La incursión en la B

El Villa Mitre de Montenegro, Cunningham, Ipucha, Navallo, Garayzar, Segal, Raúl López y Fleitas

19/10/2019 | 07:05 |

En 1985 lo dirigió Daniel Allende y quedó a las puertas del ascenso. En 1986 descendió.

Fotos: archivo-La Nueva.

Por Fernando Rodríguez / ferodriguez@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa)

   El próximo lunes Villa Mitre debutará en la segunda categoría del básquetbol argentino, en la cual ya participó en las temporadas 1985 y 1986.

   Eran otros tiempos. Había explotado la Liga Nacional, la misma que, en sus inicios, Bahía tuvo cinco equipos en la pirámide: Estudiantes, Olimpo y Pacífico en la A y El Nacional y Villa Mitre en la denominada B, hoy Liga Argentina, antes TNA (Torneo Nacional de Ascenso).

Cunningham, Garayzar, Montenegro y Allende.

   La dirigencia tricolor fue a buscar a Daniel Allende como DT, quien reemplazó a Alejandro “Paquito” Álvarez, el mismo que clasificó a Pacífico a la Liga A y luego al tricolor -de forma invicta, en 9 presentaciones- de la primera Regional a la Liga B.

   La Villa armó un equipo con marcadas pretensiones. Al punto que era más costoso que los otros de la ciudad -Estudiantes, Olimpo y Pacífico- que participaban de la Liga A.

Hernán, en las alturas.

   Mantuvieron a Alejandro Navallo, Martín Ipucha, Ricardo Segal, Raúl López, Dante Fleitas y sumaron a Gerald Cunningham (ex Alem) como extranjero, Hernán Montenegro (venía de España) y Juan Garayzar (ex Barracas), entre los jugadores de mayor relevancia.

   “Hasta ese momento pocos se querían ir de Bahía a jugar afuera. Fue un camino en el que hacíamos experiencia a medida que lo transitábamos”, recordó Allende.

   Durante un tiempo tuvo de asistente al puertorriqueño Julio Toro Díaz quien, paralelamente, dirigía a Liniers en el torneo de Segunda.

   El tricolor jugaba de local en cancha de Alem (y alguna vez en Olimpo), cumpliendo con las 27 fechas de suspensión a su escenario.

   Participaron 36 equipos en esta primera edición, divididos en 3 zonas y dos subgrupos, otorgando tres ascensos.

   Villa Mitre integró el subgrupo 2 junto con Círculo Policial, Independiente de Avellaneda, Huracán de San Justo, Independiente de Neuquén y CEYE de Berisso.

Garayzar en plena definición.

   En la primera fase terminó invicto (8-0).

   “Se había logrado una buena química y se jugaba muy bien. Le ganamos 7 veces a Olimpo en partidos de preparación. Lo que más perjudicó fue haber dado la ventaja de jugar con un solo extranjero”, entendió Allende.

   En la B-1 se ubicó detrás de Lanús, con seis triunfos en 10 presentaciones.

   En la primera serie de playoffs eliminó a El Nacional y en la siguiente, a Vélez.

Las potentes piernas de Ipucha sintetizada en esta imagen.

   En el hexagonal final, Villa Mitre fue cuarto, cosechando cinco triunfos en 10 partidos.

   “Lo jugamos con Cunningham en una pierna. Con un extranjero más hubiese sido diferente la historia”, aseguró Daniel.

   Dos noches inolvidables marcaron el destino tricolor. La primera, cediendo contra Echagüe, en cancha de Alem, con un doble en el último segundo del destacado Charles Parker: 108-107.

Cunningham y Parker, dos grandes jugadores.

   Curiosamente, en ese partido, desde la tribuna arrojaron un zapato (¡sí un zapato!) que golpeó al estadounidense Glenn Shudop.

Shudop en el piso. Una reacción sin explicación.

   Después se recuperó con una victoria afuera, ante Olímpico, 92 a 90.

   Villa Mitre fue el equipo que de visitante, a diferencia del resto, le hizo partido a todos. Y una referencia es que la máxima diferencia en contra fue de 7 puntos.

   “Jugar de visitante no era como ahora. Pero teníamos jugadores de mucha personalidad. Unos años después, con algunos de esos ascendimos en Comodoro”, rememoró el Trompo.

   El triunfo en La Banda poco valió cuando, al regreso, el tricolor sumó la segunda derrota consecutiva como local, ante Caja Popular de Tucumán, 85 a 83, en Olimpo.

Cunningham, un jugador determinante.

   Finalmente, ascendieron Caja Popular, Firmat FC y Echagüe de Paraná.

   Esa temporada en la Villa quedó un sabor amargo.

   “Como había que juntar plata, en cada viaje armaban un partido. Y jugamos 82. En su momento le ganamos a Sport en Cañada o al mismo Atenas en el Corazón de María... Creo que también conspiró que tuvimos que jugar un montón de partidos y como los jugadores recibían plata por eso, querían jugar a cada rato. Y llegamos un poco cansados”, entendió Allende.

El descenso

   Después del golpe de la primera temporada, “Paquito” Álvarez volvió a dirigir, aunque no alcanzó a debutar y se fue luego de un cuadrangular preparatorio, asumiendo Oscar Brúa, a quien, más tarde, lo sucedió Adolfo Lista.

   Resultó una temporada complicada.

   La dirigencia, además del aspecto deportivo, al mismo tiempo le hizo frente a la finalización del flamante gimnasio, inaugurado el 13 de julio (triunfo ante Olimpo, por 95 a 93) y que contuvo el primer partido oficial el 8 de agosto de 1986, ante Atlanta, por la quinta fecha de la B-2.

La inauguración del flamante gimnasio, jugando ante Olimpo.

   El tricolor esa temporada terminó sin extranjeros, luego de traer a Larry Emery (no alcanzó a debutar), Jerome Williams, Sam Nelson y Mike Cunningham (ningún vínculo con Gerald).

   Compartió el subgrupo 2 con Independiente de Neuquén, Peñarol, Vélez, Atlanta, Huracán de San Justo y Morón.

   Cayó a la B-2 y después descendió, tras perder ante Atlanta, por la permanencia, de visitante (119 a 101) y de local, (90 a 80), el 26 de septiembre de 1986.

   Ese año ascendieron Olímpico, Estudiantes de Concordia y Gimnasia y Esgrima La Plata.

   Pasado mañana, después de 33 años y 24 días, Villa Mitre recibirá a Del Progreso de General Roca, en el Casanova, retomando así el camino que supo recorrer.

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