Daniel al fin pudo abrazar al hombre que recibió un órgano de su hijo fallecido

Es viral

Daniel encontró a uno de los receptores de los órganos de su hijo y le dio el abrazo que tanto esperaba

24/10/2018 | 11:26 |

"Lo abracé muy fuerte. Él me confesó que no le quedaban lágrimas para seguir llorando”, contó Esteban Lubochiner, quien recibió el riñón derecho del chico de General San Martín.

Daniel al fin pudo abrazar al hombre que recibió un órgano de su hijo fallecido

Daniel y Laura, los padres de Bruno, en el encuentro con Esteban (der.). Foto: Facebook Daniel Jensen.

Juan Ignacio Schwerdt / jschwerdt@lanueva.com

   Daniel Jensen, el vecino de General San Martín que buscaba a los receptores de los órganos de su hijo Bruno para “darles un abrazo”, fue contactado por uno de ellos y finalmente pudo conocerlo durante un emocionante encuentro que tuvo lugar anteayer, en un bar de Capital Federal.

   “Nos citamos en un bar frente a casa. En las mesas de la calle, para no usar barbijo. Nos abrazamos fuerte... Con Laura, la mamá de Bruno nos abrazamos muy fuerte y lloramos mucho. Yoryi, mi mujer, tambien se abrazó con ella y lloraron ambas. Luego abracé a Daniel. Lo abracé muy fuerte. Él me confesó que no le quedaban lágrimas para seguir llorando”, contó Esteban Lubochiner, quien recibió el riñón derecho del chico pampeano.

   Sus relato se viralizó en las últimas horas. Y también las fotos junto a Daniel y Laura, los papás de Bruno, el chico de 18 años que murió el 5 de octubre, tras una delicada intervención quirúrgica para corregir malformaciones arterio-venosas en su cabeza.

Daniel y su hijo Bruno.

  Luego del fallecimiento Daniel había iniciado una campaña en las redes sociales para encontrar a los cuatro receptores de los órganos de su hijo (el hígado, riñones y las válvulas cardíacas). “Si fuiste transplantado/a de hígado o riñón el 6/10/18 después de las 3:00 am, Bruno puede ser quien, con su final, esté prolongando tu vida. Solo queremos darte un abrazo”, había escrito en Facebook.

   La ley nacional impide a organismos oficiales brindar datos de los trasplantados a las familias de los donantes, pero el desesperado pedido trascendió todos los límites y llegó a la propia hija de Esteban. La chica de inmediato se la reenvió a su padre, quien comenzó a cotejar los datos.

   “Yo fui trasplantado el 6-10-18. Cuando vi que (Bruno) era de La Pampa, me dije a mi mismo: sabía la edad, y el sanatorio donde se había hecho la ablación. Y era en CABA, no en La Pampa. Así que llamé sólo para saber que no era yo y no dejarme dudas”, relató.

   Confesó también que no estaba seguro de los pasos que estaba dando.

   “Tenía miedo de (saber) quién era mi donante, su historia, su personalidad, su bondad o malicia... Ese miedo me hacía no querer saber nada de mi donante”, confesó.

Esteban Lubochiner junto a su hija.

   Sin embargo, vaya uno a saber impulsado por qué fuerza, llamó a Daniel.

   “Para no hacerle perder el tiempo en su sufrimiento, sólo dígame... ¿dónde falleció su hijo?”, le preguntó. Derecho al grano, pese al dolor, la ansiedad y las dudas.

   El pampeano le mencionó el nombre de la clínica; era el mismo que figuraba en el flamante certificado que Esteban había recibido del Incucai. No había dudas. Su corazón explotó de emoción.

   “Me largué a llorar... No podía parar. Y le dije: soy yo; soy el receptor del riñón derecho de su hijo -recordó-. No podía parar de llorar. Me invadió una emoción que no era dolor, sino emoción y cuidado de no lastimar a un padre que estaba sufriendo y a la vez agradecerle una y mil veces el acto altruista que habían tenido”.

   Daniel le aclaró que, si bien ellos aceptaron la donación, la decisión era parte de la ideología de su hijo. “Mi hijo decía para qué me voy a llevar órganos que pueden salvar a otros si a mi ya no me servirán”, le contó.

   Atenazado por las dudas, Esteban le preguntó si Bruno había sido un hijo amado por sus padres y amigos; Daniel le dijo que más que nadie en el mundo. Las ganas de verse en persona surgieron, y quedaron encontrarse en Capital Federal el lunes 22.

   “Ese mismo día los excompañeros de Bruno invitaron a los padres al colegio a tomar mate con ellos. Los recibieron con los carteles que ven en este post -refirió Esteban en Facebook-. Me los mandó ese mismo día y no podía parar de llorar. Mi donante era una hermosa persona, con hermosos sentimientos, muy maduro para su edad”.

   “Desde ese día mil cosas pasaron por mi cabeza y supongo que por la de la familia Jensen también. ¿Quién era yo, el receptor? ¿Era merecedor de portar ese riñón? Y yo pensaba: ¿la familia me odiará? ¿Sentirá rechazo por tener un órgano de su hijo? ¿Me recibirán con cariño? ¿Seré digno de su memoria y de su acto de amor? ¿No estaré cometiendo el error de incentivar el dolor y quizás el odio de la familia hacia mi? Mil cosas corrieron por mi cabeza. Pero tenía decidido afrontarlas este lunes 22”, añadió.

 

El encuentro

   La cita fue en un bar ubicado frente a la casa de Esteban. En las mesas de la calle, a fin de que el recién operado no tuviera que usar barbijo.

   Ni bien se vieron, se fundieron en un enorme abrazo.

   “Con Laura, la mamá de Bruno, nos abrazamos muy fuerte y lloramos mucho. Yoryi, mi mujer, también se abrazó con ella y lloraron ambas. Luego abracé a Daniel. Lo abracé muy fuerte. El me confesó que no le quedaban lágrimas para seguir llorando. Nos abrazamos unas veces más y nos sentamos a conversar”, relató Esteban.

Los Jensen y Esteban (der.), en la vereda del bar de Capital Federal donde se encontraron el lunes 22. 

 

   Los Jensen le contaron que Bruno quería ser veterinario y dedicarse a la genética del ganado, que le gustaba la historia y la política, que le encantaba ayudar y apoyar causas justas como la Ley Justina.

   “Avanzábamos en la conversación y aparecían similitudes, cosas en común conmigo. Salvo una: era de Boca -bromeó Esteban, fan de River-. Así que desde el 6-10-18 en casa hay dos hinchas de Boca: Bruno, mi mujer y se suman mis hijas cuando vienen a ver algún partido. Quedamos de River mi hijo, el hijo de Yoryi y yo. ¡Será todo un tema los clásicos, jeje!”

   El encuentro concluyó con la promesa de Esteban de estar a disposición de los Jensen “de por vida”.

   “No estamos cerca, pero me ofrecí a verlos cada vez que ellos lo requieran, si quieren hablar conmigo, escucharme, que los escuche, o simplemente compartir un silencio. Y quedó la promesa de que, en cuanto me autoricen a viajar, iba a pasar unos días a su ciudad para charlar de la vida”, contó.

   Les confesó también que su miedo inicial por saber quién era su donante se transformó en orgullo.

   “Ahora que sé quién era, que veo lo que escriben de él sus amigos, lo que lo aman sus padres, familia, me siento honrado de tener el riñón de Bruno y espero honrar su acto con todos los actos de mi vida. Mi agradecimiento será hasta el último día de mi vida”, confió.

Quedó la promesa de que, en cuanto me autoricen a viajar, iba a pasar unos días a su ciudad para charlar de la vida”, contó Esteban.

   “Siento amor por Bruno, amor, dolor y tristeza por Daniel y Laura. Es un sentimiento ambiguo pero humano. Yoryi y yo hemos perdido un hijo cada uno antes de conocernos. Sabemos del dolor de esa pérdida que jamás se va, pero no tuvimos esos años de historia que tuvieron Laura y Daniel con Bruno”, agregó.

   Su promesa final a los Jensen fue ayudarlos a encontrar al resto de los receptores de los órganos “lleve el tiempo que lleve”.

   “Con amor se logran las cosas -les escribió ayer en Facebook-. Ustedes son una hermosa familia, que se aman entre sí pero sobre todo son muy amados por su entorno. Es un honor para mí formar parte, de alguna manera. El calor humano que despide cada uno que me escribe y que los conoce me emociona hasta lo más profundo de mi alma. Si había algo que yo rogaba era recibir de un donante al cual yo me sintiera orgulloso y honrado. Y Bruno lo superó con creces. Gracias millones de veces”.

Daniel va ahora por otros tres abrazos

   Daniel Jensen confirmó que seguirá buscando a los otros tres receptores de los órganos de su hijo con el "único y verdadero interés de estrecharlos en un abrazo".

   "A ustedes, receptores que nos falta conocer: puede ser que por sus mentes y corazones pasen sensaciones iguales a las que pasó Esteban, y tal vez por eso no se animen a dar ese gran paso que dio él. Gracias a 'algo', él lo dio, y ninguna de las partes nos arrepentimos. Tal vez esto te ayude a dar ese paso y te atrevas a llamarnos. Si querés, contactáte con Esteban antes, sin que nosotros lo sepamos, y tal vez él te diga quiénes somos y qué queremos. Nada más. Te mando un abrazo y espero tu llamado", escribió.

   Esteban se sumó al pedido.

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