Otra ventana que se abre: ¿cuál es la oportunidad que tiene la carne de exportación argentina?
El agotamiento de los cupos arancelarios de Brasil y Australia dejó (temporalmente acotada) la competencia con el gigante asiático hasta noviembre. El informe es del Rosgan.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Con precios de exportación en niveles récord para los cortes clave y un desacople alcista en la cotización de la vaca local, la industria frigorífica argentina enfrenta el desafío de actuar con celeridad estratégica. En otras palabras: el mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un punto de inflexión decisivo para los embarques sudamericanos.
La combinación de factores aduaneros, logísticos y de suministro configuró una brecha de mercado inédita en China. ¿De qué se trata? Los dos mayores abastecedores del gigante asiático, Brasil y Australia, quedaron momentáneamente fuera del circuito preferencial tras agotar sus cupos arancelarios anuales.
De acuerdo con los análisis del Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan) e informes de la analista de mercados cárnicos María Julia Aiassa para la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), esta coyuntura ubica a la Argentina —junto a Uruguay— en una posición comercial de privilegio para abastecer la demanda asiática casi sin competencia directa.
Hasta julio de 2026, el mapa de proveedores de China estaba marcadamente liderado por Brasil, que concentraba el 58 % de las compras totales con más de un millón de toneladas ingresadas, seguido por la Argentina con un 15 %; Australia con un 12 % y Uruguay con un 5 %.
Sin embargo, la situación cambió drásticamente. Veamos de qué se trata:
—Brasil: sufrió un freno severo en sus envíos. Sus despachos cayeron un 50 % en julio (a 82.700 toneladas) y se contrajeron casi un 80 % en agosto, alcanzando apenas 16.100 toneladas.
—Australia: agotó en julio su cuota anual para ingresar carne sin arancel, paralizando las operaciones bajo ese beneficio.
—China: en este agosto registró importaciones totales de carnes por 447.000 toneladas (el volumen mensual más bajo desde diciembre de 2025) y una tercera caída consecutiva en las reservas de sus cámaras frigoríficas, lo que confirma la liquidación de los stocks acumulados.
Los precios de exportación
La menor oferta externa y la necesidad de abastecimiento en China repercutieron de inmediato en las cotizaciones internacionales de exportación.
Según registros de la Asociación de Productores Exportadores de Argentina (APEA), la referencia FOB para el conjunto de garrón y brazuelo alcanzó los 7.700 dólares por tonelada. La escala ascendente de este producto refleja la firmeza del mercado: cotizaba a US$ 7.200 hace un mes y a US$ 7.500 hace quince días.
En la comparación interanual, frente a los US$ 5.400 por tonelada que se pagaban un año atrás, el salto representa un incremento del 42,5 %. Este escenario internacional se da en paralelo a un hito para la ganadería nacional: el cumplimiento anticipado de la cuota de 100.000 toneladas de carne vacuna con preferencia arancelaria destinadas a los Estados Unidos.
A nivel interno, la tracción de la demanda china impactó de manera diferenciada sobre el tablero de precios de la hacienda en pie:
—Firmeza en la vaca: tanto la vaca gorda como la conserva registraron subas acumuladas de entre el 15 y el 20 % en los últimos dos meses y medio.
A principios de julio, la vaca gorda cotizaba a 3.000 pesos por kilo y la conserva a $ 2.000 / kg; actualmente, la gorda ronda entre $ 3.300 y $ 3.400 / kg, mientras que el piso de la conserva trepó a $ 2.400 / kg.
—Estancamiento en el consumo: por el contrario, el novillo liviano se mantuvo congelado cerca de los $ 4.500 / kg; el novillo pesado rondó los $ 4.300 / kg y las haciendas livianas de consumo mostraron mermas promedio de $ 100.
Esta valorización de la vaca no responde únicamente al factor estacional de fin de invierno, sino a una escasez estructural de la categoría. Ultimos datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) revelaron que, entre enero y agosto del corriente año, se enviaron a faena 1,6 millones de vacas. Se trata de una caída del 13 % frente a las 1,84 millones del mismo período de 2025, contracción que se acentuó en las primeras semanas de septiembre (con un descenso del 15 % interanual corregido).
Desafío de la celeridad estratégica
A pesar del optimismo que generan estos valores, el informe del Rosgan enfatiza que se trata de una ventana de oportunidad acotada a aproximadamente 60 días, con fecha de vencimiento hacia el mes de noviembre.
Para esa fecha, se prevé que la competencia internacional vuelva a normalizarse. Se analiza de esta manera:
—Estrategia brasileña: los frigoríficos de Brasil ya planifican ajustes logísticos y contrataciones de rutas marítimas de mayor tiempo de tránsito para que sus barcos arriben a China justo cuando se reabran los cupos arancelarios del nuevo año fiscal.
—Retorno australiano: el país reingresará activamente a la disputa comercial con volúmenes significativos de cortes de mayor valor.
Frente a esta brecha temporal, el desafío para los exportadores y la industria frigorífica argentina consiste en actuar con máxima agilidad comercial.
El margen de 60 días no solo representa una oportunidad para acelerar el volumen de embarques de vaca, sino también una plataforma para capturar nichos de mayor valor agregado en la red de distribución oriental antes de que los gigantes globales restablezcan el equilibrio del mercado.