En las jugueterías bahienses ya no todo es color de rosa

En las jugueterías bahienses ya no todo es color de rosa

14/1/2019 | 07:00 |

En tiempos de igualdad de género, los objetos de diversión de los más chicos no escapan al avance de la sociedad. Juguetes unisex, el “impuesto rosa” y el temor a qué regalar por la reacción de los padres.

En las jugueterías bahienses ya no todo es color de rosa

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Por Federico Moreno / fmoreno@lanueva.com

   La muñeca y la cocinita rosa son para ella. La pelota, el auto y la pistola son para él. Siempre fue así... hasta ahora.

   En consonancia con la lucha moderna por la igualdad de género, que abarca cada vez más frentes de debate, los objetos con los que juegan, crecen y aprenden los más chicos no podían quedarse afuera.

   “La Nueva.” consultó en jugueterías de nuestra ciudad para saber cómo se vive en ese rubro la cuestión de género, y para contrastar las conclusiones vertidas en un detallado informe sobre la materia publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

   Dicho informe señala que en nuestro país la oferta de juguetes está orientada según la lógica binaria de varón y mujer y que los juguetes para nenas están relacionados en gran parte con la maternidad, las tareas domésticas o el cuidado estético, mientras que los de varones se asocian con deportes, armas y autos.

  Además, la publicación sostiene que el precio promedio de los juguetes de nenas más vendidos es injustificadamente superior al precio de los más vendidos para nenes, y que al comparar juguetes de iguales características, aquellos apuntados al género femenino sufren del llamado “impuesto rosa” y son significativamente más caros que los destinados al género masculino, en ocasiones hasta un 300 % más costosos, siempre tratándose de un producto de iguales características y descripción.

“Los padres tratan de que el chico sea feliz”

   Consultado por los hábitos actuales de los clientes a la hora de comprar un juguete, Jorge, dueño de una juguetería de calle Brasil al 500, opinó que “el gusto de los chicos está muy atado, fundamentalmente, a lo que impone la televisión. Y en segundo lugar a lo que ve permanentemente, es decir al ejemplo de sus padres. Hoy hay varones que se llevan muñecos de bebés y cocinitas, por el simple hecho de que ven a su papá cuidando a sus hermanitos o cocinando mientras la mamá es la que todavía no llegó del trabajo”.

   “Creo que el prejuicio de que el arma es para los nenes y el carrito de muñecas para las nenas está muy relacionado con una generación pasada, los padres ahora de 35 o 40 años no se fijan en esas cuestiones, solo tratan de que el chico sea feliz y libre. Acá en la juguetería tal vez se ven esos prejuicios en los abuelos al momento de llevar un regalo, pero te diría que son los menos, porque si están presentes en la vida de sus nietos saben qué les gusta, y eso puede ser cualquier cosa”, comentó el comerciante.

   “Claramente no vamos a olvidar tan rápido la cultura de la que venimos, en la que el rosa se asimilaba a la mujer, por lo que los varones siguen teniendo tendencia a colores más rústicos, que les recuerden a su personaje favorito, por ejemplo uno que lucha en televisión”, explicó Jorge.

   Pero por lo visto, paradójicamente, que siga existiendo una distinción de colores permite que otra barrera vaya desapareciendo. “Hoy las nenas llevan armas, que antes eran solo para los nenes, pero eso sí, son armas con vivos rosas, violetas o fucsias”, agregó.

   Respecto al denominado “impuesto rosa”, que por definición es un tributo oculto que se paga por productos o servicios orientados a las mujeres respecto a sus equivalentes orientados a los hombres, el vendedor dijo no haber prestado mucha atención a si existe una hipotética diferencia de precio, aunque trató de encontrarle una explicación en caso de que se diera.

   “En realidad los trajes y las cosas de ellas tienen un valor agregado, las cosas de hombres son siempre más modestas. Así como un vestido de novia probablemente sea más caro que el traje del novio, el disfraz de la Mujer Maravilla lleva brillos, lentejuelas y otros detalles que el de Superman no, el de Superman es un traje completo, con una capa y una “S”. ¿Hay que dejar de discriminar en eso? Entonces el disfraz de la Mujer Maravilla será un traje completo con una “M” en el pecho, pero no, generalmente a la mujer no le va a gustar algo tan simple”.

“Algunos clientes reconocen su prejuicio”

   Mónica y Ketty tienen hace casi 37 años una juguetería muy conocida frente a la plaza Rivadavia, y después de tanto tiempo en el rubro, hoy notan una mayor apertura mental con respecto a la cuestión de género por parte de sus clientes.

   “Muchas veces los interpelamos, a veces les gusta un auto pero desisten cuando ponen en la balanza que es para una nena, y yo les digo '¿por qué no, acaso las mujeres no andan en auto?'. Algunos reconocen su prejuicio y se tocan la cabeza como diciéndote 'lo tengo acá'”, contó Ketty.

   A diferencia de Jorge, el comerciante previamente citado, la vendedora sostuvo que los de mayor apertura mental son los adultos mayores, y que los jóvenes son quienes más temen a la hora de hacer un regalo.

   “La otra vez a unos abuelos les ofrecimos un camión para la nieta, la abuela dijo 'ah sí, tiene patio para poder usarlo, bárbaro' y se lo llevó. En cambio algunos jóvenes analizan llevar un muñeco de bebé para un varón pero se tiran atrás por temor a la reacción del padre de la criatura”, agregó.

   “Hay de todo, pero en líneas generales hay menos prejuicios que antes. Los chicos sobre todo, me refiero a niños y niñas, agarran lo que les gusta, sin tanta vuelta. Pero también hemos escuchado a padres decirle a un hijo varón 'no toques eso que es de nena'”.

   “Lo que sí ha cambiado bastante con el paso de los años es la parte de juegos didácticos. Antes parecía que la nena no pensaba, porque todos esos juegos eran para varones. Ahora hay muchos juegos de ingenio, de construcción con ladrillitos y eso, que fueron adaptándose en sus colores para que los puedan jugar también las nenas”.

   Sobre el impuesto rosa, las dueñas de la juguetería respondieron no notar nada al respecto, ni por su parte ni desde las listas de precios de los proveedores, y por último anticiparon que pronto dejarán de entregar moños celestes o rosas, y entregarán al azar sobre una paleta más diversificada.

Época de empoderamiento

   Las vendedoras de una reconocida juguetería de Alsina al 200 sostienen que, en líneas generales, notan un cambio en la mentalidad de la gente.

   "El otro día, sin ir más lejos, se llevaron un auto a radio control para una nena, algo hace años impensado. A una señora le ofrecimos pinturitas para una nena y dijo que 'en esta época de empoderamiento que vivían las mujeres no le iba a llevar eso'”, comentaron Eugenia y Leticia.

   Coincidieron con los demás comerciantes entrevistados en el hecho de que si bien en las categorías de juguetes se va borrando la barrera del género, como pueden los autos, las armas, las pelotas –-las nenas empiezan a llevarlas--, cocinitas o máquinas de hacer pan o helado, los colores siguen bien definidos y es difícil romper con esa idea tan arraigada.

   “Hay mamás que si algo no es rosa, para sus nenas no lo compran. O al revés, los varones ahora llevan cocinitas, ¡pero que no sean rosas!, ni tampoco el envoltorio del regalo para un nene. Nosotras a veces les decimos sutilmente que ya estamos en el 2019, nos contestan que tenemos razón pero igual se niegan a llevar el juguete si no es del color que consideran adecuado para uno u otro sexo”, agregaron.

   Sobre el “impuesto rosa”, a diferencia de lo que sostiene el informe realizado por CEPA, las vendedoras aseguraron que no se observa en esa juguetería, ya que se da que a igual juguete –-ejemplo muñeco de Superman vs muñeco de la Mujer Maravilla--, igual precio.

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