Ellas también salen a la cancha

La historia de More

Fútbol mixto en Bahía: ellas también salen a la cancha

11/1/2019 | 07:00 |

Ellas también salen a la cancha

Imágenes y grabaciones: Damián Vallejos / Edición de video: Francisco Villafañez

Por Belén Uriarte / buriarte@lanueva.com

 

   Verdad o reto.

   Morena y su hermano Lucas estaban aburridos y decidieron jugar. Ella eligió reto: si perdía, empezaba fútbol con su hermano; si ganaba, su hermano arrancaba patín.

   Perdió ella. Por eso el año pasado se sumó al equipo de Cecudei, que representa a Villa Delfina en la Liga Municipal.

   —Jugar con los varones es distinto a jugar con las nenas porque un nene sabe más y entre ellos se hacen más pases. Y cuando entra una nena es diferente, no hacen tantos pases, juegan más entre ellos —cuenta More, como la llaman en el club.

   Con una calza a rayas, unos botines verdes y azules, una remera gris y el pelo atado con un chuflín, corre a la par de sus compañeros y cada tanto para para hablar con otros amigos detrás de uno de los arcos de la cancha de pasto y tierra, en Coronel Vidal y Montevideo.

   Pertenece a la categoría 2009/10 y forma parte de uno de los tantos equipos de fútbol mixto que participan de la competencia barrial. El año pasado no pudieron llegar a la final, pero se dio el lujo de meter algunos goles.

   —No tuve miedo cuando llegué. Justo mi hermano estaba en el otro club de Miguel [Olivero, el entrenador de Cecudei] y ya conocía a todos —dice More, mientras para una pelota con su pie derecho y usa su empeine para devolverla a la cancha donde entrenan sus compañeros.

   Cuando juega no escucha gritos ni murmullos desde la tribuna. La tratan de igual a igual. Los rivales tampoco hacen diferencias: More cuenta que recibió patadas fuertes, pero se levanta y sigue.

   Su hermano Lucas, que tiene un año menos, agrega que las nenas también “pegan muchas patadas” y confiesa, entre risas, que no le gusta mucho jugar con su hermana.

   —Siempre me pide que se la pase —dice y More se ríe.

   Lucas también cuenta que tiene cuidado cuando en el rival hay una nena.

   —Si le pego fuerte le va a quedar doliendo la pierna… Trabo despacio para que no le duela tanto.

   La pasión de los hermanos viene de familia. Todos en su casa jugaron a la pelota, incluso su mamá. Tanto ella como el entrenador de Cecudei les dan un mensaje: divertirse.

   —El técnico nos dice que hay que jugar. Si perdemos, perdemos; porque es una copa, no es una Champions —explica Lucas.

   Mirta, la mamá de Morena y Lucas, dice que se sorprendió cuando su nena le dijo que iba a empezar fútbol. Pero en cierta forma, era lógico el contagio.

   —Veía el entusiasmo del hermano cuando venía a los partidos, que venía contento, entonces hablé con mi sobrino [el entrenador] para ver si podía incorporarse y dijo que sí porque faltan nenas.

   Mirta, que jugaba al fútbol cuando iba a la escuela, siempre va a los entrenamientos porque su trabajo no le permite acompañarlos todos los partidos y quiere estar presente de alguna manera. Y en el club le dan una mano grande.

   —Miguel y David, que los entrenan en la semana, se encargan de ir a buscarlos porque entro muy temprano a trabajar. Sé por intermedio de ellos cómo les fue.

   Además, está contenta por el grupo humano y la unión entre nenas y nenes. Con otras mamás, intentan que todos se sientan en familia: los martes y jueves de entrenamiento les dan la leche y les llevan algo para comer.

   —A los chicos les viene genial que jueguen y hagan un deporte, porque los sacás de la calle y los contenés. Hay chicos que no tienen esa contención en la casa —asegura Mirta.

Sin diferencias

   Miguel Olivero, el entrenador de Cecudei, trabaja con chicos de entre 4 y 13 años y tiene 3 nenas en la escuelita.

   En diálogo con La Nueva. contó cómo es entrenar a nenas y nenes. Y destacó el trato.

   —Se respetan unos a otros, por ahí se pelean cuando no les dan la pelota, pero nada más.

¡Mirá cómo juega"

   Milagros tiene 10 años, juega en Cecudei y pertenece a la categoría 2007/08, que en 2018 terminó en el tercer puesto.

   Siempre que sale a la cancha recibe elogios desde la tribuna. De propios y contrarios. 

 —Los varones me tratan bien, mucho no me marcan porque piensan que juego mal —dijo durante un entrenamiento.

Una nena en la final

   Eluney fue la única nena que disputó la final de la Liga Municipal el 1 de diciembre.

   Jugó para Zona Norte, que no pudo ante Stella Maris. 

   Después del partido, la subcampeona habló con La Nueva. sobre su pasión.

Una liga integrada

   Marco González, organizador de la Liga Municipal, contó que la competencia tiene 8 años y que el objetivo, más allá de lo futbolístico, es “valorar la amistad, la integración y fundamentalmente transmitir una identidad barrial”.

   El fútbol mixto se incorporó en el tercer año de la liga y en 2018 participaron 30 escuelitas barriales, divididas en 4 categorías, con nenas y nenes de entre 6 y 14 años.

 

 

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