Argentino y bahiense: el escritor que sedujo a los españoles

13/1/2019 | 06:30 |

El escritor bahiense Guillermo Martínez se quedó con el prestigioso premio Nadal novela en Barcelona con su obra "Los crímenes de Alicia".

Franco Pignol / fpignol@lanueva.com

   Uno de los premios literarios más antiguos de España, esta vez en su edición 2019, está en manos de un bahiense. Guillermo Martínez se quedó en Barcelona con el Nadal de novela gracias a su obra “Los crímenes de Alicia”. 

   De esa manera se consagró como el tercer argentino ganador en la historia del certamen que se realiza desde el año 1944. Antes lo habían logrado Juan José Saer, en el año 1987, con la novela “La ocasión” y Luis Gasulla, en 1974, con “Culminación de Montoya”.

   “El libro se va a publicar en febrero. Estoy feliz porque no me imaginaba la repercusión que tenía este premio en España. Es el premio más antiguo para ellos y la lista de los ganadores, desde el año 1945 es casi de lo mejor de la literatura española. Es muy impresionante ver los nombres de los ganadores. Desde  Miguel Delibes, Francisco Umbral, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, toda gente que he leído y son grandes escritores”, contó con felicidad Guillermo Martínez.

   —¿Qué significa para vos ganar un premio en el país donde surgió nuestro idioma?

   —En mi caso me resulta un continente un poco extraño. Cada país tiene sus referentes, sus grandes nombres y sus candidatos. En ese sentido es particularmente emocionante porque fue un caso imprevisto para ellos. En general la tendencia, sobre todo del premio Nadal, es la de premiar autores españoles. Hay un muy pocos latinoamericanos, creo que soy el quinto.

Por mi parte sostuve y defendí que la novela apareciera en argentino. Hay una cantidad de palabras que se podría elegir la equivalente, pero eso quedó claro que no va a ser así. Los españoles la leerán como una obra argentina".

Una obra argentina

   —¿Hiciste algún esfuerzo por conquistar al jurado español mediante el idioma?

   —No, para nada. Mi novela está escrita en argentino. Se dan cuenta ni bien la empiezan a leer. Igual que si la enviaría un mexicano o un chileno. Seguro que ni bien empezaron a leerla se dieron cuenta con seguridad de que no era español.

   —Digamos que no hay especulación posible.

   —Quizás alguien que no es español pueda decidir escribir como en España para intentar ganar el premio, pero yo he visto que los argentinos se adaptan rápidamente. Hay una cantidad de sutilezas con los verbos, con algunas selecciones de palabras, objeto directo e indirecto... en fin, no es tan sencillo impostar el español. Por mi parte sostuve y defendí que la novela apareciera en argentino. Hay una cantidad de palabras que se podría elegir la palabra equivalente, pero eso quedó claro que no va a ser así. Los españoles la leerán como una obra argentina.

   —¿Alguna vez pensaste que iba a llegar el día en el que ibas a tener que decidir tan rápidamente la publicación de una novela inédita como te ocurrió luego de ganar el Nadal?

   —La verdad que no porque en general siempre es al revés. Uno termina la novela, se lee, se corrige y hasta el diseño de tapa a veces pasan meses. Pero tengo que decir que después de mi primera novela pude empezar a publicarlas más rápidamente. Porque si bien soy muy lento para escribir, generalmente las termino de una manera muy pulida. Por eso paso tanto tiempo escribiendo.

   —Teniendo en cuenta tu condición de matemático ¿se puede decir que resolver problemas o despejar “x” te ha servido para escribir de una manera más breve e intensa?

   —Hay algo del espíritu de la matemática que trata de resolver cosas que son muy complejas de una manera elegante y precisa. Justamente las mejores soluciones son aquellas que tienen cierta economía y elegancia. Cuando una demostración es excesivamente abstrusa se sospecha que aún no se encontró cuáles son las propiedades cruciales que permitan hacer las cosas de una manera más natural o sencilla pero sin perder la profundidad. La idea es acercarse a ideas profundas sin perder la intención de claridad. La sencillez necesaria, pero no el simplismo.

   —Como hizo Einstein con la teoría de la relatividad.

   —Sí, hay una anécdota muy interesante que cuenta Sábato sobre esa teoría.

La matemática me dio cierto afán de transparencia. Poder explicar algunas cuestiones (sobre todo cuando aparecen cuestiones relacionadas a la lógica o a la matemática) de una manera que sea expresiva literariamente y comprensible hasta cierto punto también".

   —¿La recordás?

   —Un amigo le pregunta si le podía explicar la teoría de la relatividad, entonces el comienza a explicársela, con los sensores, los espacios, la geometría... el amigo no entiende nada. Entonces para que pueda entender su amigo comienza a hablarle de relojes, de trenes... En un momento lo simplifica tanto que el amigo le dice: “¡ahora sí, ahora logré entenderlo todo!”. Entonces Sábato le dice: “Bueno, pero ahora no es más la teoría de la relatividad”. A veces se puede simplificar, pero no demasiado.

   —¿Qué creés que te dio la matemática a la hora de escribir tus textos?

   —Puede ser cierto afán de transparencia. Poder explicar algunas cuestiones (sobre todo cuando aparecen cuestiones relacionadas a la lógica o a la matemática) de una manera que sea expresiva literariamente y comprensible hasta cierto punto también.

"Escribo las novelas como si fueran cuentitos. Voy frase por frase"

   —¿Podés afirmar que tu condición de matemático te ayuda a pensar las historias de otra manera?

   —¿Qué pasaría si alguien quitaría de la información de la solapa que soy matemático? Escribo desde la infancia, desde que tengo siete años. No te podría decir que pienso las historias de manera diferente desde que empecé a estudiar matemática. Siempre pensé como un escritor. La única vinculación mayor tiene que ver con mi formación de cuentista. El cuento de por si es riguroso, tiene una cierta economía del lenguaje y favorece la precisión. Hay una cantidad de elementos de la estética matemática que ya están presentes en la estructura de un cuento. Como mi formación como la de muchos otros escritores es el cuento, no es tan extraño que mis novelas vayan por esos carriles. De hecho, siempre digo que me gusta pensar que escribo las novelas como si fueran cuentitos. Voy frase por frase.

Creo que Borges buscaba en los ejemplos cuál era la propiedad crítica para abstraer. Él también, antes de escribir sus cuentos, rastrea en la tradición literaria distintas variaciones de aquello que quiere contar".

Borges y la propiedad crítica de los ejemplos para abstraer

   —¿Por qué entre tus ensayos elegiste desarrollar la relación entre "Jorge Luis Borges y la matemática" (2003)?

   —A lo largo de su vida Jorge Luis Borges leyó más de 45 libros de matemática e hizo el prólogo del libro “Matemáticas e imaginación”, de Kasner Newman y el de un libro sobre la cuarta dimensión. Tenía un interés permanente. Hay casi doscientas referencias explícitas de matemática en sus obras. Lo que hice fue una compilación de todas las citas matemáticas en la obra de Borges y otra sobre las referencias bibliográficas de las obras que consultó. Lo que más me interesa es rastrear en sus ficciones la manera en que él utiliza las matemáticas como germen de ideas narrativas o literarias. Por ejemplo, en "El Aleph" utiliza la idea de George Cantor que dice que el infinito es un conjunto que tiene un sub conjunto propio que es combinable con él. Esa, entre muchas otras.

   —¿Qué relación le podés encontrar a Borges con un colega tuyo matemático?

   —Creo que él buscaba en los ejemplos cuál era la propiedad crítica para abstraer. Él también, antes de escribir sus cuentos, rastrea en la tradición literaria distintas variaciones de aquello que quiere contar. De algún modo esos ejemplos similares y afines aparecen rodeando a la ficción principal que él quiere narrar. Es el mismo modo en que proceden los matemáticos cuando investigan la teoría. Tratan de abstraer lo que tienen en común todos los ejemplos afines.

La obra de Guillermo

   Libros de cuentos: "Infierno grande" (2001) y "Una felicidad repulsiva" (2013).

   Novelas: "Acerca de Roderer" (1993); "La mujer del maestro" (1998); "Crímenes imperceptibles" (2003); "La muerte lenta de Luciana B." (2007); "Yo también tuve una novia bisexual" (2011) y "Los crímenes de Alicia" (2019).

   Ensayos: "Borges y la matemática" (2003); "La fórmula de la inmortalidad" (2005); "Gödel para todos, obra de divulgación científica coescrita con Gustavo Piñeiro" (2009) y "La razón literaria" (2016).

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