de hierro: Entre el MAB y el Metro Circus

   Aquel trabajo conjunto del Área Metropolitana de la Bahía (AMB) en 2005, definió la necesidad de preservar las vías interiores de Punta Alta y Bahía Blanca para el desarrollo de un tren tranvía y calles paralelas al mismo, como desde Casanova a Ingeniero White, con entre una y dos trazas de 3 carriles por lado, según el tramo. Bahía no tiene un problema con el cinturón de hierro, sino con su capacidad de planificar el tránsito.

   Las vías propuestas a preservar para el tren tranvía, se denominaron MAB, Metro del Área de la Bahía.

   Así como la traza ferroviaria uniría ciudades en la forma más directa, en diagonal y en lazo, la propuesta de una pequeña agrupación técnico - política en 2011, La Cigarra, de 3 líneas circulares entre Bahía Blanca e Ingeniero White para completar, con y sin transbordo, la integración de transporte público en la totalidad de la mal llamada mancha urbana.

   Metro Circus es la propuesta de las líneas 550, 551 y 552, donde todas pasarían por la Terminal de Ómnibus y la última, la 552, también lo haría por las universidades y el Shopping.

   También se previó que en el futuro de energía eólica que se venía para Bahía Blanca, los municipios condicionaran 1 Megawatt sin cargo como tasa a las futuras compañías, el cual debería ser dedicado a un transporte eléctrico Trolleybus de esa línea 552, lo mismo que para Punta Alta al desarrollar la misma estrategia circular entre barrios.

Poca memoria

   Las actuales líneas de buses urbanos de Bahía Blanca fueron el resultado de los desajustes del plan de finales de la década pasada, pues es inviable diseñar un plan de transporte basado en lo que existe cuando lo que existe no funciona como debiera ser.

   Los planes de transporte son una herramienta condicionada a cumplir los objetivos del territorio deseado que la Planificación Territorial indica, pero si la planificación considera barrios de auto privado y barrios sin auto y sin transporte, jamás podremos conformar una urbanidad rica en calidades. Mucho peor si esa planificación territorial desconoce que somos una metrópoli y no una simple ciudad inmersa en una gran pampa aislada.

La metrópoli del Mundo

   El comprender la metropolitaneidad, es lo único que hará verdadera a la Ciudad Global, la metrópoli que intercambia con el Mundo, que entiende el por qué exigir la tarjeta SUBE para la línea urbana al aeropuerto, que debiera comprender que hay que conectar en viaje de transporte público al aeropuerto entre Nueva Bahía Blanca (barrio rosaleño) y Cerri, y no sólo por los aviones. 

   La discusión sobre con qué pagar las vías a Puerto Rosales o el mismo Metro de la Bahía o los colectivos urbanos, se torna mediocre cuando se la pretende pagar con los boletos o las toneladas, cuando esos pocos kilómetros son parte de la conexión a toda la red ferroviaria, y esos colectivos son facilitadores del trabajo, el estudio, la salud y el ocio de una metrópoli que soporta el comercio de más de 5.000 millones de dólares con el Mundo (y que pronto duplicará esa cifra).

   Sí, Vaca Muerta tiene dos metrópolis en sus cabeceras, una es la oblongometrópoli del Alto Valle con Neuquén hasta Senillosa, mientras que la otra es el AMB, el Área Metropolitana de la Bahía, que es la que debe aprender su lugar: El que el resto de las economías del territorio norpatagónico y sudpampeano están esperando que ocupe, pero que no es sólo un nuevo florido barrio cerrado más. 

Intermodalidad

   La movilidad es un concepto que, por fin, arranca a extenderse hace menos de 20 años. Ella se orienta hacia lo que necesita el ciudadano en lugar de a ver qué hace en base al condicionante que le está o le quiere imponer el transporte. 

   En esa mirada, la movilidad, interesa tanto el movimiento en el transporte individual o privado, hasta el masivo del transporte público, donde la minimización de costo al usuario parte de la maximización de la calidad de las oportunidades para moverse por la metrópoli, la pequeña ciudad o la región.

   De allí el interés estatutario de AIMAS, la Asociación Intermodal de América del Sur, que hoy cumple en iniciar su capítulo referido a la movilidad del ciudadano, donde el caso del Área Metropolitana de la Bahía es homólogo al de las metrópolis de Mendoza, Córdoba, Rosario o Tucumán, donde se pretende tener el mismo nivel de inversión y atención que el que en forma permanente percibe el pasajero de la megalópolis del Gran Buenos Aires.

(*) Asociación Intermodal de América del Sur.

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