Las tres caras de la pesca en las lindas costas de Tres Arroyos
Desde los saltos de piedra del Balneario Punta Desnudez, en Orense, en el extremo este del partido de Tres Arroyos, hasta las playas de arena de Reta en el oeste, pasando por la variedad de ambos en Claromecó, la variada geografía puede representar un pintoresco desafío para quienes eligen vacacionar en este punta y, al mismo tiempo, buscan mantenerse tan cerca de esta pasión como de su familia.
Para conocerla en su totalidad, los interesados pueden comenzar en las orillas del arroyo Cristiano Muerto. Al igual que en Oriente, donde el Quequén Salado marca los límites de Coronel Dorrego y Tres Arroyos, en el otro extremo de la costa de este distrito, termina San Cayetano.
Siguiendo el anterior recorrido, en el pesquero de Orense el pique es interesante después de una jornada de lluvias, donde el arrastre del arroyo trae especies que atraen al lenguado y su pesca. Considerado como muy “atractivo” por los lugareños, esta especie concurre a la desembocadura del arroyo Cristiano Muerto para capturar pejerreyes y dientudos que le llevó la corriente.
Es en este punto, donde la pesca alimenta un lugar atractivo, colmado de tranquilidad, donde funciona un hotel y hay infraestructura para este tipo de turismo, cada año se suman visitantes y nuevos conocidos, que se amigan con una zona de extensas playas y canaletas profundas que, en primavera, invita a buscar chuchos, cazones, buenas corvinas, sargo, pescadillas y gatuso, entre una amplia variedad de especies propias de la época primavera-verano.
A través de los 14 kilómetros de playa que separan al Arroyos Cristiano Muerto del Balneario Orense, la pesca de corvinas se destaca sobre el resto de la variada.
En este tramo, los saltos de piedra (pedregales de importantes dimensiones), dominan la geografía que se genera a partir del denominado Sexto Salto. Precisamente, esa característica lo hace el sitio ideal para capturar especies de buen porte y muy rendidoras.
Entre el Quinto Salto y el límite con Claromecó, el pedregal es muy plano, de unos mil metros de largo, donde su característica los transforma en una especia de espigón natural, que le permite a los pescadores estar bien adentro en el mar y a muy poca distancia de donde hay mucha profundidad.
De esta manera, si se accede desde Claromecó, podrá llegarse en vehículos de tracción simple hasta el segundo salto, si se quiere seguir hacia el este, los pescadores deberán hacerlo en un 4x4.
Precisamente, es en Claromecó donde la desembocadura del arroyo homónimo, le devuelve las características de pesca que había en Cristiano Muerto: abundancia tras las lluvias.
Después del arroyo Claromecó, y dejando atrás el barrio Parque Dunamar, comienza la zona del este, en el pozo de Blas Hernández, el sitio que homenajea al vecino copetonense que tiene el record mundial de pesca de corvina de costa, con una corvina negra de 48,100 kilos, que lo inmortalizó en ese punto.
Siempre buscando la orilla de Balneario Reta, se puede pasar por las Piedras de Franganillo, el homenaje que el vecino claromequense Carlos Ávila le hizo a un amigo suyo que pescaba siempre en esa zona y al que no quiso olvidar tras su fallecimiento. Unos kilómetros más oeste está el caracolero, pedregal muy importante donde es normal que la gente lo elija para buscar pichones de corvina negra.