"Hay un marcado crecimiento de la riqueza obscena", agregó

Fiscal Cantaro: "Bahía no debe quedar a merced del narcotráfico"

9/3/2014 | 07:04 | Alerta. En el cargo desde el 1 de noviembre de 2012, cree que el de Suris no tiene que ser un caso más, sino un fuerte llamado a la conciencia de la sociedad para que el comercio de las drogas no se imponga como en otras ciudades.

Fiscal Cantaro: "Bahía no debe quedar a merced del narcotráfico". Domingo. La Nueva. Bahía Blanca

Por Ricardo Aure / haure@lanueva.com

Darse cuenta de que esta ciudad no debe ceder ante el avance de los narcotraficantes, como pasa en Rosario o en Mendoza, es la premisa que el fiscal federal Alejandro Cantaro enfatiza sobre el caso Suris que investiga.

También pide que la sociedad debe estar muy atenta. Cree que muchos bahienses no tienen idea del drama que se sufre en las citadas ciudades, y argumenta que en un reciente viaje a Rosario le tocó ser testigo de un conflicto camuflado en el antagonismo entre hinchas de Central y de Newell's, que evidencia la magnitud de los efectos de las adicciones y cómo las bandas narcos defienden sus territorios a sangre y fuego.

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Para llegar hasta el despacho de Cantaro primero hay que atravesar el portón de hierro de Mitre 60, después recorrer unos 30 metros que separan una centenaria casona, alarde de cemento, molduras de las más diversas formas y vitrales, de un ondulante edificio vidriado muy de nuestros días. Y, finalmente, subir una escalera metálica, ya dentro de ese espacio cristalizado. Sobre una pared lateral, mientras se avanza por los peldaños, se asoman desde una vitrina teléfonos que hablan de tiempos muy lejanos.

De espaldas a una biblioteca, de frente a un escritorio del que emerge un globo terráqueo suspendido entre imanes, el fiscal, con jazz de fondo, se ruboriza, se apasiona y se vuelve un aluvión de enfáticas palabras.

--¿Cuál debe ser el fin de la criminalización de la venta de estupefacientes?

--Evitar que se instale el narcotráfico y que provoque una situación de lucha por el dominio de sectores. Los bahienses no tenemos idea de lo que pasa en Rosario o en Mendoza, pero no quiero caer en frases muy potentes que se vulgarizan, como “batalla y guerra de la droga”. Más, insisto, debemos impedir que se concreten porque si se pagan 80 mil pesos y se recupera el doble por repartir cinco kilos de cocaína en unos días, ¿cómo no va a haber interesados?

--¿Quiénes pueden consumir cocaína de la mejor calidad?

--Los sectores de clase media alta que pagan 200 pesos el gramo o 100/80 pesos según el rango de calidad. Los expertos indican que la droga que llega al mercado bahiense desde Bolivia se reduce ostensiblemente en el camino, es decir que cuanto más se alarga la cadena menos pura es la cocaína. A mayor cantidad, menor calidad.

--La pasta base de cocaína, el tan devastador paco, ¿está en Bahía Blanca?

--No voy a negar la existencia de droga barata. Una cosa es traer cocaína y otra la pasta base, que se trata de los residuos que quedan en el fondo de la olla cuando se procesa el clorhidrato de cocaína, y a los que se les agregan un montón de porquerías tremendamente adictivas y neurológicamente letales. Por medio del programa Alfabetización Jurídica, con Niñez de la Municipalidad y el Plan Envión de la Provincia, la Fiscalía llegó a varios barrios, como Stella Maris, Harding Green o el Bajo Rondeau, sobre todo para prevenir la violencia institucional, para que se vean los derechos y no sólo las prohibiciones. Dejé mi número de teléfono y hay llamados que afirman que hay cocinas de paco.

--¿Los desquiciados antagonismos futbolísticos también pueden resultar una consecuencia de la droga y sus negocios?

--La violencia en el fútbol argentino no es nueva, pero ahora es mucho mayor, como pasa con el consumo de estupefacientes y alcohol. Lo expreso sin estadísticas, más allá de las que se dan en el Sedronar, por lo que veo y me dicen. En mi juventud, Huracán y Comercial eran los clásicos rivales de White, pero no al extremo de hoy, donde cada partido se juega sin público visitante y, aun así, con fuertes operativos policiales. También es cierto que en el bulevar Juan B. Justo, antes con pobreza y dignidad, noto mucha gente desplazada. La vulnerabilidad crece entre los desprotegidos y la marginalidad tiene que ver con la violencia.

--¿Se profundizan las brechas sociales?

--La desigualdad es muy intensa, como el crecimiento marcado de la riqueza obscena, que en Buenos Aires se manifiesta muy claramente.

--¿También crecen las adicciones legales?

--No debemos perderlas de vista. Excitantes y somníferos, por ejemplo, son una combinación muy común en estos tiempos. Tenemos claras debilidades al respecto, como esa paternalista actitud del Estado que advierte en los atados que fumar altera la vida sexual. Casi lo mismo pasa con el alcohol, que no se lo puede vender más allá de las 21 aunque los pibes llegan al boliche con varias botellas de cerveza, Gancia o fernet encima.

--¿Por qué se recurre a la droga o al alcohol es la pregunta que sigue sin tener respuestas o que parece no importarle demasiado a quienes deben darlas?

--El que hace las leyes está más cerca del poder y más lejos del estado de vulnerabilidad. Y el poder ha transferido la superestructura del control social y económico al sistema punitivo. Un delito contra la administración pública tiene una pena risible, pero robar con un arma se castiga con hasta 15 años de prisión. Como el legislador no robará con armas, dicta leyes con penas menores para los delitos que él sí puede cometer y no se pregunta por qué tanta vulnerabilidad a las adicciones. Ni quiere saber la respuesta... ¡Que se arreglen los que se drogan!

--¿Qué pasaría si todo el dinero que va a parar a la criminalización de estas conductas fuese a la prevención y recuperación?

--Empezaríamos a llegar a lo esencial y a revertir el drama.

--La trata de personas, sobre todo en la región, también lo ocupa por estos días. ¿Qué pasa tras el rescate de las víctimas?

--El Ministerio de Justicia hace un buen trabajo en el rescate, después las chicas van a una casa de la Municipalidad, pero si no aparece la acción social que permita un sostén económico y la inserción laboral, lo más probable es que tengan que prostituirse. En lugar de tanto criminalizar, hay que destinar el dinero y las políticas a planes alternativos de preparación para que los más vulnerables también puedan ganarse la vida dignamente.

--¿Lo que deviene de las adicciones debe plantear ajustes en el Derecho Penal?

--Es muy interesante ver cómo esta situación pone en crisis algunos principios básicos establecidos por el Derecho Penal. El juicio de culpabilidad es un juicio de reproche respecto de la no motivación de la norma. Quiero ver quién dice ahora que un pibe con la cabeza quemada por el paco se puede motivar con la norma. No le importa nada. Está en un estado de total degradación y no le funcionan los frenos inhibitorios.

--¿Que pretende desde este rol de fiscal?

--Abrir la fiscalía e informarle al ciudadano, que es quien me paga el sueldo, de todo lo que hacemos.

--¿Y qué puede hacer usted?

--Evitar que el sistema penal sólo se dedique a los más vulnerables, y que también sean penados otros delitos y conductas que afectan gravemente al tejido social, para que una parte de la sociedad no tolere y festeje la evasión fiscal y la comercialización de drogas.

--¿Le ofende escuchar con tanta frecuencia que la Justicia no sirve para nada?

--No. ¿Cómo no se va a decir eso si el castigo es siempre para los más vulnerables?

--¿Cómo se siente desde el primer día de noviembre de 2012?

--Entusiasmado y comprometido con este cargo.

--¿Cuánto de vocación y cuánto de profesión?

--Ciento por ciento de profesión.

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Un año después de haber enviudado, en julio de 2008, Cantaro comenzaba su clásica corrida por el Parque de Mayo cuando fue atropellado por un auto en Santiago del Estero y Urquiza. Recuperó el conocimiento cinco días después, afrontó diversas secuelas y, con muchas limitaciones, volvió a caminar en marzo de 2009. Hoy, salvo dificultades con el gusto y el olfato, se siente repuesto.

--¿Qué cambió desde entonces?

--Sentí que había estado muerto por varios días y una madrugada, en el hospital, escuché a mi hijo menor que le contaba a su hermano del miedo a la soledad que lo invadió ante mi posible muerte, siendo que la de su madre estaba tan cercana. Eso me conmovió. Si bien sigo acelerado cambié el modo de ver muchos aspectos de la vida y me di cuenta de que debo estar a pleno con mis hijos.

-Con narcotraficantes, tratantes de blanca y policías corruptos en su mira, ¿tiene custodios?

--No. Tampoco sufrí intimidaciones. Me inquieto por mis hijos. La verdad es que me siento más tranquilo cuando ellos no están en Bahía, pero éste es mi trabajo. Cuando concursé para este cargo sabía lo que me esperaba.

--¿Cuáles son sus cuentas pendientes?

--Estoy satisfecho con mi vida. Si tuviera que morirme ahora me iría sin cuentas pendientes.

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