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Todos ya están con la vista puesta en el calendario 2027

La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

La agenda política nacional le torció el brazo a la interna del peronismo bonaerense. Las tensiones dentro del  del Gobierno libertario corrieron el eje temático sobre la pulseada por la crisis de liderazgo partidario que vienen protagonizando el gobernador Axel Kicillof y el kirchnerismo duro.

Los temblores de convivencia doméstica que se vienen dando en cercanías al presidente Javier Milei obtienen numerosas réplicas también puertas adentro de la Legislatura bonaerense, con algún que otro portazo incluido, por la forma de construcción que tienen armadores libertarios para disputar la Gobernación el año próximo.

“No somos robots con inteligencia artificial ni libres pensadores. Formamos parte de un cambio de paradigma cultural y tenemos distintos puntos de vista”, aclaran asesores violetas.

Las diferencias de opiniones en la cúpula libertaria vienen ganando terreno en el ámbito de discusión política no sólo por desatender los reclamos de ciertos sectores económicos, sino además por la falta de sinceramiento respecto a los proyecciones económicas e inflacionarias dentro del paquete presupuestario nacional para 2027.

Esos movimientos parecen querer inexplicablemente apurar definiciones en torno a la ofensiva electoral en la Provincia. Aún cuando falta un largo período para llegar a las urnas, cualquiera podría predecir que, a menos que ocurra alguna situación extraordinaria, el jefe de gabinete de ministros de Milei, Diego Santilli, parece tener asfaltado el camino para ser el candidato bonaerense de una alianza opositora. Ese frente que casi con seguridad incluirá a La Libertad Avanza y al PRO, tendrá una invitación especial para intendentes radicales y vecinalistas que deseen sumarse al engranaje que competirá contra el todavía disperso PJ.

En estos tiempos, siempre dentro del terreno de las hipótesis, lo que parece importarle a los distintos campamentos de Fuerza Patria es continuar apuntalando la continuidad de las PASO como herramienta para ordenar la interna propia y de paso consolidar un candidato presidencial con respaldo de los afiliados.

Una eventual eliminación de esa instancia electoral previa, tal como impulsa Nación en el Congreso, podría entorpecer aún más el complejo escenario del peronismo en el horizonte. “Todo lo que no se pueda solucionar en una mesa de negociaciones se solucionará en unas PASO y, como decía el general Perón: el que gana conduce y el que pierde acompaña”, declaran algunos legisladores.

Por eso, el oficialismo  bonaerense tiene como prioridad no perder el poder gubernamental en la PBA, ante el dolor de cabeza que podría significar perder contra la lógica libertaria del ajuste sobre el gasto público y privatización de empresas estatales, algo que según especulan, podría significar “una casi segura crisis de desempleo y en consecuencia nuevas caídas en la actividad económica, comercial, productiva y en la construcción a nivel municipal”. Por cierto, el entrecomillado podría venir acompañado por irreproducibles calificativos contra el influyente ministro desregulador del mileísmo, Federico Sturzenegger. 

Por su lado, parlamentarios de LLA que responden al “karinismo puro” se exhiben indiferentes a las chicanas primaverales mientras abandonan el Palacio de las leyes por el playón de estacionamiento vehicular que comparten diputados y senadores en las diagonales, aunque admiten que su principal bandera es reducir el gasto estatal a su mínima expresión.

Durante la reciente semana corta, producto del viaje internacional por un par de días con agenda oficial en Nueva York que emprendió Kicillof, la Provincia retomó su habitual monólogo discursivo a la hora de marcar distancia del rumbo económico de la gestión libertaria, pero a su vez, poniendo en duda que las proyecciones económicas incluidas en el Presupuesto nacional puedan cumplirse. 

Mientras tanto, el equipo económico bonaerense apura la elaboración de la Ley de Leyes (con planillas anexas con referencias del “plan seccional de infraestructura” para contener a los intendentes que deberán enfrentar un año electoral) para presentarlo en ámbito parlamentario, y casi todo el gabinete trabaja para que el Gobernador alcance algo que ya dejó de ser especulación: su aspiración de ser candidato presidencial en 2027.

Después de aquellas frases explícitas como “Cuenten conmigo para generar una propuesta alternativa” capaz de ganarle a los libertarios, la temperatura de ansiedad gubernamental se potenció ante la certeza del ingreso a una zona de definiciones de alto impacto político.

“Desde su gestión en la Provincia, Axel pueda mostrar que hay otro camino, a pesar del desfinanciamiento al que lo somete la gestión libertaria ante una crisis económica social que continúa provocando pérdidas del empleo, endeudamiento familiar, dificultades salariales, falta de infraestructura básica y tarifas impagables, entre otras cuestiones”, sostienen desde su microclima inmediato con síntomas de altibajos emocionales.

Sereno, disciplinado y diplomático, Kicillof decidió como estrategia política no responder los cuestionamientos domésticos ni polemizar con “células del cristinismo”. También tiene claro que no debe aflojar porque eso podría costarle muy caro en términos de gobernabilidad a más de un año para terminar su mandato constitucional.

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