Inseguridad: la estadística oficial ratifica que no es solo una sensación

Informe especial

Inseguridad: la estadística oficial ratifica que no es solo una sensación

10/2/2019 | 06:30 |

El delito vuelve a dominar la escena pública en Bahía Blanca. Las denuncias de enero marcan un crecimiento de los robos con armas.

Redacción La Nueva. / info@lanueva.com

   El verano explotó en el comienzo de febrero, y no por la sensación térmica sino por la de inseguridad. El reclamo social por una sucesión preocupante de robos violentos llegó a su punto máximo el martes a la noche, cuando el intendente Héctor Gay decidió organizar, para la mañana siguiente, una reunión con autoridades policiales y referentes del ámbito judicial, a fin de abordar una de las mayores problemáticas que aqueja al vecino.

   Diagnósticos sectorizados, catarsis, algunos “pases de factura” y la exhibición de un cuadro de situación preocupante, especialmente por la falta de recursos, fueron el común denominador de un encuentro que puede resultar positivo en la medida que surjan medidas efectivas y la situación mejore.

   ¿Sensación o realidad? Los bahienses perciben un fuerte crecimiento de la delincuencia y las autoridades reconocen el aumento, aunque de alguna manera lo relativizan. 

   ¿Qué marcan los números oficiales? “La Nueva.” accedió a la estadística de la Fiscalía General del Departamento Judicial Bahía Blanca.

   Con 30 asaltos con armas denunciados, enero fue, efectivamente, muy caliente si se lo compara con la media de todo el año pasado, que no alcanzó a los 19 casos mensuales (se reportaron 225 casos en los 12 meses). Y muy superior a los 13 de enero de 2018.

   De todas maneras, si el enfoque comparativo se amplía a los últimos 5 años, la cantidad no parece tan elevada, más allá de 2018. En enero de 2017 hubo 25 atracos; en el primer mes de 2016, 32 -más que ahora- y en 2015, 27.
 

   Y al margen de la consideración de los asaltos, los robos simples -con violencia en las cosas, como la modalidad de ingresar en viviendas sin ocupantes-, descendieron de manera clara el mes pasado, no solo en el cotejo con la media de 2018 sino con los enero de los últimos 5 años.

   ¿La crisis económica pudo reducir el flujo vacacional, disminuir el tiempo de casas desocupadas y desalentar la modalidad conocida como “escruche”? Puede ser, aunque es solo una especulación.

   Hay que tener en cuenta que la comparación en todas las modalidades se hace con hechos denunciados y no cometidos, que en muchos casos puede diferir.

De los picos de 60 a la media de 30

   “En los meses previos a la puesta en marcha de la fiscalía temática de robos con armas (enero de 2016), en Bahía teníamos picos de 60 asaltos, pero la media fue de 30 (como ahora). Venimos de muchos meses de bonanza y cuando se da una situación como esta, parece que existe una escalada, pero no es así”, justificó el comisario general Gustavo Maldonado, superintendente de la región Interior Sur de la policía bonaerense.

   Maldonado fue quien, durante el encuentro con Gay, remarcó el brusco descenso de los patrullajes por falta de combustible.

   “Por donde antes se pasaba 20 veces, ahora se lo hace 5 o 6”, comparó.

   En la reunión del miércoles la policía también apuntó a los presos con salidas transitorias como posibles causantes de la “ola” delictiva, aunque el juez de Ejecución Penal Claudio Brun -quien representó al Poder Judicial junto con sus colegas Gustavo Barbieri y Guillermo Mércuri y el fiscal general Juan Pablo Fernández- recogió el guante y sostuvo que apenas el 2% (35) de todos los internos de las cárceles local y de Saavedra (más de 1.700) está en esa condición.

   Remarcó que, a diferencia de lo que puede llegar a suceder en sectores del conurbano, en nuestra ciudad existe un mayor control en ese sentido (tobilleras con GPS), sin descartar que alguno de ellos pudiera reincidir.

   “La justicia viene después”, sostuvo Brun para defender la posición de su sector.

   El municipio, de su lado, se comprometió a gestionar la búsqueda de más dinero para el combustible de los móviles, pese a que el servicio debe ser garantizado por el Ejecutivo provincial, a través del Ministerio de Seguridad.

   Casi a la par del cónclave en Alsina 65, la policía mostró cierto poder de reacción -algo que se le reclamaba a partir de la falta de esclarecimiento de algunos de los delitos más resonantes-, con la detención de varios sospechosos en distintos operativos, aunque hay que dejar en claro que por las entraderas, al menos por ahora, no hay ningún acusado.

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