Bahía Blanca | Miércoles, 17 de agosto

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"Prat nos lavó la cabeza"

El fútbol siempre se guarda alguna sorpresa. Cuando parecía que Villa Mitre había tocado fondo y tenía pocas esperanzas de vida, apareció una inyección revitalizadora propinada por un especialista: Daniel Prat. Y ahora todo un barrio vuelve a esperanzarse con su equipo. Maximiliano Abot comenzó a cristalizar la goleada ante Real Arroyo Seco con un remate bombeado que dejó sin respuestas al golero Sebastián Pereyra. El volante nacido en General La Madrid jugó su mejor partido en la temporada y realzó la tarea de sus compañeros.

 El fútbol siempre se guarda alguna sorpresa. Cuando parecía que Villa Mitre había tocado fondo y tenía pocas esperanzas de vida, apareció una inyección revitalizadora propinada por un especialista: Daniel Prat. Y ahora todo un barrio vuelve a esperanzarse con su equipo.


 Maximiliano Abot comenzó a cristalizar la goleada ante Real Arroyo Seco con un remate bombeado que dejó sin respuestas al golero Sebastián Pereyra. El volante nacido en General La Madrid jugó su mejor partido en la temporada y realzó la tarea de sus compañeros.


 "Demostramos tener personalidad, sacrificio y eficacia. Todos jugaron un partido excepcional, dieron la vida en la cancha y puede ser un aliciente de cara al futuro. No había quedado la bronca de partidos pasados porque habíamos creado muchísimas situaciones y, por alguna cuestión, no podíamos embocarla".


 --¿Fue tu mejor partido con la camiseta de Villa Mitre?


 --Puede ser. No obstante, en el primer tiempo arranqué bastante flojito. No estaba preciso con la pelota y, por momentos, perdí protagonismo en el partido. Sin dudas, el gol me ayudó a tomar confianza y poder terminar de la mejor manera. En una jugada cambió todo el partido. Pegamos en los momentos justos y nos mantuvimos ordenados en todas las líneas. Fui como el equipo, de menor a mayor.


 --¿Cómo se explica este cambio en sólo dos partidos?


 --En el proceso anterior tuvimos buenos partidos; me parece que nos faltaba una cuota de fortuna. En principio, no podíamos convertir y, como si fuera poco, los rivales nos llegaban una vez en 90 minutos y nos convertían. No ligábamos absolutamente nada...


 "Cuando entrábamos al vestuario todo era impotencia porque hacíamos los merecimientos para ganar. Esta bien, muchos dirán que no jugábamos bien. Puede ser, pero en todos los partidos hicimos el gasto y nunca nos conformamos con un empate. Con Arroyo Seco entraron todas las que erramos en partidos anteriores".


 --¿Qué cosas cambiaron con la llegada de Prat (Daniel)?


 --El trabajo es el mismo que veníamos haciendo con el anterior cuerpo técnico. Simplemente hubo un cambio de mentalidad. Daniel (Prat) nos lavó la cabeza, insistió en que teníamos material para salir adelante y con el esfuerzo de todo el grupo comenzamos a levantar. Realmente los resultados se dieron antes de lo previsto.


 --¿En el partido con Cipolletti entendieron que se puede?


 --Ahí nos dimos cuenta que podíamos ganarle a cualquiera. Fue un clic. Teníamos una mochila muy pesada y no había capacidad de reacción. El fútbol siempre da revancha. Necesitábamos un resultado de estas características para convencernos de que aún podemos luchar por la clasificación.


 --Fue emotivo el abrazo que te diste con Alejandro (Hidalgo).


 --Siempre voy a estar eternamente agradecido porque tanto él como Víctor (Zwenger) confiaron en mí para traerme a Villa Mitre. Quizás no merecían una salida como la que tuvieron. Pero en el fútbol mandan los resultados, ahora hay otro entrenador, aunque ellos también forman parte de esta recuperación.


 --También se evidencia un mejoramiento en el aspecto físico, ¿coincidís?


 --Hay más dinámica. Cuando había uno de ellos, teníamos dos nuestros. No tuvimos un buen juego en el primer tiempo pero suplimos esas limitaciones con ganas y corriendo mucho.