La historia de Eddie Jaku 

Video: tiene 98 años, sobrevivió al Holocausto y contó cuál es su secreto para la felicidad

7/2/2019 | 10:18 |

Fotos: Infobae

   Eddie Jaku, un sobreviviente del Holocausto de 98 años, contó cuál es su secreto para la felicidad y el video se hizo viral en las redes sociales. 

   "Tú dices 'no me gusta esta persona'", comienza Eddie. "Pero tú no odias. El odio es una enfermedad. Destruye primero a tu enemigo, pero a ti también", agrega.

    El secreto de la felicidad, según Eddie, es "una buena esposa y la amistad". Y recuerda una enseñanza que le dio su padre cuando tenía ocho años: "Hay más placer en dar que en quitar".

   "Quiero enseñarles a todas las personas que son jóvenes: si no aprenden de nosotros, no habrá futuro", cierra.

Su historia

   Hace más de 75 años, Eddie Jaku fue llevado junto a su familia al campo de exterminio de Auschwitz.

   En aquel entonces trabajaba de noche en una fábrica de cigarrillos en Bruselas. Vivía con su familia judía en el ático de una pequeña casa que habían alquilado gracias a la ayuda de un belga.

   Pero en la mañana del 17 de octubre de 1942 su vida cambió: "Alguien nos denunció [...] Regresé a las tres y diez de la mañana. No había luces. Pensé que todo el mundo estaba dormido. Pero mis padres y mi hermana ya habían sido tomados; me estaban esperando. Y esta vez era para Auschwitz".

   Más de siete décadas después, Eddie Jaku aún lleva el tatuaje grabado en su antebrazo: 1 7 2 3 3 8. Un recordatorio de los horrores que presenció durante sus 15 meses en el campo de exterminio y de la muerte de sus padres.

   "Vi a mi padre ir en un camión. Así que fui detrás de él, me agaché y estaba casi en la camioneta cuando un buen hombre, un buen soldado dijo: "¡Oye, tú! ¿No te dijo que fueras por este lado? ". Entonces me dijo: 'Tu padre entra al camión y tú entras en el campamento'", recordó.

   Eddie dio la vuelta y entró en el campo, un sitio donde más de 1.1 millones de personas fueron asesinadas: "Nunca volví a ver a mi padre. Mi padre, de 52 años, y mi madre, de 43, murieron esa noche en una cámara de gas. Pasaron 20 minutos antes de que se asfixiaran".

   Hoy vive en Sydney. A 73 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, dijo que hay dos lugares a los nunca regresará: Alemania, donde comenzó el horror nazi, y Polonia, donde su madre y su padre fueron asesinados.

   "No puedo y no perdonaré ni olvidaré. Pero seré feliz hasta que me muera. Les enseñaré a los niños cómo ser felices y hacer de este mundo un lugar mejor para todos", finalizó. (Infobae y La Nueva.)

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