El funcionario-víctima y otros cuentos

31/5/2015 | 00:11 |

Por
Maximiliano Allica

Una de las tendencias en el marketing político es presentar a funcionarios o candidatos como tipos a los cuales les pasan las mismas cosas que a vos. Por ejemplo, ante un hecho de inseguridad, el ministro/gobernador/intendente va a tu casa en mangas de camisa, se sienta a tu lado, te abraza, te compadece, te prepara unos mates y te muestra que su dolor es tan genuino como el tuyo.

"Generar empatía, parecer cercanos, que creas que ellos tienen los mismos problemas y viven y sufren las mismas cosas", me explicaba hace un par de semanas Ramiro, un publicista acostumbrado a ver de cerca este tipo de construcciones de imagen. "Un detalle --aclaraba--. Ellos no son iguales a vos".

En el ejemplo anterior, léase: el ministro/gobernador/intendente, al mostrarse también como víctima, está licuando su responsabilidad.

El "funcionario", de tan obvio da vergüenza recordarlo, es una persona que debe cumplir una "función". Si tu función es resguardar los intereses del Estado y de todos quienes lo integran, en caso de violación de esos derechos, no podés presentarte como víctima. Ni siquiera si te incendian la oficina o una comisaría. Porque no sos igual que los demás. Tenés responsabilidad.

Un compañero, el otro día, acotaba: si la sospechosa del crimen de Katherine tiene un retraso, ¿cómo logró ocultar una semana un cuerpo en un pueblo tan chico? En Monte Hermoso alguien tiene una función y no ve nada. O no quiere ver.

La tendencia del funcionario-víctima se da a nivel mundial. Apenas explotó el escándalo FIFA, Joseph Blatter se desmarcó: "Los que están corrompiendo el fútbol son una minoría y tienen que ser castigados. Mucha gente cree que soy responsable. Pero nosotros no podemos controlar a todos todo el tiempo". Blatter...

Colmo de la hipocresía, la AFIP denunció a hombres de negocios del fútbol. Lo anunció Ricardo Echegaray después de que, entre otras cosas, trascendiera que Julio Grondona (oportuno hasta para morirse) había recibido una coima por 15 millones de dólares por facilitar un contrato de TV.

Pienso en el día que se anunció el Fútbol para Todos. ¿Alguno de ustedes se acuerda cuánto dinero público pusieron los principales funcionarios del Estado en manos de Don Julio?

Me fui por las ramas. Ya sé que la FIFA y la AFA no tienen nada que ver con Monte Hermoso. En realidad, lo único que me interesa decir es esto: la única víctima es Katherine.

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