Calle Alsina, entre el art decó, las torres y el maravilloso teatro
Alsina, desde el teatro hacia el Napostá, el barrio de las ranas que se convirtió en un lugar destacado de la ciudad.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Así la ciudad repite su vida siempre igual, desplazándose para arriba y para abajo en su tablero de ajedrez vacío. Los habitantes vuelven a recitar las mismas escenas con actores cambiados; repiten las mismas réplicas con acentos diversamente combinados; abren bocas alternadas en bostezos iguales. Italo Calvino, Las ciudades invisibles.
Alsina es una calle con perfil propio (como todas), céntrica, una de las postales más comunes de principios de siglo, la calle del teatro y de la municipalidad.
Rinde homenaje a Valentín Alsina (1802-1869), político, dos veces gobernador del Estado de Buenos Aires, enemigo de Juan Manuel de Rosas primero, de Justo José de Urquiza después. Fue quien repatrió los restos de Bernardino Rivadavia y condenó a muerte a Ciriaco Cuitiño y Leandro Alén (padre del dirigente radical) por haber sido parte de la Mazorca rosista. Poco antes de su muerte le tomó juramento a su hijo Adolfo como vicepresidente de la Nación.
Caminar Alsina, entre las avenidas Alem y Napostá, es hallar pocos testimonios de las casas que fueron parte de la calle fundacional, del paisaje urbano que caracterizó a la ciudad hasta mediados del siglo XX. Esa ciudad ya no existe, ha sido borrada, casi arrasada, reemplazada por edificios en altura, nuevos usos y construcciones. Pero ese libro escrito en piedra que es la arquitectura sigue dando cuenta de esa historia, a gajos, o con restos que cuenta parte del pasado, con obras nuevas que dan cuenta del presente.
El art decó, el estilo náutico
En la década del 30 y 40 alcanzó gran auge en la ciudad el art decó, un estilo de entreguerras, novedoso, de origen francés y luego de alcance internacional, al que se relacionó con la modernidad y el progreso, con el glamur y el entretenimiento.
Identificado por sus líneas geometrías, una propuesta tardía del estilo son las llamadas casas barco, viviendas de líneas aerodinámicas, inspiradas en el diseño de los barcos, en sus curvas, líneas y materiales. Se destacan por sus esquinas redondeadas, algunas ventanas tipo ojo de buey, barandas metálicas similares a las de una cubierta, balcones que parecen proas.
Alsina tiene una interesante variedad de este estilo, modelos a veces apretados entre edificios pero claramente identificables.
En lo alto
Alsina es también calle de edificios en altura. Algunos de reciente construcción, otros parte de las propuestas típicas de los 60 y 70.
Si bien la pandemia ha empujado a muchas familias a buscar viviendas con patio, en barrios alejados, vivir en departamentos sigue siendo una modalidad arraigada. Las construcciones más modernas ensayan nuevas formas y materialidad para esta particular tipología.
Entre los edificios más tradicionales se destacan, la torre con tres frentes --sobre Dorrego, Alsina y Alem--, construida a principios de los 70, ocupando una esquina históricamente reconocida por su estación de servicio de La Isaura y un atractivo kiosco náutico.
El edificio fue de los primeros en ofrecer pisos completos con frentes de grandes paños vidriados y terminación de ladrillo a la vista.
En la otra esquina de Alsina y Alem se mantiene, desde 1930, como lugar de venta de combustible de la firma Esso, teniendo a lo largo de su historia varios edificios, desde el modesto chalecito pintoresco, pasando por uno de líneas art decó hasta llegar a las propuestas más utilitarias de las últimas décadas acompañando la completa reconversión de este tipo de negocio.
Otra propuesta de época se ubica en Alsina 621, “un Fenizi”, así se los reconoce en relación a la inmobiliaria-constructora que los administraba y construía. Muchas familias accedieron a su primera propiedad a partir de estos emprendimientos que otorgaban facilidades de pago y entrega asegurada.
Se trata de un edificio en torre, con sus cuatro caras con ventanas sobre un gran zócalo comercial. El edificio Tauro, tal es su nombre, fue presentado en 1971 por la firma como “un nuevo acierto de nuestra oficina técnica”.
La esquina de los tamberos
Alsina y Corrientes es un sitio con historia. Allí se inauguró en 1933 un atractivo edificio art decó diseñado por el arquitecto Manuel Mayer Méndez, para el funcionamiento de una usina de pasteurización de leche, propiedad de Tamberos Bahía Blanca Cooperativa Limitada.
La esquina quedó libre y la fábrica se recostaba sobre Corrientes. La fábrica estaba autorizada a vender leche en botellas de vidrio de un litro y en tambores metálicos de 5, 10 y 30 litros. Su equipamiento era de última generación, ofrecía reparto a domicilio y 14 puntos de ventas distribuidos por toda la ciudad. Por cuestiones de mercado, cerró sus puertas en 1948 y el edificio fue demolido. Queda esta historia.
La esquina del árbol y una coope bajo paraguas
Una esquina que ha respetado un árbol o un árbol que creció a despecho de la esquina. Lo cierto es que el ejemplar ubicado sobre el acceso del edificio está pronto a superarlo en altura, mientras las llorosas ramas de un sauce comienzan a tapar la otra fachada. Verde sobre el gris.
A mitad de cuadra de Alsina al 600 se encuentra la sucursal Nº 15 de la Cooperativa Obrera, que ocupa desde cuatro décadas el local donde en 1961 abrió sus puertas el Súper Mercado Polar, una propuesta propia de la época, organizado su interior en boxes con diferentes tipos de comercios.
“Las crecientes demandas de una ciudad en progreso obligan a crear nuevos medios para satisfacer a los vecinos y formar otros hábitos”, publicó una revista de la época.
El edificio tiene como particularidad estar cubierto por una serie de paraboloides, una suerte de paraguas invertidos construidos en hormigón que permitían colocar muchas menos columnas.
El gran Coliseo
En Alsina y avenida Alem se encuentra el teatro Municipal, rodeado por las plazoletas Payró y Garibaldi, dos espacios de diseño atípico, con una atractiva calzada portuguesa que dibuja distintas guardas en el piso, combinando piedras de colores negras y blancas, un modelo único en su tipo en la ciudad, muy poco cuidado y preservado.
La fachada del teatro es de aires barrocos, estilo indicado para ese uso de acuerdo a los criterios de la época. Inaugurado en 1913, es uno de los símbolos de la ciudad.
El listado de personalidades, artistas y espectáculos que cobijó es tan extenso como variado. En su escenario cantó Carlos Gardel, recitaron poesías Alfonsina Storni y Gabriela Mistral, dieron sus discursos Eva Duarte de Perón y Marcelo T. de Alvear, actuaron Lola Membrives, Vittorio Gassman, Luiggi Pirandello y Blanca Podestá. Hoy es punto habitual de encuentro de los bahienses en aquellos momentos trascendentes en que la ciudadanía sale a las calles.
Desde la inundación del pasado 7 de marzo el lugar permanece cerrado como consecuencia de los daños sufridos.
Final
En 1962 el presidente Arturo Frondizi, de visita en la ciudad, cruzó con su automóvil el puente construido en Alsina, sobre el arroyo Napostá, dándolo por inaugurado. Ese puente le dio a la calle una continuidad que hasta entonces conspiraba contra su importancia y recorrido.
El tramo que recrea esta nota fue parte del llamado “barrio de las ranas”, cuando todo ese sector era un despoblado donde, se decía, “las ranas tienen su residencia y las catangas su mansión”. La ciudad no crecía para ese lado, hasta que la habilitación del parque de Mayo, en 1906, y del teatro Municipal, en 1913, convirtieron a la avenida Alem en el paseo por excelencia y revirtieron esa tendencia.
La Yapa
Siempre hay más para ver cuando uno camina la ciudad prestando atención a sus detalles. Hay más por descubrir incluso al repetir una caminata, quizá con otro animo y otra atención, cada cuadra un libro de hojas abiertas.
Rejas y postigones siempre refieren a otros tiempos y artesano, todo para ver.
Un portón que evoca un lugar, especial y único.
El perfil que ya no existe. El registro catastral realizado por la provincia en 1938-1939 permite rescatar algunas viviendas de la época. Es Alsina al 500. No las busque, no están más.