Cómo se reconfiguran el comercio y la economía en Argentina luego del triunfo de Lula en Brasil
El resultado electoral abre interrogantes sobre la competitividad de la industria y el dinamismo en el Mercosur. La evolución de la economía brasileña y del real serán determinantes para las exportaciones argentinas.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva abre un nuevo escenario para la relación comercial entre Brasil y la Argentina. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas y un mercado clave para sectores como el automotor, los alimentos y la industria química y petroquímica. Por eso, tanto el desempeño de su economía como las decisiones políticas pueden tener consecuencias sobre la actividad local.
El impacto sobre la Argentina será principalmente comercial. Si Brasil crece menos de lo esperado, su demanda de productos argentinos podría perder fuerza y afectar a las empresas que dependen de ese mercado. En cambio, una economía brasileña más dinámica puede impulsar las ventas argentinas y favorecer a los sectores industriales con mayor exposición al comercio bilateral.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, en septiembre de 2026 las exportaciones argentinas hacia Brasil alcanzaron los US$1.206 millones, equivalentes al 12% de las ventas totales del país. El monto representó un incremento de US$32 millones frente al mismo mes de 2025. En cambio, las importaciones desde el país vecino cayeron US$327 millones interanuales, principalmente por menores compras de vehículos automotores y bienes de capital. El intercambio comercial cerró septiembre con un déficit argentino de US$169 millones.
La composición del intercambio bilateral muestra por qué el desempeño brasileño tiene tanta importancia para la producción local. Entre los principales productos exportados en septiembre se destacaron los vehículos para transporte de mercancías, el trigo, los automóviles para pasajeros y los aceites crudos de petróleo. En conjunto, esos productos representaron el 41,3% de las ventas argentinas al mercado brasileño. En sentido inverso, entre las principales importaciones desde Brasil figuraron automóviles para pasajeros, tractores de carretera para semirremolques y aglomerados de hierro.
En este escenario, la evolución del real también será una variable relevante para la competitividad de las empresas argentinas. Una depreciación de la moneda brasileña frente al peso puede abaratar los productos de ese país en el mercado local y dificultar la competencia de los fabricantes argentinos. El efecto dependerá de la evolución de ambos tipos de cambio, de los costos de producción y de los precios de cada sector.
Para el fundador de la consultora ABECEB, Dante Sica, uno de los principales interrogantes que se abren tras las elecciones en Brasil pasa por la capacidad de Lula para recuperar el crecimiento en un contexto de preocupación por el déficit fiscal y mayores dificultades políticas. El presidente brasileño deberá gobernar con un Congreso más inclinado hacia la centroderecha, lo que podría limitar su margen de acción y obligarlo a buscar acuerdos para avanzar con su programa económico.
“Desde la Argentina hay dos miradas: una economía que traccione mas lenta afecta las exportaciones argentinas, al sector automotriz, industrias como alimentos, petroquímica, química. En segundo lugar, afecta también la dinámica del Mercosur porque no creo que haya cambios, pero la expectativa es de un menor dinamismo porque las relaciones no son buenas”, resumió.
Sobre este último aspecto, el exministro de Producción sostuvo que las diferencias entre los gobiernos de la Argentina y Brasil pueden dificultar las negociaciones que requieren mayor coordinación, en especial aquellas relacionadas con la apertura económica y el acceso a los mercados. Además, recordó que la Argentina y Paraguay impulsan una mayor apertura comercial dentro del bloque regional, una agenda que podría encontrar resistencias si no hay entendimientos políticos entre los principales socios.
A la vez, consideró que no hay motivos para esperar una ruptura comercial, aunque sí una relación con menos avances institucionales y mayores fricciones políticas. “No creo que haya un quiebre en la relación comercial, pero se pierde dinamismo. Hoy es un momento en el que nuestros productos son muy requeridos a nivel internacional. El desafío de los dos presidentes es poner mirada de mediano plazo”, señaló.
De todos modos, destacó que existen intereses económicos estructurales que exceden las diferencias entre los presidentes. Uno de ellos es la posibilidad de que Brasil compre gas argentino y avance en proyectos de infraestructura para transportar la producción de Vaca Muerta.
Sica también analizó las posibles consecuencias geopolíticas del resultado electoral brasileño y su impacto sobre la Argentina. En su evaluación, la continuidad de las diferencias entre Lula y el gobierno de Donald Trump podría reforzar el acercamiento de la administración de Javier Milei a Washington. “Esta victoria de Lula sigue privilegiando una relación más de la Argentina con Estados Unidos”, afirmó.
Incluso, planteó que la tensión entre Brasil y Estados Unidos podría abrir oportunidades para la economía local, de acuerdo a cómo evolucione la política comercial norteamericana. “Quizás esta victoria de Lula afianza la relación de la Argentina con Estados Unidos y desvíe inversiones hacia la Argentina”, señaló Sica.
En ese sentido, mencionó la posibilidad de que empresas brasileñas utilicen a la Argentina como plataforma para exportar a Estados Unidos, en caso de que se mantengan las diferencias comerciales entre Washington y Brasilia. “Si la relación con Estados Unidos se mantiene en los canales que vimos hasta ahora, en donde Estados Unidos penalizaba con aranceles extra a Brasil, eso puede generar que algunas empresas brasileñas triangulen exportaciones en la Argentina para ingresar a Estados Unidos”, explicó.
Elecciones en Brasil: qué puede pasar con el real y las variables financieras
La reacción de los mercados tras las elecciones brasileñas sumó otro factor de incertidumbre para la región. Los movimientos de los activos financieros y del tipo de cambio pueden modificar las condiciones de financiamiento y competitividad de las economías sudamericanas, aunque el impacto sobre la Argentina también dependerá de la evolución de sus propias variables económicas.
En el plano financiero, una mayor percepción de riesgo en Brasil podría trasladarse a los precios de los activos argentinos, aunque ese efecto no es automático y también depende de los factores propios de la economía local.
La evolución del real también puede modificar los flujos turísticos entre ambos países. Si la moneda brasileña se debilita frente al peso, los gastos en alojamiento, gastronomía, transporte y actividades turísticas en la Argentina. En sentido inverso, un real más débil frente al peso puede favorecer los viajes de los argentinos a Brasil, al abaratar los gastos en ese país. (con información de TN)