La IA dejó de ser experimental en los medios: el 97% de los periodistas ya la utiliza
Un nuevo informe de ADEPA muestra cómo cambió en las redacciones el vínculo con la inteligencia artificial. La discusión ahora se concentra en la atribución de contenidos, la compensación económica y el impacto sobre el tráfico de los sitios.
La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano de los periodistas argentinos. El 97% asegura que utiliza estas herramientas y todos los medios relevados registraron un aumento en su utilización. El dato marca un cambio profundo respecto de apenas un año atrás: la tecnología dejó la etapa de prueba y se incorporó a las rutinas de las redacciones.
La transformación aparece reflejada en el informe “Inteligencia Artificial y Medios Argentinos 2026: Adopción, Gobernanza y Sostenibilidad”, elaborado por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA). El estudio combinó entrevistas a referentes de 20 medios nacionales, regionales e hiperlocales con una encuesta a 124 periodistas, realizada entre marzo y abril de este año.
La comparación con el relevamiento de 2025 permite dimensionar el cambio. Hace un año, buena parte de las preguntas giraban alrededor de qué tareas podía automatizar la IA, qué herramientas convenía probar y cuál sería su impacto sobre el empleo. Ahora, con su uso extendido, las preocupaciones se desplazaron hacia la gobernanza, la distribución de las noticias y la sostenibilidad económica del periodismo.
En las redacciones, la IA se utiliza para buscar información, transcribir entrevistas, resumir documentos, editar textos, generar títulos o ideas y procesar grandes cantidades de datos. También comenzó a integrarse en áreas de producto, desarrollo y planificación. Sin embargo, el informe encuentra un límite claro: la publicación de información continúa bajo control humano y la verificación periodística conserva un lugar central.
La velocidad de adopción abrió otro problema. Mientras el 75% de los medios afirma contar con protocolos o lineamientos internos para utilizar inteligencia artificial, solo el 44% de los periodistas sabe que esas reglas existen. La diferencia muestra que el desarrollo de políticas institucionales no siempre consigue trasladarse con la misma claridad a quienes trabajan diariamente con estas herramientas.
Algo similar ocurre con la capacitación. El 60% de los medios asegura haber implementado instancias formales de formación, mientras que el 77% de los periodistas dice haber recibido algún tipo de capacitación. Esa brecha sugiere que una parte del aprendizaje también ocurre por fuera de las empresas, mediante cursos externos, iniciativas personales o el propio uso cotidiano de las plataformas.
Para ADEPA, este desfasaje se vuelve especialmente relevante porque la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta aislada. El informe la define como un “asistente” integrado a los procesos productivos y a la planificación estratégica de la industria.
El nuevo problema: qué pasa cuando la noticia se consume sin entrar al medio
El cambio más profundo, sin embargo, ocurre fuera de las redacciones. Los asistentes conversacionales y los llamados motores de respuesta pueden tomar información publicada por distintos medios, sintetizarla y entregársela directamente al usuario. En muchos casos, la persona obtiene lo que buscaba sin ingresar al sitio que produjo originalmente esa información.
Ese nuevo hábito pone presión sobre un modelo que durante años dependió de las visitas a las páginas para construir audiencias y generar ingresos publicitarios. El propio informe advierte que una parte creciente del consumo informativo puede ocurrir sin tráfico directo hacia los sitios periodísticos y plantea interrogantes sobre la sustentabilidad de esos modelos de negocio.
Por eso, la atribución aparece como una de las discusiones centrales. Ocho de cada diez periodistas reconocen que las herramientas de IA utilizan contenidos periodísticos para elaborar respuestas directas y el 75% considera que deberían existir reglas específicas para ese uso. La discusión incluye derechos de autor, licencias, reconocimiento de las fuentes y mecanismos de compensación económica.
El informe identifica allí el principal salto respecto de 2025. La preocupación dejó de estar concentrada únicamente en cómo usar la tecnología puertas adentro y alcanzó una pregunta que toca directamente al negocio: qué ocurre con el valor de una noticia cuando otro sistema puede utilizarla para responder sin que el lector llegue al medio que la produjo.
Para ADEPA, ese será uno de los desafíos decisivos de los próximos años. La IA ya se instaló en las redacciones. Lo que todavía está en discusión es bajo qué reglas funcionará un ecosistema en el que los sistemas necesitan información periodística para responder, mientras los medios necesitan que esa producción conserve su valor para poder seguir financiándola. (con información de TN)