Con Milei ausente, la UIA celebrará el Día de la Industria en un escenario negativo
El acto central será en una planta farmacéutica de Malvinas Argentinas. Sólo irá el jefe de Gabinete.
Con fábricas que tienen buena parte de sus máquinas paradas, la UIA celebrará este miércoles el Día de la Industria en un establecimiento farmacéutico de Malvinas Argentinas, desde las 10.
Hacia allí irán el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el secretario Pablo Lavigne, hombre de Luis Caputo, quienes escucharán al presidente de la UIA, Martín Rappallini, de Cerámicas Alberdi.
Los números del sector están en rojo, con una caída superior al 2 por ciento, y la desaparición de unas 3.000 fábricas.
A esto se suma la preocupación por la apertura importadora en productos claves como siderurgia y textiles, con China cada vez más fuerte.
Sectores como neumáticos y metalurgia están entre los más afectados.
La relación con el gobierno de Javier Milei es tensa, porque la administración libertaria los acusa de buscar prebendas para producir.
Las empresas enfrentan una caída de ventas, derivada de la pérdida del poder de compra de los salarios, y la merma del crédito para el consumo.
Sobre ello se monta una mayor facilidad para las importaciones. El Gobierno ha ido desmantelando regulaciones que permitían demorar o frenar algunos importados.
Por qué se celebra el 2 de septiembre el Día de la Industria
Un 2 de septiembre, pero de 1587 partió del puerto de Buenos Aires una embarcación llamada San Antonio, rumbo a Brasil, con el primer embarque que se exportó en la historia nacional, que constaba de productos textiles regionales, como lana, frazadas, lienzos, sombreros y otras manufacturas provenientes de Tucumán, además de bolsas de harina, todo ello elaborado en Santiago del Estero.
Por esta razón, en esta fecha se conmemora a partir del año 1941, el Día de la Industria.
En el medio de una economía sumamente artesanal y básica, estos pioneros visionaron una producción que excedió el consumo propio e interno y así nació la primera exportación. Eran largas las distancias y las normas del comercio hispano no eran fáciles de cumplir, así y todo, la fortaleza de estos primeros pobladores pudo más y se logró ese primer paso tan complicado.
La historia comprobó después que la San Antonio llevaba dentro de las inocentes bolsas de harina en sus bodegas viajaban camuflados varios kilos de barras de plata provenientes del Potosí, cuya exportación estaba prohibida por Real Cédula. Es decir que la “primera exportación argentina” encubre al mismo tiempo un acto de contrabando y comercio ilegal.
De hecho, el desarrollo industrial en estos territorios tardaría siglos en llegar. Recién hacia fines del siglo XVIII arribaron a Buenos Aires las primeras manufacturas inglesas, pero la masiva penetración de bienes importados imposibilitó el desarrollo industrial, que debió esperar largamente hasta entrado el siglo XX. El debate entre librecambistas y proteccionistas se extendió largamente durante los siglos XIX, XX y continúa en nuestros días. (N/A y Primera Edición)