Con apoyo de su partido, Trump lanza una ofensiva legal contra el triunfo de Biden

10/11/2020 | 17:30 |

"Habrá una transición tranquila hacia un segundo gobierno de Trump", dijo el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Foto: RTVE

   La transición en Estados Unidos se sumió hoy aún más en la incertidumbre luego de que el presidente Donald Trump bloqueara el proceso de traspaso del poder al mandatario electo Joe Biden y de que su fiscal general autorizara al Departamento de Justicia a investigar si hubo fraude en las elecciones de este mes.

   Algunos republicanos, entre ellos el líder de la bancada del Senado, Mitch McConnell, cerraron filas tras los esfuerzos de Trump de disputar los resultados electorales, luego de que pocos legisladores oficialistas reconocieran ayer la victoria de Biden u objetaran otra polémica decisión del presidente: echar al jefe del Pentágono, Mark Esper.

   El secretario de Estado, Mike Pompeo, alimentó aún más el clima de incertidumbre al dejar claro que no consideran ni siquiera una posible victoria opositora.

   "Habrá una transición tranquila hacia un segundo gobierno de Trump", dijo ante la prensa cuando le preguntaron si ya estaba empezando a informar al equipo de transición de Biden, según la agencia de noticias AFP.

   Con cada declaración de los aliados de Trump y con los constantes tuits del presidente, en los que denuncia "fraude" y "abusos en el escrutinio", las dudas sobre si Estados Unidos podrá en esta ocasión atravesar el tipo de transición ordenada que lo ha caracterizado históricamente se profundizan.

   Pero ni Biden ni algunos de los principales líderes mundiales han decidido esperar a que Trump conceda la derrota.

   Biden habló hoy con los tres principales líderes de Europa —la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson— y recibió las felicitaciones del mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan.

   En ese mismo sentido, Biden trata de dejar atrás la retórica combativa de la campaña y se concentra en la transición.

   "Ya estamos comenzando la transición, el rechazo del Gobierno de Trump a reconocer nuestra victoria no detiene eso", aseguró a la prensa y agregó un mensaje directo para el mandatario: "Señor presidente, espero con ansias poder hablar con usted."

   El Colegio Electoral tiene previsto confirmar oficialmente el triunfo del demócrata Biden el 14 de diciembre, allanando el camino para que asuma la Presidencia, el 20 de enero.

   Proyecciones de los medios en base a resultados oficiales muestran que Biden, de 77 años, y su vicepresidente electa Kamala Harris tienen una ventaja indescontable con el escrutinio finalizado en casi todo el país. Y aunque la certificación de los resultados finales puede demorar semanas, no se esperan cambios importantes.

   Anoche, el fiscal general y secretario de Justicia, William Barr, autorizó a cualquier fiscal federal a investigar "denuncias significativas de irregularidades en el voto y en el conteo", pese a que no existen denuncias extendidas de anormalidades más que las de fraude que, sin mostrar pruebas, lanzó Trump en la noche misma de los comicios.

   De hecho, funcionarios electorales de ambos partidos manifestaron públicamente que la votación transcurrió sin problemas, y observadores internacionales también confirmaron que no hubo irregularidades serias.

   El jefe de los abogados del equipo de campaña de Biden, Bob Bauer, dijo hoy que el memorándum por el que Barr autorizó investigaciones "solo alimentará las afirmaciones especiosas, caprichosas o inverosímiles contra las que profesa protección", informó la cadena CNN.

   El jefe del servicio responsable de delitos electorales, que supervisa las investigaciones de fraude, Richard Pilger, anunció su renuncia "después de estudiar las nuevas reglas y sus ramificaciones", según dijo.

   Habitualmente, las investigaciones de fraude son competencia de los estados, que establecen sus reglas.

   La política hasta ahora del Departamento de Justicia ha sido de esperar que los recuentos de votos estén certificados, se complete el recuento y que ya hayan concluido las elecciones antes de implicarse.

   Y aunque Biden ya se concentra en la transición, el organismo federal que debe dar la luz verde al inicio del proceso se abstuvo hasta ahora de dar ese paso.

   Mientras la Administración de Servicios Generales (GSA), cuya jefa fue designada por Trump, no notifique que Biden es el presidente electo, no pueden entregarse las oficinas y los fondos para el proceso.

   Un vocero de la GSA dijo anoche que aún no había habido una "comprobación" fehaciente del ganador e insinuó que no pondría en marcha la transición hasta que Trump acepte su derrota o hasta la reunión del Colegio Electoral del mes que viene.

   Trump permanecía hoy en la Casa Blanca y continuaba sin mostrarse en público, en medio de conversaciones en curso sobre cómo pasará los próximos días y semanas mientras disputa el veredicto de las urnas.

   Varios allegados al presidente no identificados citados por CNN y otros grandes medios del país afirmaron que el mandatario no prevé aceptar formalmente la victoria de Biden, algo que es una costumbre, no una ley que deba cumplir, pero que probablemente dejará vacante la Casa Blanca, aunque a regañadientes, al cumplir su mandato.

   Además, mientras el mandatario republicano sigue negando su derrota, la Casa Blanca lanzó una purga de funcionarios a los que ve como insuficientemente leales.

   Se espera que la destitución de Esper, el secretario de Defensa, sea el primera de una serie más larga de despidos ordenados por Trump, ahora liberado de tener que enfrentar otra vez a los votantes y molesto con aquellos a los que percibe como fieles en estos momentos de deriva.

   Los directores del FBI y de la CIA, Christopher Wray y Gina Haspel, respectivamente, y el principal epidemiólogo del Gobierno, doctor Anthony Fauci, podrían ser los siguientes en caer en desgracia. (Télam)

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