Historias más allá del deporte

Los bahienses pararon la pelota para poder analizar el conflicto social en Chile

10/11/2019 | 06:30 |

Los entrenadores de básquetbol Jorge Alvarez, Gabriel Schamberger, Diego Morani y Emiliano Cucchetti y el periodista Andrés Del Brutto llevan -al menos- una década en el país vecino.

Fotos: Reuters.

   Por Ricardo Sbrana - rsbrana@lanueva.com

   (Nota de la edición impresa)

   Mientras continúan los reportes de marchas e incidentes en la capital, donde persiste lo más duro del reclamo, consultamos a bahienses radicados en Chile -ligados al deporte- respecto del conflicto social.

   Cada uno hizo foco común en las motivaciones de la protesta y el rechazo a los actos de violencia, pero aportó una mirada personal sobre nudos de conflicto en el estilo de vida chileno.

   Jorge Alvarez es entrenador jefe de Atlético Puerto Varas, equipo que participa en la Liga Nacional de ese país. Torneo que, por otra parte, había sido suspendido por la situación y se reanudó el miércoles pasado.

   “Hay dos o tres puntos que son lo que la gente más se queja. Uno el alza de precios de los últimos tiempos. El otro punto es las jubilaciones privadas. Acá te descuentan como era antes en Argentina con las AFJP. El problema es que el gobierno hace una proyección de vida de la gente de 110 o 115 años. Es decir, te prorratean lo que pagaste en tu época laboral. Entonces te jubilaste a los 65 y te lo dividen por 115, como 50 años edad pos jubilatoria. Es el robo más grande, porque gente que trabajó toda su vida después cobra una jubilación de 400 dólares que no le alcanza para vivir. Esa es una de las quejas más grades hoy”, afirmó.

Jorge Alvarez.

   Este bahiense vive en el sur chileno, en Puerto Varas, desde 2002.

   “Lo que sí hay es un nivel de endeudamiento interno muy grande de la gente. Se consume mucho con tarjeta de crédito y cuando llega el sueldo, directamente se transfiere. Ese sí es un problema. En cuanto a los incidentes, fue una cosa medio armada. Por un lado gente que sí siente necesidad de revelarse, más un poco de grupos que generaron el caos”, agregó.

La herida histórica

   Diego Morani es otro de los entrenadores que emigró hace tiempo. En agosto de 2002 se radicó en La Serena, una playa 500 kilómetros al norte de Santiago de Chile.

   “Sorprendió la forma en la que explotó. Da la sensación que está armado. No tengo color político. No es que no me interesa, pero no me gustan ni la izquierda ni la derecha. Acá en Chile está muy polarizado. Quedó una herida muy grande de la dictadura de Pinochet, en la década del 70. Creo que los dos lados se mandan macanas y tienen aciertos. Pero esto es algo que viene desde hace muchos años”, afirmó.

   “Los reclamos de la gente son legítimos. En La Serena mi hijo más grande y mi señora salieron a reclamar. Ella es profesora de Lengua y Filosofía y estudia Psicología. Salieron muchos profesores a protestar, porque las carreras universitarias son impagables. Si vos tenés una familia con un ingreso medio, con tres hijos con edad escolar o universitaria, tenés que optar si uno estudia o estudian dos y uno de la familia no come... A ese nivel”, afirmó.

Diego Morani y su pareja Cecilia Paulina.

   “Por lo tanto todos los reclamos que hay los entiendo perfectamente, aumentos en el costo de la salud, la nafta, el subte. Y está bien que reclamen. Pero todo lo que va aparejado, no lo justifico en absoluto. Como que en una manifestación de 3 millones se metan 300, si los podemos llamar seres humanos, que son los que están con capuchas, los enmascarados, los que prenden fuego y revientan los negocios. A su vez eso forzó a una reacción muy desmedida del gobierno, que fue instaurar el toque de queda”, agregó Morani, hoy dedicado al mundo de las inversiones.

   “Acá en La Serena no se vio caos al nivel de Santiago, pero hubo supermercados saqueados y quemados. Hace un par de años se le tenía mucho miedo y respeto a la fuerza pública. Hoy los jóvenes le perdieron respeto y miedo. Se generaron muchos eventos muy desagradables con fuerza desmedida de la policía contra gente que circulaba en el horario de toque de queda, que ahora se terminó. Pero otra vez volvieron algunos desmanes. La gente está muy alterada. El reclamo quiere seguir, pero no quieren desmanes”, agregó.

   “La gente está tan podrida, que exige los cambios de hoy para hace cinco minutos atrás. Y el gobierno está en jaque, porque para generar un cambio, como pide la gente, se necesitan muchos recursos. Y nadie los tiene. No sé si la gente tendrá paciencia para aguantar el amplio espectro de cosas que el gobierno deberá cambiar. Será un juego de ajedrez muy interesante”, afirmó.

   “Comparando con el contexto, con matices, es un poco lo que pasa en la mayoría de Sudamérica. Es un sentimiento general. La gente está muy cansada con los gobiernos, no le cree a nadie. Mi abuelo decía que el político, ese tipo de vocación pública, está extinto. Hoy son todas arpías que buscan el rédito personal por encima del bien de la gente”, sostuvo.

El efecto social

   Andrés Del Brutto es un periodista deportivo bahiense que vive en Santiago de Chile desde 1992.

   “Los reclamos del pueblo chileno en general son resultado de muchos años de frustración y bronca. El país alcanzó un desarrollo importante en muchas áreas, es verdad, pero al mismo tiempo tiene una desigualdad muy grande. La salud es paga, la educación es paga... Sí o sí hay que endeudarse para tener salud o educación de calidad. Sólo por nombrar dos aspectos de la vida cotidiana”, contó.

   “La gota que rebalsó el vaso fue el aumento del pasaje de subte, los estudiantes manifestándose y las declaraciones desafortunadas de distintos ministros de gobierno. Como el que recomendó a los estudiantes que se levantaran más temprano para pagar la tarifa más económica (de subte)”, dijo.

Andrés Del Brutto.

   “Se generó un estallido de proporciones y ahora distintos sectores de la sociedad se manifiestan por distintos motivos. Empleados de la salud, transportistas que reclaman por el TAG, que es el peaje electrónico en las rutas. Los autos tienen un dispositivo y ese cobro se está volviendo abusivo”, indicó Del Brutto, ex periodista en El Gráfico Chile y hoy conductor de un programa de autos en el canal CDO del comité olímpico chileno, además de gestionar el marketing en un equipo de rally local.

   “Las manifestaciones han logrado un efecto muy importante: el social. Se están realizando cabildos públicos en distintos puntos del país para generar ideas y generar un pacto social. Además el presidente removió ministros y planteó una agenda social”, contó.

   “Un aspecto que tiene este estallido es que la bronca ha sido tan grande y tanto el tiempo que el pueblo chileno estuvo reprimido, primero con 17 años de dictadura y luego durante muchos años de supuesto bienestar económico, que fue enorme la carga de violencia del estallido. De ahí, grupos que simplemente se juntan a romper y a destruir. Todos los días. En porcentaje es mucho menor que la gran masa de gente que protestó en forma pacífica”, aclaró Del Brutto.

   “Hay dos hechos muy terribles que quedaron evidentes en el marco de estas protestas. Primero la represión brutal de las fuerzas de seguridad. Carabineros es una institución desprestigiada por casos de corrupción financiera en los últimos 3 años. Se demostró un desfalco tremendo de sus autoridades a través de una red de corrupción. Además arrastra la sombra de muchos detenidos desaparecidos en la dictadura. La represión fue brutal. La gente les perdió el medio y el respeto. Los enfrentan cara a cara, lo que demuestra el nivel de hastío”, concluyó.

Cuadras de cola para el súper

   Gabriel Schamberger, hoy entrenador desocupado, lleva una década en Concepción.

   “Esto explotó hace 15 días como consecuencia de una alza en el valor del metro (subte). Pero la situación venía mal desde hace un tiempo. Los 30 pesos del metro fueron el detonante de las protestas hacia las malas políticas de salud, vivienda, educación... Con eso se armó el problema de la gente en la calle”, contó Pantera.

   “La gente no se había pronunciado nunca como ocurre en Argentina. Acá empezó con el metro, con un grupo de estudiantes y a partir de eso se inició el gran problema. La gente salió a manifestarse y junto con eso, el tema de la delincuencia. Parecido a lo que vivimos en Argentina 2001, aunque acá la delincuencia todavía no terminó. No se sabe qué pasará. No veo que haya mucho cambio. No creo que todas las peticiones de la gente las lleven a cabo”, indicó Schamberger.

Gabriel Schamberger.

   “Con la violencia destruyeron, incendiaron, robaron te diría el noventa por ciento de los súper del país. Se pararon varias actividades como las clases en los colegios... Y los supermercados asumieron horarios especiales de apertura y de cierre. Ahora medio que se normalizó el funcionamiento, pero cuando reabrieron, se veían colas de gente de tres a cuatro cuadras esperando entrar a comprar en grupos de a diez o veinte como máximo”, dijo.

“Democracia obsoleta”

   Emiliano Cucchetti es otro de los varios entrenadores bahienses radicados en Chile. Vive en Ancud desde hace 14 años, lejos de donde se produjeron los mayores destrozos.

   “Lo ocurrido es una evolución inmadura de la sociedad. Evolución porque despertó a la gente, que ya no soportó más las mentiras de los políticos y la dirección con la que llevan el país, por la cual unos pocos se enriquecen. Si bien el país funciona, está todo privatizado y la distribución de riqueza no es pareja”, afirmó.

Emiliano Cucchetti.

   “Por otra parte para mí la democracia está obsoleta. No el método de elección, de votar. Pero no puede ser que en Argentina se haya votado a Alberto Fernández sin saber quién será su ministro de Economía o su ministro de Salud, por ejemplo. Para mí la democracia va a evolucionar cuando se vote al equipo completo y un plan de gobierno completo. Si no se lleva ese plan a cabo, esa persona debe dejar el cargo", sostuvo Cuchetti.

   "El chileno tiene razón en su reclamo, pero en algunos casos equivocó el camino. Los destrozos no son la vía", concluyó.

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