Una economía no apta para cardíacos

Cuatro economistas bahienses y el panorama para un país que no se parece a ninguno

1/9/2019 | 08:05 |

Un grupo de analistas económicos oriundos de nuestra ciudad ofrecieron su visión sobra la compleja situación actual. 

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Francisco Rinaldi

frinaldi@lanueva.com

    A la economía argentina no la entienden ni los Nobel. Y es literal. Hace varias décadas, el ruso-estadounidense Simón Kuznets, galardonado con el máximo  laudo académico mundial en 1.971 dijo "hay cuatro clases de países: desarrollados, en vías de desarrollo, Japón, y Argentina". 

    Si Kuznets dijo o no la frase no importa. Si importa su vigencia, sobre todo, en tiempos como el actual. 

     Pero para intentar resolver este difícil acertijo de la economía nacional, recurrimos al auxilio de cuatro locales. 

     Se trata del economista jefe del Centro de Estudios de la Unión Industrial de Bahía Blanca Martín Goslino, de los consultores privados Mauro Trellini y Pablo Besmedrisnik y del investigador y docente de la UNS José Ignacio Diez. 

     A cada uno, se le pidió a que respondieran el siguente cuestionario: 

1) ¿Cómo afectan las recientes medidas a las pymes? 

2) ¿Cuál será la cotización del dólar? 

3) ¿Por qué cree que a nuestro país le resulta imposible lograr una economía estable? 

4) ¿Qué efectos prevé sobre el costo del crédito?

 5) ¿Es necesario imponer algúna regulación o restricción en el mercado de cambios? 

Mauro Trellini

1) Negativamente. Si bien ya el crédito para empresas estaba casi prohibitivo, el default selectivo afecta a la cadena de pagos y disponibilidad de recursos para hacer frente a compromisos, como el pago de salarios. Con caída de actividad, es imposible mirar hacia adelante.

2) Es imposible y poco serio hacer escenarios valor dólar, más  aún, cuando no es libre y existe una tasa interés cercana a 100% en pesos.

3) Por la ineficiencia del Estado y el insostenible tamaño del gasto público. Su financiación hace imposible incentivar y hacer crecer al sector privado, quien es la locomotora del PBI y del empleo. La presión impositiva de casi 50% del PBI aborta cualquier desarrollo competitivo. 

4) El costo del crédito aumentará, pero es marginal porque ya está en niveles impagables para empresas y familias. Más aún, sin confianza en reglas de juego ni expectativas de recuperación cercanas, no veo señales de mejoría en este aspecto. 

5) No,  incluso creo que terminan por agravar el problema. El cepo freno sala salida de divisas, pero paralizó su ingreso y casi nos quedamos sin reservas cuando lo implementó el Gobierno anterior. 

La evidencia muestra que los controles en países con desconfianza no solucionan nada, incluso, empeoran el problema.

José Ignacio Diez

1) El contexto de recesión con inflación por el que atraviesa la economía argentina tiene un impacto negativo en la evolución de las ventas de las pymes industriales y comerciales. El deterioro del salario real restringe el poder de compra de las familias, con lo cual, el mercado local está en franco decrecimiento.

2) No soy un especialista en esta temática ni me dedico a hacer números sobre el tema, pero creo que si el Gobierno no decide intervenir en el mercado de cambios, es probable que el dólar aumente, ya que existen expectativas al alza y un deterioro de la confianza en la habilidad de las autoridades para manejar el funcionamiento de la economía en general.

3) Creo que este Gobierno ha tenido un error de diagnóstico respecto de cómo enfrentar el déficit fiscal y el déficit en el sector externo que heredaba de la gestión anterior y ello lo llevó a agudizar los problemas en vez de solucionarlos. 

Me parece que hay mucho de ceguera ideológica en sus decisiones y de falta de conocimiento respecto a cómo funciona la economía nacional. 

Argentina es una economía que tiene dificultades para generar dólares, coexisten en ella sectores modernos con mucho componente importado y sectores tradicionales, empleo calificado de alta productividad y empleo precario de baja productividad, mercados muy concentrados y encima se trata de una economía de naturaleza bimonetaria. Todos estos elementos no pueden obviarse al momento de diseñar la política económica.

4) Seguirá muy alto y el acceso al mismo completamente restringido.

5) Por supuesto. Resulta necesario equilibrar la demanda y la oferta de dólares para evitar que el tipo de cambio siga subiendo y el Gobierno dilapide reservas, poniendo en jaque a la próxima gestión (sea del color político que sea). 

En ese marco, hay numerosas medidas que se pueden adoptar, entre ellas,  obligar a los exportadores a liquidar divisas en plazos relativamente cortos o  restringir la compra diaria de dólares para actores institucionales y grandes empresas, como por ejemplo, operaciones que superen los U$S 4 millones diarios.

Una vez que el mercado se tranquilice y el Estado recupere el control sobre el valor de la divisa, algunas de estas medidas pueden suavizarse.

Martín Goslino

1) En principio, no veo medidas que puedan solucionar los problemas estructurales existentes, que son una fuerte caída de la demanda, un alto costo de financiamiento y la falta de rentabilidad y la presión fiscal. 

2) Una vez que la divisa alcanza algún valor, en medio de estos problemas, difícilmente pueda bajar.

Hay una retroalimentación positiva entre tipo de cambio e inflación que se daría de cara al futuro, pero me parece muy imprudente dar estimaciones de cotizaciones. 

3) Todos nuestros políticos, en general, nos hicieron creer que el Estado puede darnos todo y nosotros debemos exigírselo, algo que es imposible.

Cuando el Estado ya no puede más, ingresamos en una crisis política, porque viene alguien a decirnos que no se puede más, no nos nos gusta y lo boicotemos.  

La otra cuestión tiene que ver con la falta de confianza en el peso, que tiene su razón de ser, porque nos cansamos de sacarle ceros a la moneda. Los políticos llevaron a Keynes (N de R: por John Maynard, un economista partidario del intervencionismo estatal) a su máxima expresión, olvidándose de que en los tiempos de bonanza, hay que ahorrar para los malos. 

4) Los costos financieros acompañarán a la inflación, que, junto con la tasa de política monetaria del Banco Central, les van a poner un piso muy elevado. 

Si pensamos que las pymes utilizan frecuentemente instrumentos financieros para alimentar la cadena de pagos, esto acarrea más trabas de las existentes. 

5) En esta situación, dejar flotar al dólar libremente origina muchos problemas. 

No sé que tipo de restricciones deberían ponerse porque no estoy especializado en este área, pero no puedo dejar de advertir que una vez que las mismas se perpetuán en el tiempo, como ocurrió con el cepo, que se cerró un flujo de salida, también se dificulta el ingreso de divisas.

Pablo Besmedrisnik

1) No hay perspectiva de reducción sustantiva. 

En semejantes niveles de tasas de interés, da exactamente lo mismo cinco puntos más o cinco puntos menos. Se pueden realizar políticas sectoriales para promover el crédito, pero con el tremendo desbarajuste macro, pierden efectividad.

2) Las recientes medidas le dan más aire al Central para contener al dólar, a lo que podría sumarse el desembolso del Fondo. Mucho dependerá de la voluntad política de seguir vendiendo divisas. 

En el largo plazo, cuando todo mejore, hay cuestiones macro que se van a ir equilibrando, que tienen que ver con cuentas externas más sanas, producto de la caída en las importaciones. Pero es muy difícil lanzar pronósticos en este contexto turbulento. 

3) La Argentina tiene una larga historia de inestabilidad. 

Podemos decir que hasta el día de hoy,  se sigue sufriendo el trauma de la crisis de la salida de la Convertibilidad: desde 2001, el país alternó períodos de crecimiento con caídas, y jamás pudo restringir la inflación. 

Es importante considerar que recién hace poco más de dos años la Argentina había salido de situación de default. 

Mientras tanto, se fueron generando desequilibrios fiscales y de cuenta corriente fenomenales, que se potenciaron con dos factores medulares: falta de crecimiento e inestabilidad política. 

4) Me da la impresión de que las medidas recientes van en ese sentido. En algún momento, con más o menos carácter imperativo, se van a tener que imponer estas restricciones.

En una situación de intestabilidad económica y financiera, aunque no me gusten, se tienen que tomar, sobre todo, cuando se trata de cuidad las reservas de dólares, que  son un activo de todos los argentinos.  

5) Como antes le mencioné, no creo que baje significativamente. 

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