El hombre más querido del club

El “Negro” Ernesto Ancán les enseña a sus pichones los secretos que tiene el fútbol

18/8/2019 | 07:00 |

Hace 35 años que se dedica a la docencia en Bella Vista. “Ver a uno de mis chicos en Primera es mi campeonato ganado”, dijo.

Fotos: Emmanuel Briane y Pablo Presti-La Nueva.

Por Javier Oscar Schwab / jschwab@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa)

   Son precoces futbolistas que se crían en el nido de Bella Vista. Pasan por las manos del “Negro” Ernesto Ancán y luego de incorporar sabios conceptos empiezan a volar.

   Pichones cobijados bajo las alas de un maestro que los contiene, los educa y les enseña. Y los primeros mensajes son claros y sencillos para los "pajaritos" o "pajarracos", como le gusta nombrarlos.

   "Mi vocación siempre fue ser formador. Desde antes de dejar de jugar al fútbol, porque le daba una mano a Héctor Villalba, quien estaba con las menores. Y cuando dejé, como ya empezaba a jugar mi hijo (Juan Pablo), me enganché. Fue en infantiles y menores, hace 35 años. La de menores era la categoría '72".

   —¿Qué mira de un futbolista?

   —Si sabe cerrar o salir jugando. Eso deberían mirar los padres, en lugar de enojarse por la equivocación de un árbitro. 

   —¿Es fácil la docencia?

   —Todo cambió. Antes era más fácil, el chiquito estaba ávido de aprender. Mi meta nunca fue perseguir resultados. Tienen que aprender a jugar, es la manera de ganar partidos, de llegar a Primera. Verlos en Primera es el campeonato ganado para mi, el único que festejo.

   —¿El buen formador no margina?

   —Jamás voy a decir que un chico no sirve. Les doy las armas, les enseño y me preocupo por corregirles cosas. No puedo juzgar a nadie, a todos les doy la oportunidad de jugar.

   "Mungo llegó del sur al club y era un 'gordito'. El 'Laucha' Recio me decía: 'Negro, no pierdas tiempo...' Pero yo le veía actitud, era distinto. Lo trabajé y mirá lo que fue luego Carlos".

La sonrisa del maestro y de los chicos. Ernesto Ancán sabe cómo manejar un grupo de chicos.

   —¿Son como tus hijos?

   —Sí (se emociona). Los trato con cariño, les pongo sobrenombres. Se genera una linda relación, ellos me cargan.

   —¿Hay pocos formadores?

   —Cuando empecé estaban Messico (El Nacional), Gallichio (Libertad) y Giorla (Olimpo). Tengo los mejores recuerdos de esa gente. Ahora no veo tanta docencia, el parar cien mil veces un partido para enseñar.

   "Lo mío es especial, y no digo que sea lo correcto. Me mueve Bella Vista. Puedo ir a entrenar con 4 o 5 pibes porque no pueden en otro horario o quedarme hasta altas horas de la noche".

   —¿Una anécdota?

   —Una categoría '83 tenía que jugar un Mundialito en Villalonga. Había un pibe con malos antecedentes (Cristian, "El Wason"). Conmigo jugaban todos y lo llevé, pero antes le dije: "Cristian, vamos a casas de familia, te voy a llevar. Los dirigentes no quieren; pongo la cabeza por vos". Y me dijo: "No, despreocúpese por favor". En la repartija miré quién se lo llevaba y luego recorrí las calles. El "Wason" estaba en un palacio de dos pisos con pileta. Me agarraba la cabeza.

   “Con la '82 paramos en una escuela y los pibes de la '83 venían a visitarnos, pero Cristian no aparecía. A la noche siguiente apareció para jugar y después volvió a desaparecer. Un día llegó con la dueña, quien me llamó: ‘Lo quiero felicitar por Cristian; es un amor, me limpia la pileta, me barre, hace los mandados’. Le dije es un pibe buenísimo (risas). Quería que se lo mandáramos en el verano”.

La familia y los recuerdos

   En casa. Su esposa (Ana María), quien todavía ayuda lavando las pecheras de los chicos. Y sus hijos: Juan Pablo (ingeniero), Sebastián y Cintia (profesores de educación física). Además, los nietos Simón y Elena.

   Su función. Está a cargo de las categorías cuarta (A y B) y tercera. "Algunos de los chicos que trabajan en las categorías menores pasaron por mis manos. Con todos tengo una relación muy linda; siempre hablamos de los chicos".

   El espejo. "Mi primer formador, Luis Cavalli, fue un adelantado. Vino de Puan a Bella Vista. Había un potrero pegado a la cancha, nos vio, salió del club y nos trajo a todos al club. '¿A ustedes les gusta el fútbol?' Nos empezó a ubicar por la forma en que nos veía correr. Y los sábados nos juntaba para explicarnos con un pizarrón los movimientos de los jugadores. Y nos llevaba un árbitro para que nos explique el reglamento. Otro fenómeno fue Rodolfo Carapella".

Su época como futbolista

   Debut. En el año 1972 y jugó hasta 1986. Disputó 182 partidos y no convirtió goles. En 1983 jugó 14 encuentros en el torneo de Primera para Villa Mitre.

   Selección. "En 1970 fui integrante del primer Sub 15 de la Liga del Sur. Estaba encargado Oscar Testa y perdimos la final en Pergamino, en un cuadrangular. En ese equipo, de '9', jugaba el basquetbolista Daniel Allende, de Liniers".

   Recuerdo. "La famosa defensa de Bella Vista. El arquero Mieres; Donghi, Machain, Derbis y Ancán. A mí me hizo debutar Raúl López. Le decíamos 'Plumita'".

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