SU TRASTORNO CON LAS DROGAS

Cuchán: "Todas las amistades que me quedan, de antes y después del hecho, son mujeres"

23/4/2016 | 01:20 | Durante una entrevista de 70 minutos con "La Nueva." recalcó que es inocente.

Pablo Cuchán recalcó que es inocente de la muerte de Luciana Moretti.

Juan Pablo Gorbal / jgorbal@lanueva.com

Dijo el escritor David Jiménez, director del diario “El Mundo” de España: "sería estupendo poder explicar la vida desde la bondad y reservar el periodismo solo para nuestros héroes. Y, sin embargo, el mal también tiene cosas interesantes que decir. Ayuda a entender por qué ocurren las cosas, qué puede hacerse para mejorarlas y comprender la naturaleza humana".

Para muchos, Pablo Cuchán encarna el mal, aunque es difícil comprender su naturaleza humana y mucho más entender por qué ocurrieron "sus cosas". Sí tiene qué decir. Y se lo dijo a La Nueva., durante una entrevista exclusiva, de casi 75 minutos.

Considera que la droga, que consumió desde los 14 años hasta la detención, marcó su camino errante, aunque no se arrepiente de mucho, salvo del macabro destino que le dio al cuerpo de Luciana una vez fallecida.

Insistió con su inocencia, que la chica se murió por una sobredosis y que él se asustó, aunque prefirió no entrar a fondo en la causa porque aún no hay sentencia firme. Dejó entrever que existen cabos sueltos.

Pausado, pero de conceptos tan contundentes como su mirada, se muestra entero, a veces desafiante y con cierto halo de firmeza que habría adquirido en sus más de 11 años en prisión. De convivir en sus inicios en la cárcel local con Eduardo Fermín Elicabe (condenado por el doble crimen de las mochileras) hasta recibir en Sierra Chica, donde lo alojaron algunos meses, “el resguardo” de dos de los 12 Apóstoles que participaron del más cruento motín, sucedido en 1996.

Recalca que está listo para la "resocialización", aunque toda la sociedad, salvo su entorno más íntimo, lo rechaza de manera enérgica, como lo hizo saber la movilización que se produjo el jueves en Monte Hermoso, donde fijó domicilio.

La cárcel convencional la dejó el martes pasado, aunque no alcanzó la libertad absoluta: entró en otra prisión, de máxima inseguridad: resolver cómo convivir en una olla a presión que busca expulsarlo.

Miedo por su familia

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Dice que no siente miedo personal, sino por su familia, y que afrontará la inserción como “un desafío, un incentivo”. Y que evalúa, si la tensión no baja, buscar nuevos horizontes. “Si es por elegir, la ciudad que más me gusta en el mundo es Puerto Madryn”, asegura, aunque proyecta que, de acá a un año, le gustaría estar “caminando por las playas de Monte Hermoso”.

“No me interesa salir a conquistar a cada persona porque me volvería loco. No voy a convencer a la sociedad, aunque entiendo lo que le pasa. Los panales de abejas son comunidades de las más desarrolladas, y cuando vienen abejas nuevas, no entran de golpe, porque las que están adentro las expulsan. Yo soy esa abeja que se tiene que reinsertar”, grafica.

-¿Pero vos acá no sos la abeja nueva, sos la mala?

-... pero igual me tengo que reinsertar. Hoy me pongo a caminar por Alsina, o por Galería Plaza, y el peligro no soy yo.

-¿Y qué pasa si alguien te increpa en la calle?

-Cuando empiece a salir no lo voy a hacer solo. Aprendí a cuidarme en una cárcel, donde el riesgo es mucho mayor. Todavía no salí a caminar, no tengo ni la necesidad ni la ansiedad, aunque está claro que tampoco voy a ir a caminar por Alsina para no provocar a los demás. Todo es cuestión de tiempo.

Cuchán podría retornar en algún momento a White, donde, según dijo, su familia tiene buena relación con los vecinos, “aunque no volvería para vivir”.

Lo que sí quiere remarcar es que no es un enfermo mental, más allá de la conclusión en contrario de distintos peritos.

“Sí, soy narcisista y rebelde; pero no me considero un psicópata. Soy narcisista porque, si no te querés vos, no podés querer a otros”, dice. En el mismo sentido, asegura que "jamás" pensó en suicidarse.

"Si nunca busqué suicidarme es porque me quiero y porque también quiero a mi entorno".

Crítica a la reacción: De Mira y Monte Hermoso

Casi a modo paradojal, el defensor Maximiliano De Mira -presente durante la entrevista al igual que Jorge, padre de Cuchán- asegura que la idea de llevarlo a Monte Hermoso fue “descomprimir la situación en White”.

“No se puede decir que el problema de Monte Hermoso lo genera Cuchán. La tasa de procesados en Monte es elevada en proporción a la población. ¿Por qué será?”, se pregunta De Mira.

En esa línea, Cuchán reafirma: “Al no encontrar los culpables de los otros dos casos, yo soy la imagen de 'El asesino'. Por otra parte, está claro que esos hechos (por la muerte de Katherine Moscoso y los graves incidentes posteriores) ocurrieron cuando yo estaba detenido”.

“No es por discriminar, pero si ponés las imágenes de la gente de la marcha (del jueves pasado), te das cuenta del nivel sociocultural y que esa gente es comprable. No importa si sos bueno o malo, yo soy el asesino que ellos no tuvieron para Katherine”, amplía, abriendo una clara polémica.

Sobre la fijación de domicilio de su asistido, De Mira aclara que no tiene impedimento para mudarse a otro punto de la provincia de Buenos Aires, e inclusive a algunas provincias limítrofes, mientras cumpla con los requisitos pautados por la justicia, como presentarse cada 15 días en sede tribunalicia.

"Tergiversaron mi declaración y quedó como que me arrepentí. Que fui yo"

Al momento de cuestionar el fallo que lo condenó en 2007, Pablo Cuchán insiste en su inocencia.

"Mi declaración no salió 100% en los medios. Vendía más decir 'Cuchán se arrepintió y confesó' que decir que Luciana murió por sobredosis.

"En la psiquis de la gente quedó que me arrepentí. Que fui yo", explica.

En esa línea, recalca que su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1, "fue de dos horas y pico" y "muchas cosas se tergiversaron".

Dice que siempre estuvo arrepentido "del hecho posterior" (la incineración del cadáver y la diseminación de los restos) y "no por la muerte" que, a su criterio, fue natural.

"Estoy detenido (habló en presente, aunque ya está libre) por homicidio simple. En el fallo se dice que no dudan de la autoría material del hecho, por las libres convicciones de los jueces, pero no precisan dónde, cuándo y por qué se consumó el crimen.

-Decís que todos somos narcisistas y que no sos psicópata, pero dejar el cuerpo sin vida de una joven en la parrilla de tu casa e irte a trabajar, para luego volver e incinerarla, ¿no es solo de narcisistas?

- Entiendo, pero hay cuestiones que hablé con el doctor (De Mira) y, como el proceso sigue abierto, no puedo seguir hablando. Una de ellas, y que la digo porque está en la causa, es que el cuerpo no entraba en el fogón. No puedo decir nada más.

Pese a estar sindicado como autor de uno de los actos más aberrantes en perjuicio de una joven, Cuchán no tiene reparos en asegurar que las amistades más fieles que mantuvo son de mujeres.

"Todas las amistades que me quedan de antes, durante y después del hecho son mujeres. Seguramente es por cómo soy", sostiene, para dar paso a un silencio tenso que generó el remate de su afirmación.

Cuchán estuvo preso en las cárceles de Villa Floresta, Sierra Chica y, por último, en Saavedra. Más de 11 años de una experiencia que para muchos puede ser definitivamente traumática.

"La cárcel me maduró el carácter y me cambió la sensibilidad, me endureció. Antes tampoco era sensible, pero cuando empezás a vivir otras cosas, no hay lugar para el débil", expresa.

De todas maneras, se apura en aclarar que nunca sufrió agresiones.

"No puedo decir que la pasé bien, porque hubiera estado mejor en el hotel Argos, pero no tuve un golpe, un rasguño, nada".

Sí reconoce que haber estado en Sierra Chica y tomar contacto con dos de los 12 Apóstoles, que encabezaron el cruento motín de 1996, le dio "chapa" en el ambiente carcelario, aunque no los identifica, por "código", porque ambos son bahienses.

"Si salías de la Unidad 2 o de Olmos, las peores, ganabas respeto", se reconforta.

“He mentido mucho en la vida”

La anécdota. "¿Si soy de mentir? Sí, he mentido mucho en la vida. Como anécdota, antes de que me detuvieran, mi padre me preguntó si 'sabía algo' (del caso Moretti) y le dije que no. A las dos horas estaba detenido. Hoy no necesito mentir".

Dejó de lado el materialismo

Perfil. "Antes de quedar preso era materialista al 100%. Cuando entrás en la cárcel valorás otras cosas. Ayudé a muchos internos que tenían defensores oficiales, a preparar escritos. Me terminaron apreciando por buena persona".

Sin más fanatismo por la redonda

De Comercial y River. Antes de entrar en la cárcel era muy fanático, me enojaba mucho por el fútbol, pero ya no. Veo fútbol por ver, pero, si pierde Boca, como hincha de River, me da lo mismo. De hecho, recién me enteré que River ganó anoche (por el jueves, a Trujillanos, por la Copa Libertadores)".

Frente a frente

Un periodista de lanueva.com participó de la entrevista exclusiva. Como un juego entre las miradas y el miedo, cuenta cómo es estar frente a frente con Pablo Cuchán.

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