Merecido homenaje

Sóftbol: una partida que dejará un “Largo” e inolvidable recuerdo

22/10/2020 | 17:29 |

A los 55 años e imprevistamente, dejó de existir Hugo Daniel Rodríguez, un deportista ejemplar, de esos que dejan una huella más allá del éxito y de los numerosos títulos que consiguió. También jugó al béisbol, siendo Olimpia de Plata en 1985.

Fotos: amigos y allegados a Hugo Rodríguez

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

   “Nos dejó una persona fenomenal, un deportista ejemplar, un ser humano admirado y valorado hasta por sus propios contrincantes”.

   El ambiente del sóftbol bahiense está conmovido. Y no es para menos: a los 55 años, repentinamente y a causa de un infarto masivo, falleció Hugo Daniel Rodríguez, el “Largo”, ex beisbolista, softbolista, maratonista y triatleta.

   ¿Por dónde empezar o qué decir? Compartí equipo con él en Los Indios, fuimos rivales en unas cuantas contiendas decisivas y era un referente de mi grupo de amigos en todo lo que tenía que ver con el sacrificio, la dedicación y el verdadero sentido de la vida.

   Supervisor de Oleaginosa Moreno casi desde su juventud, Hugo se ligó al deporte desde muy chico, empezando con el béisbol y el sóftbol casi al mismo tiempo, aunque también tuvo algunos pases fugaces como futbolista y basquetbolista en el club Liniers.

   Casado con Cecilia Pellegrini y padre de Victoria (30 años), Santiago (28) y Tomás (23), el “Largo” dejó un sello distintivo en el juego del guante y el bate, tanto a nivel local como nacional e internacional.

   El “21”, su número favorito y el que eligió para cada una de sus casacas, arrancó en el béisbol de Olimpo, en menores, invitado por su tío Julio Escamilla. A los 14 años, tras la desaparición de ese deporte en nuestra ciudad, se sumó al sóftbol, jugando para Universitario (Primera división) en 1980 y 1981.

   En 1982 pasó a Olimpo y, durante 6 temporadas consecutivas, integrando conjuntos aurinegros que eran monarcas indiscutibles en las décadas del ’80 y del ’90, ganó 12 torneos (Preparación y Oficial) de corrido.

   En Olimpo fue manager de las categorías formativas y también dirigente de la subcomisión de sóftbol y béisbol.

   Fue parte de la plantilla olimpiense que, por invitación, participó de los campeonatos Metropolitanos de 1982 y 1983 en Capital Federal, donde el elenco de nuestra ciudad se alzó con ambos títulos.

   En marzo de 1985, sin proponérselo, incursionó nuevamente en el béisbol, sumándose como refuerzo al club Daom de Buenos Aires, equipo que se consagró campeón invicto --con Hugo como lanzador (Roberto Scardino le enseñó los secretos del puesto)-- del certamen Oficial de la Liga Metropolitana (LMB).

   Su extraordinario cometido le permitió ser convocado por la LMB para un campeonato Nacional en Córdoba, donde se destacó ganándole su juego debut a Rosario por más de 15 carreras.

   Y la frutilla del postre: ese año lo cerró con la obtención del Olimpia de Plata en Béisbol, placa metálica con su nombre que se puede apreciar en el estadio Nacional de Ezeiza.

   "Un caballero, respetuoso, disciplinado y sobre todo una gran persona, que representó a LMB en forma impecable. Por tal motivo, su pérdida es doblemente sentida. Se fue muy pronto un querido amigo. QEPD", comunicaron desde la LMB.

   En mayo de 1988, el zurdo de 1,92 de estatura, dejó Olimpo para ir a El Nacional (junto a su hermano Nolberto, el “Negro” Núñez, Claudio Grandes y Sergio Mazza), donde fue campeón en 1991, 1992, 1994 y 1995.

   El 17 de abril de 1996 recaló en Los Indios, festejando el “tri” de la Asociación en 1998, 1999 y 2000.

   “Los torneos de 1998 y 2000 los cerró él; como jugaba de primera base, se terminó quedando con la última bola. Y en el de 1999 pegó el hit que nos permitió sacar la ventaja definitiva ante Liniers (11-1), haciendo entrar a Christian Peralta y ganar el partido”, rememoró su ex compañero y amigo Sebastián Alí.

   En 2001 le puso fin a su carrera sofbolística, dedicándose al triatlón y también a participar de algunas maratones.

   Compitió en los “Ironman” de Florianópolis en 2014 y 2018, y de los “Half Ironman (media distancia)” de Pucón (Chile), Mar del Plata, Nordelta y Concordia, entre otros.

   Como softbolista, cada año fue convocado para las distintas selecciones de Bahía, aunque entre 1983 y 1996 gozó de citaciones alternadas para la Selección Argentina. Representó a nuestro país en el Panamericano de Caracas, Venezuela (1983);  Sudamericano de Bahía Blanca (campeón, 1995) y Mundial de Rápido de Midland, Estados Unidos (1996).

   “Fue un deportista altamente competitivo, aunque sus características personales le permitieron sobresalir en la vida. Era amable y súper servicial. Por su hombría de bien, su honestidad, su transparencia y su honorabilidad, fue respetado por propios y contrarios. Un padre excelente, que seguramente dejó una huella imborrable de valores para sus hijos. Un grande de verdad”, comento su amigo Alberto “Negro” Marcos.

   Lo recuerdo parado en esa primera almohadilla, estirando los brazos y las piernas para corregir los malos pases de sus compañeros; o parado en la caja de bateo pidiendo con su mente la “bola alta”, esa que le gustaba conectar para conseguir un hit certero o ese deseado “home run”.

   Pero al cerrar los ojos también lo imagino en la cantina de la ABS, en la calle, entrenando en el parque, nadando en Olimpo… Siempre con esa sonrisa amistosa y contagiosa.

   Suelen decir que después de la muerte, todos son buenos, pero créanme, éste era bueno de verdad…

   Descansá en paz “Largo”.

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