Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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El factor humano en los accidentes de tránsito

De acuerdo con los últimos datos de la asociación Luchemos por la vida, durante el año 2007 los accidentes de tránsito dejaron tras de sí unas 22 muertes diarias. En total 8.104 personas murieron en las rutas argentinas, con la provincia de Buenos Aires encabezando la lista en la que ninguno quisiera estar.

 De acuerdo con los últimos datos de la asociación Luchemos por la vida, durante el año 2007 los accidentes de tránsito dejaron tras de sí unas 22 muertes diarias.


 En total 8.104 personas murieron en las rutas argentinas, con la provincia de Buenos Aires encabezando la lista en la que ninguno quisiera estar.


 Allí se registraron 3.134 fallecidos. Le siguen la provincia de Santa Fe con 707; Córdoba con 598 y Mendoza con 423 personas muertas.


 En tanto, Entre Ríos registró 341 decesos, Misiones 334, Tucumán 289, Corrientes 254 y Chaco 228. De acuerdo con la información de la asociación, el promedio mensual de muertos en todo el país fue de 675 durante 2007.


 En un país con tan triste récord, decir que las personas conducen mal, que son imprudentes o que no respetan las normas de tránsito resulta exiguo y no ahonda en las cuestiones intrínsecas de por qué ocurre un accidente y cuáles son las circunstancias que, por separado o en conjunto, actúan como un cóktail fatal.


 Si se analiza la cuestión, el primer escollo es justamente semántico, es decir, de significado.


 "Accidente" proviene del latín accidens, "que ocurre". Algo casual, azaroso e inesperado; pero las estadísticas muestran que en la mayoría de los casos las fallas que los determinan son de origen humano y sus consecuencias podrían haberse evitado si se hubieran implementado medidas preventivas.


 "Se los llama habitualmente accidentes, pero si se analiza la cuestión se llega a la conclusión de que no es un suceso azaroso ni casual", sostuvo la psicoanalista miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), Perla Pilewski.


 La experiencia muestra que los conflictos, las crisis, los accidentes, lo que habitualmente llamamos problemas y enfermedades, son manifestaciones de humanidad y forman parte inextricable de esa condición. Se descubrió que las crisis individuales y sociales resultan factores de riesgo que predisponen a la formación de accidentes.


 Para la psicoanalista, las situaciones persistentes de malestar, crisis de cambio, y/o distress colocan a individuos, organizaciones y comunidades en un estado de vulnerabilidad respecto de los riesgos de enfermarse, accidentarse o morir.

Casi un catálogo




 Según su análisis, en un accidente intervienen factores humanos, socioeconómicos, mecánicos y ambientales. Entre los primeros se encuentran precisamente las crisis vitales de cambio, los divorcios, duelos, fatiga, distress, mudanzas, desarraigo, disfunciones psicológicas y/ o fisiológicas y factores etarios.


 Entre los socioeconómicos se incluyen la falta de previsión, de inversión en seguridad y de compromiso del Estado en mejorar el sistema vial.


 Atados casi a estos están los factores mecánicos: caminos en mal estado, falta de equipo de seguridad y desgaste de materiales.


 En tanto, los factores ambientales también están presentes: la contaminación --son conocidos los accidentes por baja visibilidad causada por humo, por ejemplo--, las altas temperaturas y el no respeto por las normas de tránsito.


 Se observa que existe una mayor incidencia de accidentes ante situaciones de cambio. De este lado del mundo, el verano resulta una época de modificaciones significativas: coincide con Navidad y Año Nuevo; hay cambios en la rutina con días más largos, mayor cantidad de actividades recreativas y casi nada de actividades académicas. Los niños y jóvenes pasan más tiempo sin actividades controladas.


 Para los jóvenes todos los días se transforman en sábados a la noche y el sinónimo de diversión de muchos son las picadas, con una peligrosidad potenciada por el alcohol y otros consumos adictivos.


 No hay que descartar el aumento de los viajes y mudanzas provisorias y el conocimiento de gente nueva.


 "Todas estas son situaciones muy movilizantes en el sentido que exigen acomodaciones y adaptaciones que debemos resolver con cierta rapidez", sostuvo Pilewski.

El hueco para la prevención




 Muchos accidentes no ocurren precisamente porque se han implementado medidas de seguridad, pero tuvieron altas probabilidades de ocurrir.


 Desde una mirada psicoanalítica, se hace hincapié en la incidencia activa que tiene el factor humano en la producción de accidentes.


 Es importante este punto al momento de considerar las medidas de prevención.


 Si se define a la prevención como aquella actividad minuciosamente cotidiana, que provisiona de confianza en uno mismo, autoestima y capacidad para reconocer un conflicto y advertirlo, entonces se supone que con instrucción acumulada a través de las experiencias cotidianas se contaría con herramientas para resolverlo de la manera más anticipada y conveniente posible.


 "Hay que cuidar y cuidarse; escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo y nuestra alma y sobre todo pensar; darse tiempo para evaluar las condiciones de los transportes que se van a utilizar, que el micro sea de una compañía confiable, que el auto esté revisado y con todos los elementos de seguridad necesarios y con la comodidad para la cantidad de personas que viajan", recomendó Pilewski.


 "Son todas medidas fáciles de cumplir; con sólo utilizar el sentido común, se deben poner la mirada en estos aspectos siempre para organizar medidas de prevención", concluyó la psicoanalista.

A tener en cuenta






 * Las personas que conducen y que viajan tienen que estar atentas a si no se sienten del todo bien, si está fatigada o si tiene preocupaciones muy importantes.


 * Se debe usar anteojos si se los necesita.


 * No tomar alcohol.


 * No conducir con sueño.


 * Detenerse cada hora y media o si los pasajeros están fastidiados.

La cifra




 8.104 personas murieron en las rutas argentinas en 2007.