Fueron 19 años de sequía

Gabino Belleggia volvió a enamorarse, como la primera vez

16/11/2019 | 16:54 |

Después de varias temporadas en el ámbito liguista, el volante regresó a San Martín de Carhué y se consagró campeón.

Foto: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Fabián O. Rodríguez / Farodriguez@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa)

   Cuando Gabino Belleggia dejó Carhué para probar suerte en el fútbol bahiense siempre tuvo en la cabeza la idea de regresar a su lugar de origen y con gloria. Fue así como este año, tras varias temporadas en Bella Vista y en el ámbito liguista, "Batita" -como lo conocen en su pueblo- decidió el retorno a su segunda casa: San Martín. Y la película que se imaginó tuvo un final feliz, ya que el club que lo vio nacer con la pelota pegada al pie pudo gritar campeón después de 19 años de sequía.

   Ya más relajado, con el deber cumplido, Gabino le contó a La Nueva. sus sensaciones tras el título de Los Calvos en la Liga Regional de Fútbol de Coronel Suárez.

   “Lo soñé de chiquito. Me llegó la oportunidad de jugar en la Primera de mi club y por eso la satisfacción es doble, ya que pude coronarlo con un título”, señaló con una sonrisa ancha.

   “Fue un diez perfecto, por mi vuelta y por cómo se dio todo. Sinceramente -reconoció- fue una satisfacción muy grande y un gran desahogo, ya que esperamos 19 años para lograr un campeonato. La gente de San Martín volvió a sentirse importante en la Liga de Coronel Suárez”.

   —Hasta se sacaron de encima el karma que representaba Unión de Tornquist.

   —Tal cual. Enfrentar a Unión era un dolor de cabeza para San Martín, porque siempre lo dejaba afuera, pero esta vez fue diferente y estábamos confiados en poder revertir esa situación.

   El mediocampista ofensivo, que fue el goleador del equipo en la temporada con 11 gritos, valoró el paso por el fútbol de la Liga del Sur.

   “Estos años en el fútbol de Bahía me sirvieron para tomar experiencia. Mis años invertidos en Bella Vista y ese paso por Tiro Federal hicieron que tome las cosas con mucha responsabilidad. Por eso, cada partido en San Martín fue muy importante para mí. Creo que supe sobrellevar esa presión como jugador”, sostuvo el respecto.

   También confesó que en algún momento dudó de su regreso a la entidad albirroja.

   “Sinceramente, lo nuestro fue de menor a mayor. Al principio estaba muy mal porque perdimos los dos primeros partidos (ante Sarmiento de Pigüé y Boca de Coronel Suárez). Me preguntaba si había hecho bien en volver y otras preguntas que no tenían respuestas. Pero todo empezó a cambiar una vez que encontramos el sistema de juego de Eduardo López (el DT) y empezamos a convencernos de que San Martín estaba para cosas importantes”, resaltó.

   —¿Cuándo empezaron a sentir que crecía la ilusión de campeonar?

   —En el primer tiempo del partido ante Sarmiento de Pigüé, en la segunda rueda del torneo. Los rivales se preguntaban cómo hacíamos para jugar tan bien. Tuvimos un mediocampo muy ofensivo y siempre apostamos a jugar por abajo.

   Belleggia confesó que tanta espera valió la pena.

   “Casi todos los fines de semana estoy viajando a festejar, jaja. Hace poco fuimos con parte del plantel a la ruinas de Epecuén y la pasamos muy bien. Hubo muchos momentos de felicidad. Pero también los vivimos durante todo el año porque logramos mantener un grupo muy unido, más allá de los momentos futbolísticos. Siempre compartimos muchas cosas, mate, comida, etcétera. Siempre fuimos hacia adelante”, contó.

   —¿Cuándo empezaste a maquinar la idea del regreso?

   —Siempre tenía la idea de volver. Era mi deseo, pero Roberto (Achares) me decía que me quede en Bella Vista porque me necesitaba. Después de tanto insistir, le pude torcer el brazo y me cedieron.

   Gabino jugó en Los Calvos hasta el 2008 y con 14 años se vino a Bahía.

   “Había salido campeón con la 92, aunque yo soy 94, en prenovena, pero acá fue más lindo porque le pude dar una alegría a la gente. Acá no hubo un héroe, fue todo el equipo el que salió campeón”, remarcó uno de los referentes del plantel.

   Y luego repasó distintos momentos del año.

   “El primer partido, pese a que perdimos, fue muy especial porque entré a la cancha por primera vez como jugador de Primera. Fue una sensación muy linda”, se emocionó.

Foto: Gentileza Ayelén Angerami

   “Después, el día de los tres goles a Empleados de Comercio, en nuestra cancha, fue especial. Me dieron la pelota, pero la devolví porque no teníamos demasiadas, jaja. Y el mejor recuerdo es el gol de la final en cancha de Unión (empate 1 a 1). Fue muy importante y lo voy recordar toda la vida, más allá de que haya sido de penal”, dijo, inflando el pecho.

   —En la segunda final, Stefanof te atajó el penal y tuvieron que sufrir hasta el cierre. Imagino que no veías la hora de que el árbitro pitara el final.

   —Ufff. El resultado de ida, más el gol de Juan Emilio (por Calzetta) hicieron que el penal errado no influya en el título. Hubiese sido lindo haberlo convertido para no sufrir tanto. Pero el fútbol es así. Si no se sufre, no vale.

   Además, comparó el fútbol de la Liga de Suárez y el fútbol liguista.

   “Sabemos lo importante que es la Liga del Sur, pero la Liga de Suárez creció en los últimos años. No sentí demasiadas diferencias en lo futbolístico y en lo físico, aunque acá hay mucha más competencia. Y allá, los pisos te permiten jugar mucho”, resaltó.

El apodo y el sueño…

   Gabino Exequiel Belleggia heredó como buen pueblerino el apodo del padre.

   “A mi papá (Gabino Ariel) le dicen Bata y, por ende, a mí me pusieron Batita”, contó quien recibió muchos abrazos y besos en la consagración, a tal punto que le sustrajeron los botines.

   —¿Qué sueño tenés en lo futbolístico?

   —El sueño por el cual llegué a Bahía: jugar en Olimpo. Cuando vine en el 2009 tuve una prueba fugaz, pero por una cosa u otra no se dio. Pero me gustaría ser parte del primer equipo de Olimpo. Mi familia es hincha del aurinegro, Franco, mi tío, tuvo un paso por la Liga del Sur y está mi primo Lautaro.

“Pude irme a mitad de año a El Salvador”
 

   Gabino confesó que en el medio del torneo tuvo una oferta del exterior.

   “Pude irme a mitad de año a El Salvador -contó-, pero por respeto a San Martín, y a la gente que estaba muy ilusionada, decidí quedarme. En cambio, si hoy sale una propuesta o alguna chance para irme, la analizaré”.

   —Y no te arrepentiste.

   —Para nada. La verdad que valió la pena haberme quedado. 

   —Eras importante en el equipo. ¿Te pesaba esa responsabilidad?

   —El ser responsable o tener peso en un equipo no es fácil, pero lo tomé con la misma responsabilidad que en Bella Vista. Pude llevar bien esa carga. Me costó, pero con el correr del tiempo pude superarla.

   —Imagino que todos te miraban distinto.

   —Es verdad. Desde que llegué, la gente me recalcaba que quería salir campeón. No importaba cómo. Había esa necesidad, sobre todo con el hecho de que Racing había salido campeón en la temporada anterior.

   —Carhué no se puede quejar.

   —Y no. El pueblo tiene que estar más que feliz porque, más allá de la rivalidad, quedó demostrado que Carhué dejó una muy buena imagen en lo futbolístico.

   —¿Y ahora qué?

   —Pienso en descansar y en analizar mi futuro. No hay nada concreto, espero tomar la mejor decisión. Después, le pondré todas las pilas a mi carrera, como hasta ahora.

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