Nº 12

11 anécdotas de hoteles alojamiento en Bahía

11/5/2015 | 06:55 | 2 conserjes, un gerente y una mucama cuentan ALGUNAS historias reales.

Imagen: Gustavo Pereyra

Por Maximiliano Palou / mpalou@lanueva.com y

Abel Escudero Zadrayec / abel@lanueva.com

   Hay algunos mitos, demasiadas leyendas urbanas y UN MONTÓN de buenísimas historias reales que pasaron en hoteles alojamiento de Bahía.

   Acá les presentamos apenas una selección sobre las decenas que nos contaron (tranquilos: en absoluta reserva) 2 conserjes, una mucama y un gerente de esos famosos reductos donde reina el sexo y campea la trampa.

PERRO

(Imagen: Fox)

   -Si son 2 y se trata de seres humanos, todo bien -le había ordenado el gerente.

   Entonces el conserje dejó pasar sin objeciones a la primera pareja de chicas que vio en 3 años de trabajo. (De chicos ya había visto varias.)

   El problemita fue cuando le empezó a sonar el teléfono con quejas de habitaciones contiguas. Los clientes referían estar hartos “de esos ladridos”.

   Le pareció un cacho machista semejante tipificación, aunque hizo lo que debía hacer: llamar a las chicas.

   -Perdón, pero la gente se me está quejando por los gritos. Por favor, bajen un poco el vol...

   -¡Guau, guau!

   El conserje no tuvo dudas: en esa habitación había un perro DE VERDAD.

   -¿Ustedes entraron con un perro?

   -No.

   -¡GUAU!

   -Salgan inmediatamente de la habitación.

   Y las chicas se fueron. Con un regio ovejero alemán.

   "Lo que nunca supe -dice el conserje- es si el perro sólo estaba ahí para mirar..."

DUDAS 

(Fotos: clker.com y Arturo Peruzzotti)

   De vez en cuando entran en los telos locales personas vestidas como curas o monjas.

   -Quiero creer que es joda -dice un conserje-; gente que viene de una fiesta de disfraces... por el amor de Dios...

   -Yo los saludo como si fueran posta -cuenta el otro-: “¿Qué tal, padre?”, “¿Cómo le va, hermana?”. Normalmente se ríen. Pero una vez uno me dio la bendición y me quedé helado.

VERDADERO

   -Es real la del famoso bahiense que estaba por casarse y su jermu salía del telo -tira el gerente-. Es amigote mío, pobre... Fue horrible... Obviamente, canceló la boda. Igual después se casó con una mejor.

CHOQUE

   En el estacionamiento del telo un tipo apenas tocó otro auto y se dio cuenta de que el dueño era un amigo. Entonces más tarde lo llamó:

   -¿Qué hacés, genio?

   -Todo bien, ¿vos?

   -Bien, che. Te llamo para pedirte disculpas.

   -¿Por?

   -¿Qué, no te diste cuenta?

   -¿De qué?

   -Te rocé el auto esta mañana...

   -Uhhh, justo hoy se lo presté a mi señora. ¿Se le rompió algo...?

   -Esteeeeee... Nah... Qué sé yo... Una pavadita... Y ahora que lo pienso, ni siquiera estoy seguro de que era tu auto. Olvidate.

APODO

(Archivo-La Nueva.)

   -Conserjería, buenas noches.

   -Flaco, mandame un toallón más, una cofia más, un cepillo de dientes más...

   -Pará, pará, ¿no serán 3 en la habitación?

   -Noooo... Somos 4. Pero a Pedro le dicen “matambre”: tenés que atarlo para meterlo al agua...

COMPLICIDAD

(Revista "Parabrisas" - 1986)

   Permanentemente llaman al hotel mujeres que creen que les están jugando sucio...

   -¿Está mi marido? Me dijeron que sí está. Decime, por favor. Tiene un Corsa azul, patente ZZZ111.

   Y siempre, claro, la misma respuesta:

   -No, señora. Acá no hay ningún auto así.

   Pero una vez pasó que...

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   -Hola, ¿está mi marido? Anda en un Renault 11 rojo, patente XXX222.

   -No, señora. Acá no hay ningún auto así.

   El conserje cortó y vio que había un cliente esperando... en un Renault 11 rojo... patente XXX222.

   -Cuidate, tu señora sabe: recién llamó acá -le dijo el conserje.

   “Me enseñaron a cuidar al cliente”, explica hoy.

PREMIO

(Imagen: Fox)

   Entre los empleados suelen bromear cuando llega un cliente de muy avanzada edad.

   -Esta noche la queda -dicen. Y así.

   “A los abuelos los ponemos en habitaciones que sean más cómodas por si debe entrar una camilla...”, cuenta uno.

   Hubo un viejito que les ganó el corazón: tenía ya más de 80 y un ACV encima, pero con bastante regularidad llegaba al telo acompañado por una mujer distinta y en taxi.

   -Que se muera acá: se lo merece -repetían los empleados.

   Pero el abuelo hace rato que no aparece.

ALCOHOL

   El borrachín se quiso hacer el canchero: le tiró la tarjeta de crédito al conserje y pasó.

   Al irse, dijo:

   -Flaco, no traje plata... Así que no te voy a pagar.

   -No te hagas problema: ya te pasé 580 pesos. Gracias. Volvé pronto.

ENFERMO

   -Disculpame que te moleste, pero escuchamos que sale de tu habitación el llanto de un bebé...

   -Ah, sí -respondió un hombre-. Es mi hijo.

   -Esteee... ¿qué parte de “prohibida la entrada de menores” no entendiste?

   -¡Pero es mi hijo!

   -¿Y cuántos años tiene? ¿18? ¡Bobo!

   -...

   -¿Y encima tenés sexo adelante de tu bebé? Más que al telo tenés que ir al psicólogo, hermano. Tenés 2 minutos para irte.

 

TARJETA

(Archivo-La Nueva.)

   Cierta noche un conserje se la mandó con una tarjeta de crédito y el cliente no se avivó.

   Al llamarlo atendió su mujer:

   -Qué tal, señora, ¿está Carlos?

   -Sí, ¿por qué es?

   -Ah, por una cuestión laboral. Él no me conoce, pero necesito unos datos del trabajo...

   -A ver... ¡Carlooooos! Te buscaaaan.

   -Hola.

   -Qué tal, Carlos. Te hablo del último negocio en el que usaste la tarjeta de crédito, ¿te acordás? Se te olvidó, ¿podés venir a buscarla?

   -Ah, sí, claro, claro... Voy en 5 minutos.

CÓDIGOS

(blogs.20minutos.es)

   El electricista que hace trabajos en el telo llegó un día a las corridas.

   -¿Qué te pasa? -le preguntó el recepcionista.

   -Ando a mil porque mi empleado está enfermo, así que arreglo lo tuyo y me rajo.

   -OK, dale, es en la habitación 22.

   Cuando el electricista se iba llegó un auto. Con su empleado y una chica.

   -Ah, pero mirá vos este hdp... Atendelo, atendelo...

   El auto pasó y al ratito, delante del conserje, el electricista llamó a su empleado al celular:

   -Perdón, “Pepe”, sé que estás complicado pero necesito una mano en el telo, ¿no podés darte una vueltita?

   -Ehhh... Esteeeee... Vos sabés que... B-b-buenoooo... ahora veo, veo...

   -Nah, OK, dejá que me arreglo.

   Y cortó.

   Y se rieron como media hora.

   “No lo iba a joder -dijo el electricista-, pero ahora sé que él me jodió a mí.”

 ¿Conocés alguna otra historia?

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